LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf


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UNA MODERNA POLEMICA INFUNDADA
El país de Israel, por sus mismas leyes, actualmente abriga las hordas de
homosexuales que año con año abarrotan las calles de Tel Abib en el desfile
gay más grande y popular de medio oriente.
“No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. (Lev.18:22) “No haya
ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel”.
(Dt.23:17)(Véanse también 1 Rey. 14:24,15:12,22:46,1Tim.1:6,1 Cor.6:9).
Por hechos y situaciones como estos, muchos devotos líderes cristianos ponen
en tela de duda que el Israel de hoy sea ese “pueblo santo” del que nos hablan
las escrituras. Nos dicen: “¿Hasta qué punto el Israel moderno puede
considerarse un pueblo santo?”.
Muchos predicadores, apasionados por el tema del Sionismo y por esa
interpretación parcialmente equivocada del reverdecimiento de la higuera, nos
han vendido una imagen falsa y/o exagerada de lo que es hoy el moderno pueblo
de Israel. Para ellos la higuera ya reverdeció con el retorno del pueblo judío, la
reconquista de la tierra, y el desarrollo secular de la nación judía. Pero ya en
mis tiempos de estudiante yo escuchaba las veladas objeciones a aquellas
enardecidas enseñanzas contra el diabólico antisemitismo, (con el cual, que quede
bien claro, estoy en contra) pero que, por la misma actitud radical y desmesurada
de los expositores, magnificaban en demasía al moderno estado judío y a los
propios judíos, revolviendo y confundiendo los conceptos bíblicos más
elementales en cuanto a diferenciar entre lo que es un judío de sangre, un Israelí y
un verdadero Israelita. (Rom.9:6, Jn.1:47-48).
Este sentimiento pro-judío exagerado y distorsionador de la realidad dio lugar -y
sigue dando- a esas inútiles prácticas de predicadores de raza gentil poniéndose
la famosa Kipá a la hora de predicar en las congregaciones gentiles, en una franca
violación de las instrucciones del Apóstol Pablo.
También se levantan “predicadores mesiánicos” y sus deslumbrados seguidores
(algunos de los cuales, líderes y seguidores, a duras penas dominan su propio
idioma), queriendo hablar, enseñar y disputar biblia en el idioma hebreo. Algunos
de ellos han mal aprendido algunas palabras hebreas, pero ya se ostentan como
expertos. Otros se sienten dueños de una gracia o “conocimiento especial” por
mal- pronunciar y emplear términos y palabras hebreas. Se exhorta también a las
iglesias a “amar a Israel” sin definir claramente de que exactamente estamos
hablando. Solamente cuando conocemos y tratamos directamente con los Judíos
(y no solo con los liberales o con los que no guardan la torá) llegamos a darnos
cuenta de la realidad mundana y la calidad espiritual que ellos tienen, por sus
mismas prácticas, actitudes y hechos.

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