Un rostro que solÃa conocer..pdf

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los hombres, no alcancé a distinguir muy bien quien era pero pude ver que esta persona
se miraba el tobillo con leve preocupación.
-Ahm… ¿C-Chris? –Dije en voz baja mientras me adentraba lentamente en el cuarto,
deteniendo mi paso a pocos metros de la entrada- ¿Te encuentras bien? –Pregunté un
tanto preocupada, mirando de reojo lo que estaba haciendo-S-si… estoy bien. Es que, me duele un poco el tobillo… nada más. –Su mirada fue hacia mí
y se dirigió nuevamente hacia su tobillo, haciendo leves muecas de molestia-¿Está fracturado? –Dije con preocupación, a lo que él respondió con una negación.
-Creo que solo es un golpe.
-Creo que tengo un spray de frío instantáneo. Si quieres puedo traerlo y ves si eso
funciona.
Hizo una mueca, afirmando levemente con la cabeza, aceptando luego la propuesta que le
había hecho. Entonces baje por las escaleras, siendo lo más rápida posible para obtener lo
que quería. El spray se encontraba en el baño principal, debajo de las escaleras. No pensé
que alguien lo estuviese usando así que entre sin golpear pero una figura me sorprendió
de la nada. La luz de su linterna apenas me dejaba ver su rostro pero sin ninguna duda
supe que era él, Nick. Mi cuerpo tambaleo un par de veces, entonces esperé un par de
segundos para volver a incorporarme.
-N-Nick! –Dije sorprendida. –Lo siento, pensé que nadie estaba usando este baño. –Me
disculpé a la vez que trataba de salir de ahí.
- (Y/N)! –Exclamó, tratando esconder lo que estaba haciendo. –Mmh, que haces aquí?
-Lo siento, solo venía a buscar un spray… para Chris. –Hice una leve pausa mientras
trataba de analizar lo que él estaba haciendo.
Miré su mano. De inmediato supe que eran pastillas, no supe de qué porque la misma
estaba cerrada pero era algo obvio de saber. Solo atiné a dibujar una leve sonrisa
incómoda en mi rostro, con una actitud como si no me importara, lo cual era así pero yo
sabía que muy dentro de mi algo de él me seguía preocupando. Luego de unos segundos,
traté de irme del baño, disculpándome nuevamente, pero él me detuvo.
-No, espera… Por favor, busca lo que necesitas. Yo esperaré. –Se hizo a un lado para
darme espacio a buscar lo que necesitaba.
Entonces me dispuse a buscar el spray. El mismo se encontraba al abrir el espejo, junto a
un par de vendas. Él se quedó parado todo el tiempo ahí, sin hacer nada, mientras yo
