LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

Vista previa de texto
(Jn.7:17) “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de
Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”.
Podemos conocer si una doctrina es de Dios o de los hombres, si anhelamos
hacer la voluntad de Dios. Puede ser que una doctrina sea de Dios, pero nosotros
estamos incapacitados para verla y reconocerla. Dijo el Señor:
“¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra”.
(Jn.8:43).
Se habla aquí de lenguajes e intereses diferentes. Es por la condición de
nuestro propio corazón que persisten los misterios bíblicos delante de nosotros.
¡Que Dios tenga misericordia de nosotros¡. (Isa.6:10, Mt.13:10-17)
Hay todavía una actitud más, señalada en la biblia, que nos dificulta aceptar y
entender todo lo que los profetas han dicho. Debemos tomar nota de aquella
estorbosa mentalidad judía del primer siglo en cuanto al mesías; pero ahora
nosotros, como discípulos de Jesucristo de raza gentil, adolecemos de algo muy
grave: La arrogancia. De esta condición tan particular de la iglesia gentil hablare
en este libro, porque Pablo apóstol nos advirtió sobre ella. Mientras tanto amado
hermano, considera la advertencia con la que se cierra la Biblia.
(Ap.22:18-21)“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este
libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que
están escritas en este libro.19. Y si alguno quitare de las palabras del libro de
esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de
las cosas que están escritas en este libro.20. El que da testimonio de estas cosas
dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.21. La gracia de
nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén”.
Otra vez son denunciados aquí los caminos del lector o intérprete carnal: “Si
alguno añadiere… si alguno quitare”. Pero… ¿Acaso no nos damos cuenta de
nuestra propia incapacidad para entender y explicar estos temas? A los hombres
se nos hace fácil añadir y quitar a las palabras de los profetas. Hermano mío, ¿Por
qué crees que existe esta advertencia? Existe porque Dios sabía que los hombres
haríamos precisamente eso: ¡Que arrogancia para añadir a la escritura, y que
soberbia para quitarle! No cabe duda de que la verdadera instrucción
escatológica nos resulta muy cara, o imposible, cuando somos carnales.
(Prov.30:5-6) “Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él
esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado
mentiroso”.
Cuando seguimos obstinadamente nuestros propios conceptos, llegamos al grado
55
