Agil Mente Estanislao Bachrach.pdf

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Primero producir
Las ideas son como los conejos. Si tenés un par,
muy pronto tendrás una docena.
J OHN ST EINBECK
Si querés tener buenas ideas, debés tener muchas ideas.
En su mayoría serán malas, tenés que aprender
cuáles debés descartar.
LINUS PAULING
Mencionamos el pensamiento productivo, aliado de la creatividad, como poder pensar cosas realmente nuevas, en contraposición del
pensamiento reproductivo, que tiende a repetir lo que ya conocemos. Pero también podemos referirnos a la producción en cantidad. Generar
muchas ideas, muchas jugadas de Messi para que una termine en gol. Cuando Edison mejoró la lamparita y creó la batería, un asistente le
preguntó cómo hacía para persistir tratando de lograr estos inventos cuando ya había fracasado miles de veces. Edison le decía que no
entendía la pregunta, para él nunca había fracasado. Había descubierto formas de que no funcionara. Picasso pintó entre sus cuadros,
trabajos y dibujos unas cincuenta mil obras. Claramente, de esta producción gigante, no son todas conocidas. Sin embargo, él sabía que
para poder crear algo diferente y que gustara tenía que primero producir mucho. Hay que producir y generar muchas ideas antes de
limitarse a pensar en una que esté buena o que sea diferente. Para esto hay que pensar de manera fluida, sin criticarse, sin juzgarse, sin
evaluarse. Al principio hay que soltarse, desinhibirse y dedicarse a generar. Nada es más contraproducente para la creatividad que la crítica
o el juzgamiento. Para nosotros, esto es difícil de evitar. Somos educados y condicionados de forma crítica y juzgamos permanentemente.
Estamos juzgando nuevos pensamientos y nuevas ideas, lo hacemos de manera inmediata e instintiva; es como manejar un auto con un pie
en el acelerador y el otro en el freno. En consecuencia, cuando estamos generando muchas ideas (lluvia de ideas o brainstorming) pasamos
parte de nuestro tiempo, a veces demasiado, imaginando todas las razones de por qué esa idea no va a funcionar o no va a poder ser
implementada. Pero a lo que en realidad debemos dedicarnos es a
generar todas las ideas posibles. Una vez que la idea es juzgada por
alguien o autojuzgada, el pensamiento creativo se paraliza. Si esto sucede, las pocas nuevas ideas que van a ser generadas a partir de ese
momento van a volver, eventualmente, a los pensamientos de los patrones conocidos, seguros, y conservadores que tenemos en el cerebro.
Pensar sin juzgar es algo dinámico y fluido, allí las ideas van a empezar a rebotar unas con otras y vamos a poder asociar nuevas ideas,
nuevas combinaciones de ellas, y a disparar un sinfín de posibilidades.
