Revista Ambiente Siglo XXI. N° 06. Octubre.pdf

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V o l u m e n
1 ,
Dr. en Biología
Leandro Miranda
N º
6 .
A m b i e n t e
S i g l o
P á g i n a
X X I
EL
DE LA CIENCIA
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
...LA DEFORESTACIÓN EN ARGENTINA
“También
disminuyen
los bosques
en el Chaco
Húmedo, la
Selva
Paranaense
(Misiones) y
en las
Yungas
(Salta).”
Recientemente, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sustentable ha informado que en Argentina han desaparecido 73 de los 106 millones de hectáreas de bosques
nativos que existían en nuestro territorio en los últimos
90 años. Por otra parte un informe realizado por la Fundación Vida Silvestre, revela que nuestro país pierde 250
mil hectáreas de bosques cada año, siendo la región norte la más afectada por la tala indiscriminada. El proceso
de conversión de ecosistemas en tierras de cultivo lleva a
regiones como el Chaco Seco a sufrir la pérdida del 70%
del total (175.000 hectáreas).
La deforestación es un proceso con “impactos gravísimos” que se ha
profundizado en los últimos años, principalmente a raíz del avance de la
frontera agrícola, la ganadería y los incendios forestales. En los últimos 20
años el área sembrada con soja pasó de 2 a 14 millones de hectáreas y la
producción de 3,5 a 35 millones de toneladas. Cabe destacar que las exportaciones del complejo soja ya han superado los 7 mil millones de dólares anuales representando aproximadamente un quinto de las exportaciones de Argentina.
La tala de bosques nativos provocada
por el avance de la soja puede provocar una catástrofe ecológica de magnitudes difíciles de evaluar. Impulsada por los avances genéticos que han
permitido la adaptación de este cultivo al clima tropical, en Argentina el
reemplazo de bosques nativos por
soja está produciendo la mayor deforestación de la historia. Entre las
provincias más afectadas podemos
citar a Córdoba, seguida por Santiago
del Estero, Salta y Chaco. En estas
provincias, que albergan reservas importantes de bosques nativos, se conjuga la acción de empresarios inescrupulosos y gobiernos cómplices que
permiten el accionar de los deforestadores sin reparar en las consecuencias futuras.
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