Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf


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que se deba a que se trata de una época muy dinámica de nuestras vidas. Por último, existen muchas experiencias que nos sirven para
entender la influencia de nuestra mirada sobre lo que creemos es más bello en las decisiones que tomamos. Por ejemplo, algunos estudios
demuestran que aquellos criminales que son más atractivos y más lindos reciben penas más cortas. Bebés más lindos son tratados con más
atención en los centros de asistencia. Personas más lindas obtienen mejores trabajos teniendo el mismo currículum.
El neurólogo Richard Restak propone algunas ideas para expandir, a través de la visión, las redes sensoriales del cerebro y desarrollar el
poder de la creatividad y la memoria. La más conocida de sus ideas es la del árbol bonsái.

TÉCNICA DEL BONSÁ I
Poné un árbol bonsái en el suelo y miralo desde arriba, tratando de memorizar la forma y los patrones de cada una de sus ramas.
Cerrá los ojos y volvé a “mirarlo” utilizando la memoria. Abrí los ojos y chequeá cuán acertados estaban. Repetí el ejercicio con el
bonsái a la altura de tus ojos, pero ahora tratá de hacer zoom y contar el número exacto de ramas. Contá el número exacto de
hojas en cada rama. Cerrá los ojos y recreá la imagen en tu mente. Concentrá los pensamientos en imágenes y no en palabras. A
medida que mejorás tu habilidad para “ver” los detalles del bonsái, con los ojos abiertos o cerrados, estás fortaleciendo las redes
neuronales implicadas en la percepción.
Es momento de que dejes el libro a un lado, cierres los ojos, te recuestes en el piso y dejes volar tu imaginación. Al cerrar los ojos vas a
apagar gran parte de tu cerebro que se dedica al estímulo visual, lo cual te permitirá encender y conectar otras regiones. Concentrate en tu
respiración, en la imagen de un lugar placentero —yo imagino una montaña con mucha nieve y un sol tibio— o un sonido. Sentirás que los
más diversos pensamientos invadirán tu conciencia. No luches contra ellos, dejá que lleguen y se vayan. Podés imaginar una ruta donde los
pensamientos vienen y se van. Quizá logres con la práctica —unos tardan dos o tres veces, algunos decenas y otros nunca lo consiguen—
que por momentos esa ruta esté vacía. Cuando eso suceda, te aseguro por experiencia personal, y me avalan estudios científicos, que poco