Revista Ambiente Siglo XXI. N° 23.marzo 2009.pdf


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V o l u m e n

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N º

2 3 .

A m b i e n t e

S i g l o

Página

X X I

EL

DE LA CIENCIA

¿Fue oportuno hacer un concurso internacional de
pesca de pejerrey en la laguna de Chascomús?

Dr. en Biología
Leandro Miranda

Con el comienzo del otoño, los amantes de la pesca del pejerrey empiezan a probar suerte en los ríos y las lagunas bonaerenses. Es sabido
que en nuestra provincia existen más de 2000 lagunas donde se puede
pescar al pejerrey pero que sólo en los clásicos pesqueros (Salada Grande, Chasicó, Hinojo, encadenadas de Guaminí), es posible obtener ejemplares de buen tamaño en poco tiempo
2007. Las bajas temperaturas provocaron la muerte
de varias toneladas de peces (principalmente carpas,
sabalitos, viejas y bagaritos), pero no mataron al
pejerrey que toleró las bajas temperaturas. Estas
condiciones pudieron entonces favorecer el renacimiento del pejerrey ya que
habían
quedado
pocos
competidores en la laguna.
Observamos entonces como durante el 2008 numerosos pescadores se acercaron a Chascomús dándole importancia nuevamente
como pesquero y culminando este nuevo renacer
del pejerrey con un concurso de pesca que no se realizaba en nuestra ciudad

. Estas lagunas se encuentran bastante
lejos de la Ciudad de Buenos Aires (más de 400
km) por lo que tener la posibilidad de encontrar
un buen pesquero a tan sólo 120 km (laguna
de Chascomús) siempre fue una gran noticia.
La laguna de Chascomús es sin duda el cuerpo
de agua léntico más estudiado de la provincia
de Buenos Aires, y fue uno de los pesqueros de
pejerrey más importante de nuestro país hasta
la década del setenta. A partir de esa fecha se
observó una marcada declinación de la población de pejerrey que llevó al colapso de su pesquería. Las causas han podido ser varias: La
ejecución de obras hidráulicas que modificaron
definitivamente la estructura y dinámica del
sistema, el vuelco de desechos cloacales directamente a la laguna durante varios años, la
creciente conexión de desagües pluviales urbanos e industriales, así como también las variaciones naturales que pueden haber tenido influencia sobre la comunidad íctica.
Con un poco de sorpresa y alegría observamos como el recurso pejerrey se recuperó
casi milagrosamente entre fines de 2007 y hasta mediados de 2008. Algunas explicaciones
fueron las siembras que se realizaron en los
últimos años y el crudo invierno sufrido en el

hacia décadas.
Sin embargo, hacia fines de 2008 la
afluencia de pescadores disminuyó notablemente y ya no es tan fácil tener buena pesca de pejerreyes en nuestra laguna. Lamentablemente
las condiciones ambientales cambiaron a fines
de 2008, y estamos sufriendo una de las peores
sequías de los últimos sesenta años. Vemos
azorados como se reduce nuestro espejo de
agua, llegando a una profundidad máxima de
no más de 1, 40 cm y registrándose temperaturas del agua de hasta 35 ºC en el verano. Vienen a mi memoria también las trágicas noticias
recibidas desde la laguna de Lobos a principios
de diciembre de 2008 donde debido a la reducción del cuerpo de agua y sumado a las altas
temperaturas se produjo la mortandad de toneladas de pejerreyes que terminaron con este
recurso. Un fenómeno similar ocurrió en la laguna Chis Chis en marzo de 2009. Estos
hechos demuestran claramente la vulnerabilidad de los ecosistemas lacunares pampásicos y
de uno de sus componentes más emblemático
como lo es el pejerrey bonaerense.

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