LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

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Los siete Espíritus de Dios reposarían sobre Jesús. Estos siete espíritus son, a su
vez, “los siete ojos de Jehová” que aparecen en boca de otros profetas
(Zac.3:9,4:10, Apoc.5:5-6).
Es importante señalar que cuando en el nuevo testamento se lee sobre “el Cristo”,
debe leerse “el mesías”. El término es exactamente el mismo. Sin embargo, hay
quienes emplean el término “Cristo” para desasociar completamente al pueblo
judío del pacto eterno que hizo Jesús en la cruz del Calvario. Por ejemplo, un
predicador alegaba con euforia que la frase “los muertos en Cristo” se refería
única y exclusivamente a los redimidos entre los gentiles. La realidad es que esa
cita debe leerse “los muertos en el mesías resucitaran primero”, y están
incluidos todos los antiguos profetas y santos del antiguo testamento que
esperaron y durmieron “en el mesías”.
Véanse los siguientes pasajes (Job.19:25-27, Heb.11:32-40,1Cor.10:1-4).
EL PRECURSOR DEL MESIAS PRINCIPE
¿Cómo podríamos hablar de las setenta semanas de Daniel sin mencionar a
Isaías? Él nos describe al mesías, y también nos dice que se levantaría otro profeta
para identificarlo e introducirlo a Israel; este es Juan bautista, el precursor de
Jesucristo. La señal para Juan seria “sobre quien vieres descender el Espíritu Santo
y que reposa sobre él…” (Isa. 40:1-5, Mt.11:9-14, Jn.1:33-34).
Atención hermanos: La señal que le fue dada a Juan para identificar al mesías es
un dato de suma importancia, porque este público señalamiento por el profeta
autorizado por Dios hace posible que podamos ubicar exactamente en el tiempo la
frase “hasta el mesías príncipe”, que dijo el ángel Gabriel. (Dn.9:25).
MESÍAS PRÍNCIPE EQUIVALE A SUMO SACERDOTE
Es importante señalar también que la expresión “mesías príncipe” significa
literalmente “príncipe ungido”, y es una clara referencia al oficio de “sumo
sacerdote”, es decir, el hombre señalado y nombrado por Dios para entrar al lugar
santísimo, más allá del velo, y hacer la expiación del pueblo:
(Lev. 8:12 )“Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo
ungió para santificarlo”.
En este caso Aarón es el “Mesías principal”, o el príncipe ungido en Israel
(Lev.21:10-12). Este era el hombre apartado para oficiar los servicios rituales y
reconciliar -por los sacrificios de animales- a los hombres con Dios. Entiéndase
pues, en Daniel 9, la expresión “el mesías príncipe” como el hombre ungido por
Dios, o el sumo sacerdote señalado para hacer la expiación. De aquí la
identificación que algunos proponen diciendo que Onías III, sumo sacerdote en
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