Revista Ambiente Siglo XXI. N° 12.abril 2008.pdf


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Volumen 1,



12.

Ambiente

Siglo

XXI

CONSECUENCIAS PARA LOS
DOMESTICADORES
El advenimiento de la agricultura fue una
condición necesaria para el desarrollo de civilizaciones humanas. Fue a partir de este momento
que tuvo inicio la explosión demográfica humana.
El exceso de alimento producido por la agricultura permitió la especialización del trabajo de
modo que algunos individuos en las sociedades
primitivas pudieran dedicarse al desarrollo de actividades diferentes a la obtención de alimentos,
tales como el arte, la ciencia, el comercio, la administración y la guerra. Se cree que las sociedades
de cazadores-recolectores eran relativamente igualitarias, pero que después de la introducción de
agricultura, las sociedades se hicieron gradualmente más jerárquicas y oligárquicas, terminando
finalmente como ciudades - estado gobernadas
por un jefe.
Con poblaciones más grandes y concentradas, y la concentración de alimentos y desperdicios, la dependencia de nuestra sociedad al campo
nos hizo más vulnerables a plagas y enfermedades. Estas fueron las principales causas de muertes masivas en la historia de nuestra humanidad.

CONSECUENCIAS PARA LAS ESPECIES DOMESTICADAS
Todos los seres vivientes se encuentran bajo
las presiones selectivas del medio que seleccionan
los organismos más aptos para cada tipo de ambiente (selección natural). Durante el proceso de
domesticación, tanto las plantas como los animales se encuentran bajo otro tipo de selección: la
selección artificial. Esta es ejercida por el hombre
que selecciona características de interés y mediante cruzamientos selectivos, aumenta su frecuencia
en las especies domesticadas.
La consecuencia directa de esta selección es
que tanto plantas como animales adquieren una
serie de características nuevas que las distinguen
claramente de sus parientes silvestres (no domesticados). Estos cambios vienen acompañados de
una serie de características físicas (fenotípicas)
conocidas en conjunto como el “síndrome de la
domesticación”, que tienen repercusiones sobre el
comportamiento, reproducción y capacidad de
adaptación, haciéndolos totalmente dependientes
del hombre para completar sus ciclos.
En el caso de las plantas, las principales
características seleccionadas están relacionadas
con la dispersión de las semillas y la dormición
(que es el retraso en la germinación que evita que
todas las semillas de una planta germinen en un
mismo momento). Las plantas silvestres dispersan
sus semillas cuando estas están maduras, mientras que en las plantas domesticadas esta capacidad se perdió por razones obvias. En el caso de
las plantas silvestres, las semillas dispersas forman parte del banco de semillas permanente del
suelo, y van germinando en distintos años para
minimizar los efectos de años con condiciones
desfavorables. Las plantas domesticadas perdie-

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ron esta capacidad y las semillas pueden germinar
luego de producidas. Otras características son la
sincronía en la floración, concentrando la cosecha
a un tiempo determinado. Estos caracteres permiten a los agricultores predecir el comportamiento
de las plantas en el campo. También se han seleccionado características visuales (tamaño, forma y
color), sensoriales (reducción en contenido de
compuestos tóxicos o de sabor desagradable) y
cuanto a composición química (aumento en contenidos de carbohidratos, fibras).
La dirección de la domesticación de los animales, por su parte, también ha ido variando en
cuanto a los caracteres deseados por el hombre.
La mayoría de los animales domésticos son herbívoros u omnívoros. Su comportamiento ha sido
seleccionado para la docilidad y esto está en parte
relacionado con la reducción en su tamaño cerebral, y menor desarrollo de sus órganos sensoriales (estos no son necesarios para el desarrollo en
cautiverio, mientras que son de vital importancia
en la naturaleza.). Presentan una capacidad de
desplazamiento limitado y reducida respuesta a
los cambios ambientales. También presentan una
alteración en su comportamiento social, presentando apareamientos promiscuos, y pueden ser
separados de manera más temprana luego del
nacimiento.

DIVERSIDAD GENÉTICA DEL MAIZ

La relación del hombre con la naturaleza es
extremadamente estrecha. El éxito de nuestra civilización es atribuido en gran parte a
la simbiosis de nuestra especie con las especies animales y vegetales que hemos logrado
domesticar. Tanto el hombre, como las especies domesticadas, no pueden sobrevivir sin
la existencia del uno y del otro. En los últimos años, se ha reducido en forma importante la diversidad de plantas y animales cultivados y criados llevando a una significativa
reducción en el tipo de alimentos consumidos. Además, dentro de estas pocas especies,
se ha producido una pérdida de diversidad
genética que limita la adaptación a las condiciones ambientales cambiantes que estamos viviendo en los días actuales. Esto tiene
repercusiones sin precedentes para la existencia de nuestra humanidad.

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