LOS OPRIMIDOS.pdf

Vista previa de texto
72
-- Si le dijera que me gusta, lo estaría engañando. No me gusta, me fascina. Responde
Jairo. El relato de los ratones, es lo que más me ha conmovido, que historia tan tierna.
Pero lo que no es cierto, es que yo le tenga envidia, ni nada por el estilo, al haber elegido
sus zapatos para dormir y no los míos.
-- Ya que usted ha triado ese tema a colación. Le digo. Por primera vez en mucho
tiempo, anoche como que no durmieron los ratones aquí, no los pude sentir en toda la
noche. Me encuentro con gran procuración por saber qué será lo que les ha ocurrido a
nuestros visitantes nocturnos. De no volver, seria inmensa la tristeza y aún más mi
enorme sufrir.
Jairo se muestra un tanto turbado. Mecié Dubá quien titubea un poco en dar su
opinión al respecto, por fin decide hablar.
-- En mi opinión, ese libro es una novela, no puede ser otra cosa. Dice.
-- No le veo nada de novela, vuelvo y repito, no es novela. Se asimila más a una crónica.
Le respondo.
-- Usted puede que la vea como una crónica, pero en el fondo es una novela. Reafirma
Mecié Dubá.
-- En mi opinión, me parece más bien el drama de una vida en la prisión. Observa
Gustavo. La quietud, el decorado psicológico, el pasillo, las celdas, los prisioneros y todo
el ambiente que contiene ese escrito, encierran un drama prisionero. Si analizamos
minuciosamente sus anotaciones, en el fondo lo que relata es precisamente un
verdadero drama en la prisión, porque es dramático, que hasta podría ser el título de su
libro.
-- Eso, eso que usted acaba de describir, es precisamente lo que se llama una novela.
Vuelve y insiste Mecié Dubá.
-- No es así, porque lo que usted acaba de escuchar, que nos acaba de leer su propio
autor, se constituye en el primer acto de un drama fuera de lo común. Confirma
Gustavo. Y digo fuera de lo común por ser dentro de la prisión precisamente.
Como las opiniones literarias no son el fuerte de Jairo, pero si se encuentra interesado
en la opinión de los demás, entonces dice:
-- En lo que a mí concierne, no me favorece en lo absoluto la novela.
-- A mí si que menos me puede favorecer. Dice Mecié Dubá.
Momento que aprovecho para decir:
-- Sólo me he limitado a ir registrando todo lo que ustedes han dicho a través de todo el
tiempo que hemos permanecido juntos. Especialmente en lo que usted Mecié Dubá, hace
o deja de hacer. Por ejemplo su discurso referente al maestro Vargas Vila, lo tengo
grabado en este cassette, además de la atenta nota que he tomado en mis anotaciones
con mi lápiz de todo cuanto estuvo “votando corriente” en cada una de sus palabras.
