Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf


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la estrategia de tiempo/cantidad más utilizada en empresas innovadoras.
Piensen, y escriban, cien funciones diferentes que puede tener un ladrillo. Verán que las primeras diez o veinte van a ser las típicas, las
comunes, las conocidas: construir una pared, para pararse arriba, para fabricar una parrilla, para un sostener libros en una biblioteca,
etcétera. Después, las segundas treinta, cuarenta, cincuenta ideas van a empezar a ser un poquito más originales. A medida que uno está por
alcanzar ese límite de cien ideas, la mente hará un esfuerzo extra y así se van a generar alternativas mucho más creativas o imaginativas.

Para poder hacer esto de manera eficiente, uno tiene que frenar al crítico interno y empezar a escribir todas las ideas, incluso las obvias y las
que pensamos que son malas. Entonces, es probable que el primer tercio de ideas incluya las viejas, las mismas; en el segundo, van a ser
más interesantes; y en el último, seguramente van a mostrar otras revelaciones, curiosidades y complejidades. De esta manera, si no nos
hubiésemos impuesto una cantidad enorme de ideas, esas últimas treinta no habrían aparecido nunca.
LOS SIETE MA NDA MIENTOS QUE DEBERÁ S RESPETA R CUA NDO ESTÉS GENERA NDO IDEA S
No te juzgarás: dejá fluir tus ideas, sé flexible.
No harás comentarios: cualquier comentario negativo o crítica cambiará tu humor, y eso afectará tu potencial creativo.
No editarás: no dejes que tu editor interno interfiera en el proceso. Editar es trabajo del hemisferio izquierdo del cerebro, que
no está invitado a la generación de ideas.
No ejecutarás : se te ocurre una idea y, al segundo, otra parte de tu cerebro ya está distraída pensando cómo la
implementarás.
No te preocuparás: el miedo, como veremos, es un gran bloqueador de la creatividad.
No mirarás hacia atrás: evitá decirte que “esa idea ya la probé hace dos años y no funcionó”.
No perderás foco: es fácil empezar a perder energía y foco en lo que estás haciendo. No lo hagas.
El pensamiento creativo depende mucho de este continuo pensar de ideas, de manera que sea lo suficientemente largo como para eliminar
al principio las primeras ideas bien comunes, las habituales, las conocidas y para poder producir las más inusuales o imaginativas, una vez
descartadas las primeras, con el correr del tiempo.
Una de las formas más eficientes de generar una gran cantidad de ideas durante la semana es ir catalogándolas y escribiéndolas en alguna
libreta o teléfono celular a medida que van surgiendo. Como vimos, aparecen y se van de manera repentina. Más allá de poder dedicarse una
hora a generar ideas, el cerebro funciona las veinticuatro horas y aquéllas aparecen en cualquier instante del día, aún más en los momentos
de claridad mental. Uno puede construirse su biblioteca de ideas; además, cuando uno las escribe y cataloga, se acelera el pensamiento y se
focaliza la atención. Resulta un método muy sencillo pero poderoso y también bastante sorprendente, ya que utiliza un lado compulsivo de
nosotros y nos hace cada vez más fluidos y flexibles pensadores. Cuanto más escribimos, más rápido pensamos y de manera más dúctil.
FLUIR MENTA L
Para que tu pensamiento sea más fluido (cantidad) y más flexible (creativo), hacé listas.
Hacer listas de cosas es una manera muy poderosa de incrementar la fluidez de tu pensamiento.
Por ejemplo, hacé una lista en pocos minutos de todos los usos posibles que pueda tener una bicicleta. Es probable que se te
ocurran muchas cosas pero también te vas a censurar algunos pensamientos y vas a listar sólo las más obvias. Para poder
romper con esa censura, necesitás ser flexible. Permitite escribir un montón de otras ideas.
La flexibilidad a nivel pensamiento significa la habilidad para ver más allá de lo ordinario y lo convencional. Significa tener un rol de
pensamiento donde se improvise más.

EJERCICIO PARA EJERCITA R EL PENSA MIENTO FLUIDO Y FLEXIBLE
Escribí una oración de cuatro palabras (“quiero comer muchos duraznos”).
Escribí oraciones de cuatro palabras, donde cada palabra empiece con la primera letra de la oración original. Por ejemplo, la “q”
de quiero, la “c” de comer, la “m” de muchos, y la “d” de duraznos: “quizá cambie muy deprisa” o “queso cantábrico mal
cocido”.