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purificando porque antes las tenia impuras a consecuencia del olor putrefacto de la
humillación a que hemos sido sometidos en los últimos días los prisioneros.
Nadie tiene en su pensamiento, aprovecharse del caos y la confusión para huir, porque
no se trata de un motín para lograr la libertad utilizando la violencia. De lo que se trata
aquí, es de un motín contra la injusticia y contra los abusos que viene cometiendo el
nuevo director. Aparte de ser totalmente imposible siquiera intentar hacerlo, pues son
muy pocos los guardianes que han caído en manos de los campesinos que iniciaron el
motín, como lo que están en calzoncillos en el recreo. El resto de la guardia ha escapado
para sitiar la prisión, además de que con el estruendo de la alarma, el ejercito y la
policía, han llegado a reforzar la vigilancia, tendiendo un cerco completo por los
alrededores y apostados en sitios extratratégicos, listos para dispararle al que intente
siquiera saltar el muro. Todo esto se escenifica en la calle, aledaño a la prisión, porque
son ruidos diferentes a los que ya estamos acostumbrados en las calles adyacentes a la
prisión. Las sirenas de los autos de patrullas braman incansablemente y sobre el
pavimento se oye un crujir metálico, el ruido de los motores y las cadenas de los tanques
blindados del ejercito en los que se desplazan por el sector.
Siendo más o menos las tres de la tarde, Wilson Arregocés y otro prisionero llegan al
pasillo de nuevo, los dos hacen un ruido muy peculiar, porque Wilson usa una muleta,
por tener una pierna inhabilitada a consecuencia de unos disparos que le propinaron
cuando fue capturado por el ejercito, quien lo acompaña tiene una pierna ortopédica
que al andar arrastra contra el pavimento, produciendo ese sonido característico y
conocido en toda la prisión. Es el “Mocho” Carlos, quien a su vez es amigo de Mecié
Dubá. Todos en el pasillo estamos a la expectativa. Todas las dependencias de la prisión,
se encuentran dominadas por los reclusos.
-- Compañeros, venimos en representación de los organizadores del motín. Dice el
“Mocho” Carlos. Hemos llegado a un acuerdo en todos los demás pabellones, quieren
que se organice un Comité en el que exigen que usted debe ser el presidente Mecié
Dubá.
-- ¡Oiga! ¿De qué está usted hablando? ¿Cómo es ese asunto del Comité? Pregunta
Gustavo.
-- Pero hombre de Dios, si es tan sencillo. Es para que se encargue de dirigir en motín.
Explica el “Mocho” Carlos.
-- ¿Bueno, qué se supone que tendría yo que hacer? Pregunta Mecié Dubá.
-- Pero si ya se lo he dicho. Debe dirigir el motín. Organizar a los revoltosos en general.
Puede usted servir de coordinador general y nombrar los diferentes Comités a fin de
sacar adelante el motín, nombre un Comité de alimentación y planifique todo cuanto
antes para que no tengamos fracasos en lo que deseamos alcanzar. Planifique el
racionamiento desde ya para sobrellevar el hambre y la sed más adelante, cuando
escaseen los alimentos. Debe nombrar un Comité especial que sea el encargado de
negociar con ese infeliz de Sumaqué. Bueno, claro está, si es que se puede negociar o
llegar a cualquier acuerdo con ese desmadrado. Sólo deseamos que usted se lleve los
honores como prócer de esta guerra. Eso sí, quiero decirle que todos los prisioneros han
depositado su voto de confianza en usted porque lo conocen y saben que no se venderá
ni se dejará amedrentar por las amenazas de Sumaqué. Tiene que apretarse muy bien el
cinturón, es lo único que debe hacer.