Revista Ambiente Siglo XXI. N° 23.marzo 2009.pdf


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Volumen 3,



23.

Ambiente

Siglo

Página 6

XXI

Bioacumulación: lo que el hombre diluye,
la naturaleza concentra.
Parte III – De vuelta a la mesa.
M.Sc. Rosalía Paz

La actividad humana actualmente libera al medio ambiente grandes
cantidades de agentes contaminantes. Estos contaminantes pueden
ser de diversos orígenes, tales como domiciliarios o resultado de la
actividad agroindustrial. Una de las vías para deshacerse de ellos
es diluirlos en el medio ambiente, ya sea en el aire, en el agua y/o
en el suelo. En las partes anteriores de este artículo, desarrollamos
el concepto de contaminación, y comprendimos el impacto de los
contaminantes en el ecosistema y sus seres vivos, una vez que los
contaminantes pueden entrar en las cadenas tróficas y acumularse
a medida que vamos ascendiendo en los eslabones tróficos. A lo largo de la última parte de este artículo, veremos las consecuencias de
la contaminación para el hombre.

Existen diversas vías de entrada para un agente contaminante al cuerpo de una persona,
tales como las vías respiratorias, la vía digestiva, la vía cutánea. Según la naturaleza de
este contaminante será su efecto y modo de acción. De esta
manera, la cercanía de una
persona a cursos de agua contaminados con aguas residuales puede exponerla a contaminantes microbianos. Por su
parte, las emanaciones aéreas
industriales o vehiculares exponen las vías aéreas al contaminante. De esta misma manera,
la fumigación con agroquímicos
puede producir la entrada del
agente contaminante por la vía
dérmica u/o respiratoria. Otra

vía más directa es la ingesta de
alimentos contaminados por
dicho agroquímico. Los deshechos de industrias al mar
pueden volver por la bioacumulación a la mesa del consumidor en forma de peces y mariscos. Pero como afecta un contaminante a una persona? Esa es
una buena pregunta para la
cual puede haber varias respuestas.
Diariamente nos encontramos
expuestos a sustancias químicas de los mas diversos orígenes. Algunas de ellas actualmente son considerados contaminantes y peligrosos a raíz de
diversos estudios, pero muchos
otros no están todavía bien caracterizados. No hay pruebas

irrefutables sobre el daño que
algunas sustancias químicas
pueden causar en el ser humano pero es probable que no las
haya nunca, incluso aunque
llevemos a cabo más investigaciones. Es muy difícil establecer si existe una relación entre
determinados contaminantes y
la aparición de enfermedad, y
las razones son varias: no disponemos de grupos control con
individuos no contaminados
para poder comparar. Muchas
de estas enfermedades no se
hacen evidentes hasta mucho
después de comenzar la exposición química, por tener un periodo de latencia o de incubación largo. Los niveles de exposición real son muy difíciles de
calcular y es probable que varíen considerablemente entre
individuos y a lo largo de la
vida de un mismo individuo.
Además, se sabe muy poco sobre los efectos de la exposición
a mezclas de sustancias químicas.
Un grupo de agentes contaminantes en la lista roja son los
de nominados
C O P
(Contaminantes Orgánicos Persistentes) por tener una gran
inercia química (persistencia en
el medio, efectos a largo plazo,
bioacumulación). Estos contaminantes se han dispersado y
contaminan amplias zonas del
planeta, y son muy difíciles de
excretar por el cuerpo humano,
en el que tienen una larga vida
media, y se acumulan en los
tejidos grasos.