Revista Ambiente Siglo XXI. N° 06. Octubre.pdf


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Volumen 1,



6.

Ambiente Siglo

XXI

Continúa: Crónica de una
muerte anunciada...

Página

EL

DE LA CIENCIA

La importancia de los bosques

Los bosques retienen humedad y regulan la
liberación de aguas a los ríos. Si no hay bosques, el agua erosiona el suelo, el clima se
desestabiliza. No sólo se pierden árboles
cuando se desmonta un bosque, sino que
también se tala todo el hábitat que da cabida
a diversas plantas y animales afectando a la
biodiversidad. Se ha calculado que la tasa de
extinción que genera la deforestación varía de
un modo muy marcado en bosques tropicales:
Para una pérdida del 11% de superficie se
prevé una pérdida del 2% de especies, mientras que con 44,8% de pérdida de superficie las pérdidas de especies llegarían al 35 por
ciento. Estos bosques son también el territorio de pequeñas comunidades campesinas, pueblos originarios y criollos, que dependen de ellos cotidianamente. Para las comunidades que
viven en y de los bosques, éstos constituyen su casa y su fuente de subsistencia. La tasa
actual de desmonte significa su expulsión hacia la pobreza suburbana. Cuando se desmonta, se quema la madera liberándose dióxido de carbono y otros gases que son precursores
de gases de efecto invernadero. Se puede inferir entonces que los impactos provocados sobre el medio ambiente en relación a la deforestación explicarían los más recientes desastres
naturales que han afectado a nuestro país:
grandes sequías, inundaciones y aumentos
sin precedentes en los niveles de contaminación.

¿Que podemos hacer?
...La ley duerme en el Congreso
de la Nación.

La única posibilidad real de conservación consistiría en integrar una red de áreas
protegidas en tierras fiscales y propiedades
privadas para poder conservar las especies
representativas de la diversidad ecológica de
este tipo de bosques. Las principales organizaciones ecologistas del país coinciden en la
necesidad de establecer con urgencia inmediata un plan de ordenamiento territorial y una
ley de bosques que prohiba la deforestación por un periodo suficiente para permitir la recuperación natural de los ecosistemas. En este sentido, la Ley de Protección de los Bosques
Nativos establece “una moratoria a los desmontes por cinco años o hasta tanto cada provincia desarrolle un ordenamiento territorial en sus bosques nativos, para que el territorio sea
utilizado de manera racional, compatibilizando las necesidades sociales, económicas y ambientales”. La Ley de Bosques Nativos fue impulsada por organizaciones ambientalistas y
cuenta con el apoyo de numerosas organizaciones campesinas e indígenas. Esta ley reglamenta, por primera vez, un uso racional del suelo, un tema esencial en la historia argentina. El ordenamiento ambiental que propone la legislación es un instrumento de política nacional fundamental, “cuyo objeto es regular el uso del suelo y las actividades productivas,
con el fin de lograr la protección del medio ambiente, a partir del uso sustentable de los
bosques nativos, tras una evaluación de las unidades presentes en cada provincia”. La norma establece diez criterios ecológicos y categorías de conservación que apuntan a planificar
las actividades forestales, agrícolas y ganaderas, evitando la fragmentación y degradación
del bosque nativo, y establece como prioritarios cuidar a los bosques que actualmente ocupan y utilizan comunidades indígenas y campesinas.
Lamentablemente si bien ya se ha logrado la media sanción de esta ley por parte de la
cámara de diputados, todavía se está esperando la media sanción por parte de la cámara de
senadores de la Nación.
“Mientras la ley de bosques duerme en un cajón, la deforestación no para.”

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