LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

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potencia por la resurrección de entre los muertos”. (Rom.1:1-6). La designación
de “hijo de Dios y juez de vivos y muertos” traspasa toda barrera de nacionalidad,
lengua y cultura. En la revelación del evangelio la obra expiatoria del mesías
príncipe ya no es algo exclusivo para el pueblo de Israel. Más aun, la salvación de
los hombres está supeditada a la fe, es decir, creer en el hijo de Dios es la única
vía para salvarse. (1Pe.2:4-10). A la luz de la extraordinaria y universal obra del
cordero de Dios y su importantísimo papel salvífico entre los hombres, es fácil
entender porque Jesucristo es el tema principal de todos los profetas.
Jesucristo es la piedra principal de todo el edificio de Dios. Él es la piedra
escogida, preciosa. Reconocer que él es el Cristo, el hijo de Dios, es el
fundamento sobre el cual estamos edificados, tanto judíos como gentiles.
(Mt.16:15-18,1 Pe.2:6-10 Efe. 2:20).
LA SANGRE DEL MESIAS PERMEA LOS ESCRITOS DE LOS PROFETAS
Si las setenta semanas de Daniel han sido llamadas por los eruditos como “la
espina dorsal de la profecía bíblica” entonces la muerte del mesías constituye el
corazón mismo.
Es necesario que captemos cual es el espíritu de la profecía, de lo contrario no
entenderemos su mensaje; el libro de Daniel está escrito bajo la perspectiva de la
sangre redentora del Mesías. Yo afirmo con toda seguridad que cualquier otro
enfoque del libro de Daniel o del Apocalipsis que no sea la redención de los
hombres por la sangre de Jesús, está rotundamente equivocado.(1Cor.1:22-24).Si
no comprendemos que el mensaje central de la profecía bíblica es el Cristo y su
obra redentora para los hombres entonces todavía no hemos entendido el
mensaje de los profetas. El Apocalipsis, por ejemplo, no nos trae el mensaje de la
bestia, la plaga de langostas o el tema del anticristo; todos estos son personajes
secundarios. El apocalipsis es “la revelación de Jesucristo”, y comienza con esta
dedicación:
“Al que nos amó,
sangre…”(Apoc.1:5)
y
nos
lavó
de
nuestros
pecados
con
su
Quien estudie detenidamente a los profetas, y especialmente libro de Apocalipsis,
se encontrara una y otra vez con el mensaje de la redención de los hombres por la
sangre del cordero. El principal protagonista del Apocalipsis es el cordero de Dios.
La sangre del cordero permea los escritos de los profetas. (Apoc.1:5-7,5:114,7:14,12:11,13:8,14:4,17:14,19:9-16,21:27,22:3, 13-17).
Amados hermanos, el propósito divino, el tema central de todos los profetas, es la
redención de los hombres. Las setenta semanas están enfocadas en “el mesías
príncipe, su muerte y su obra expiatoria”. Si logramos entender el propósito divino
entonces podremos entrar a escudriñar los tiempos proféticos sin perder el
camino. En el siguiente capítulo examinaremos con cuidado las setenta semanas
y como concluye el magnífico plan de redención para los hombres.
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