Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf

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Oiga, señorita
El cerebro también colecta información vital del medio ambiente a través de ruidos y sonidos. El ruido de una gotera, el choque de autos
en la esquina o el golpe del granizo sobre el techo nos advierten qué está pasando antes de que lo veamos. Poseemos una especie de
localizador de la fuente de sonido que nos permite comprender cuán lejos está y de qué dirección proviene. Las vibraciones, también
llamadas ondas, que entran en el oído son convertidas primero en señales eléctricas y de allí se produce un proceso complejo que terminará
en el córtex auditivo donde se percibirá la frecuencia, intensidad, calidad y significado del sonido. Las características principales que
influyen en nuestra percepción del sonido son la frecuencia (número de vibraciones por segundo) y la amplitud (tamaño de los picos y valles
de las ondas sonoras). Si tuviésemos que diferenciar el ruido y la música diríamos que el primero produce ondas sonoras con patrones de
frecuencia irregulares y la segunda, con patrones regulares. Cuando el rango sonoro incluye diferentes volúmenes y tonos, distintos grupos
de células especializadas vibrarán en resonancia y, de esta manera, dos o más sonidos serán procesados en el córtex auditivo. Esto sucede
cuando podemos diferenciar los distintos instrumentos en una sinfonía. Los sonidos nos generan a menudo memorias nostálgicas asociadas
con emociones del pasado (como las canciones de la adolescencia). En una fiesta, cuando hay mucha gente hablando y gritando con música
de fondo, el cerebro está captando todos los sonidos. Si embargo, uno puede seguir el hilo de una conversación porque el córtex auditivo
puede clasificar cuáles son los sonidos significativos y cuáles son sólo ruidos. Otros sonidos vitales para los humanos son el latido del
corazón y la respiración de las madres, que calma a los bebés. Los pasajes importantes de nuestra vida los acompañamos muchas veces con
música (matrimonio, graduaciones, muertes, etcétera). Además, al cantar las pupilas se dilatan y secretamos endorfinas. Los pacientes en
coma responden a la música, y los terminales se relajan con ella. En un aspecto más comercial, el sonido que acompaña un producto o
servicio que consumimos puede intensificar su disfrute (abrir una latita de gaseosa, servir el café, el crujido de las papas fritas, las fichas del
casino, etcétera).
Los insights o revelaciones del subconsciente son como el celular que suena en un fiesta: no podés escucharlo con tanto
ruido de fondo. Hay que relajarse para que el córtex y su gran ruido del día a día bajen el volumen y puedas escuchar qué
dice tu subconsciente. Seguramente trae buenas noticias para tus desafíos.
