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Bloqueos y revelaciones en el cerebro
Un insight es como encontrar una aguja en un pajar.
Hay un trillón de posibles conexiones en el cerebro,
y debemos encontrar una que es exactamente
la que necesitamos.
MARK BEEMAN
Pensá en tu potencial creativo como un bosque que se incendia ferozmente. Energía furiosa y caliente, esparciéndose y creciendo con
poder explosivo. Los bosques no se incendian mágicamente de la nada. Empiezan con una chispa. Igual que la creatividad. Uno de los
grandes bloqueos de la creatividad es que tenés la sensación de que necesitás imaginar y diseñar a la perfección toda tu solución creativa
antes de empezar a trabajar en tu desafío. Todos los proyectos creativos que he trabajado han nacido de una simple pero perfecta chispa de
inspiración. Todos los desafíos creativos rebotan, hacen metamorfosis y cambian de dirección durante su camino a la solución final.
Los bloqueos creativos son conocidos en neurociencia como
impasse. Ocurren cuando uno está haciendo alguna tarea utilizando sus
pensamientos conscientes y se encuentra en un camino sin salida donde no logra resolver algo . Un impasse es como una piedra en el medio
del camino de un deseo mental, alguna conexión que vos querés hacer pero que no podés concretar: querer acordarte del nombre de un viejo
amigo, pensar cómo se va a llamar tu nuevo hijo o directamente estar en blanco por completo y no saber qué escribir sobre un proyecto.
Todos experimentamos con regularidad estos bloqueos o
impasse. Cuando uno necesita ser creativo, es muy importante y relevante
traspasarlos o evitarlos de algún modo.
En el mundo de hoy, ya hay estudios que muestran que más del cincuenta por ciento de los trabajadores hace tareas relacionadas de
alguna forma con la creatividad. Describir, inventar, diseñar, dibujar, colorear, recontextualizar, etcétera. Crear o transmitir información de
una manera novedosa. La novedad nos llama poderosamente la atención y, en el mundo de los negocios, ésta tiende a generar ganancias. En
este sentido, el proceso creativo es un gran motor para la creación de valores. Aunque, en general, la mayor parte de tu día estés ejecutando
rutinas que no implican mucha creatividad, muchas veces te encontrás con un inconveniente nuevo. Algunos de estos problemas no tienen
procedimientos a seguir, explicaciones obvias o recuerdos en el cerebro y requieren soluciones distintas de las que ya han sido trabajadas o
realizadas. Para sobrepasar los bloqueos y permitir la aparición de insights, nada mejor que silenciar la actividad de tu córtex, donde se
generan tus pensamientos conscientes. Es el mismísimo ruido del córtex el que provoca los bloqueos. Gracias a la tecnología podemos
medir qué sucede en el cerebro mientras las personas están tratando de solucionar asuntos de diferentes características. El doctor Mark
Beeman, de la Northwestern University, descubrió que el cuarenta por ciento de las veces las personas resuelven los problemas de manera
lógica, probando una idea atrás de la otra hasta que algo hace click. El otro sesenta por ciento —como ya vimos— lo hace mediante
insights, una experiencia caracterizada por no tener una progresión lógica para llegar a la solución, ya que ésta surge repentina y
sorprendentemente. Como ya aprendimos sobre el proceso creativo, estos insights involucran mucho el inconsciente y aparecen en lugares
y tiempos raros, no usuales, en especial cuando uno está haciendo algo donde no hay un esfuerzo del córtex, la razón, el consciente, para
resolver un problema.
Hemos mencionado que, en general, cuando uno se enfrenta a un problema nuevo lo que hace es aplicar estrategias que han funcionado
en experiencias previas. Esto funciona bien si el problema nuevo es muy parecido al problema viejo y si no se necesitan soluciones
diferentes, creativas. Sin embargo, en muchas situaciones, la respuesta del pasado lo que hace es frenar mejores soluciones que podrían
surgir. Esta estrategia incorrecta se convierte en la fuente del
impasse, que sucede cuando uno intenta encajar soluciones antiguas en
problemas nuevos. Lo que muestra la ciencia es que muchas veces uno se queda atrapado en un
impasse debido a que las respuestas
equivocadas están frenando las correctas. Poder resolver un impasse es como tratar de cambiar la dirección del tránsito en un puente; tenés
que detener los autos de una mano antes de que suban al puente, para que pasen los de la otra. Cuando vos te tomás un recreo del problema,
tus formas activas y conscientes de pensamiento disminuyen y ahí le estás dando lugar al subconsciente para que empiece a hablarte. Esto
explica también por qué las respuestas a tu problema a menudo las tienen otras personas, con otra perspectiva, que no están atrapadas en tu
forma de pensamiento. Lo que hay que hacer cuando uno llega a un
impasse es algo contraintuitivo, no tenés que tratar de focalizarte
