LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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Esto es algo importante porque la escritura nos dice que en el tiempo del fin
Miguel se levantara a derrotar al dragón y a sus ángeles. Satán y sus ángeles
serán derribados y consignados a la tierra; entonces comenzara la “angustia
insólita cual nunca fue ni será”.
JERUSALÉN ES LA REFERENCIA PROFETICA
Debemos puntualizar que en la profecía bíblica, y por ende en las setenta
semanas, la referencia explícita a la reconstrucción no está dirigida al templo de
Salomón sino a la ciudad y el muro (Dn.9:24-25). Es Jerusalén (y no el templo) la
clara referencia de la palabra profética. También es así en el Nuevo Testamento. El
pueblo santo no habita en el templo sino en Jerusalén. Jesucristo siempre actuó y
se refirió primordialmente a la ciudad santa y no al templo; así mismo, el énfasis
de todos los profetas está puesto, no en el templo sino en la ciudad santa. Fue
finalmente en el reinado de Artajerjes, cuando después de mucha oposición e
interrupciones en la obra, se comienza a edificar la ciudad y el muro bajo
Nehemías“en tiempos angustiosos”. El decreto de Artajerjes fue emitido en el
año 457 AC. (Neh.1:1-3, 2:1-13,4:6-23). Allí “salió la palabra para restaurar y
edificar a Jerusalén”.
EL ENFOQUE CORRECTO: EL MESIAS Y SU OBRA
Recordemos el esquema de trabajo de los antiguos profetas: “Primero el
propósito de Dios…al final, los tiempos”. Si hemos de escudriñar las profecías
de Daniel y de los antiguos profetas nos conviene saber cuál es el centro y el
propósito de la profecía bíblica. Hagámonos esta pregunta: ¿De qué nos hablan
las setenta semanas de Daniel? ¿Cuál es el tema principal? Sin duda alguna, el
tema principal es el Mesías príncipe y su obra redentora y no solo de las setenta
semanas sino de toda la biblia. ¿De qué nos serviría entrar en los tiempos
proféticos cuando aún no hemos captado cual es el propósito divino?
El propósito divino de las setenta semanas es la redención de Israel por la
sangre del mesías príncipe. “Y nosotros esperábamos que él (el mesías
príncipe) había de redimir a Israel” (Lc.24:2,). El pueblo de Israel esperaba (y aun
espera) la redención, por el mesías (Lc.2:25-33,36-38).
DE ESTE DAN TESTIMONIO TODOS LOS PROFETAS
(Hec.10:42-43)“Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él
es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio
todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de
pecados por su nombre”.
Todos los profetas testifican de Jesucristo y su obra expiatoria. Y ya en la
revelación del evangelio, en tiempos del apóstol Pedro, Jesucristo no solo fue
identificado como el mesías príncipe que fue muerto, sino que Jesús, habiéndose
mostrado a los apóstoles después de resucitar, “fue declarado hijo de Dios con
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