Un rostro que solía conocer..pdf


Vista previa del archivo PDF un-rostro-que-sol-a-conocer.pdf


Página 1 2 3 4 5 6 7

Vista previa de texto


Un rostro que solía conocer – Capítulo 1 Parte 3
-Lo sé… -Dije en un suspiro- Yo tampoco lo pensé. Solo estaba en el tejado mirando con los
binoculares y de repente vi que un grupo de personas estaba en peligro y… No pude
ignorarlos. Sabes cómo soy… -Le sonreí con culpa.Él entendió, efectivamente había criado a una mujer con buen corazón.
-Si es mucha molestia podemos buscar otro lugar… -Interrumpió Travis.
-Claro que no. –Hice una pequeña pausa, dirigiendo la mirada a mi padre por unos
segundos- P-pueden quedarse aquí si quieren. Hay espacio suficiente para todos –Hice
una breve pause, dirigiendo la mirada hacia mi padre por unos segundos. -Hay demasiadas
mantas para todos, podríamos agrupar las habitaciones, no lo sé, pero por favor, me
quedaría más tranquila si se quedan aquí.
Escuché el suspiro pesado que provenía de mi padre. Yo sabía que él no quería correr
riesgos pero de alguna forma vio la preocupación en mis ojos, sabe lo importante que es
estar con personas que conoces en estos momentos en donde no puedes confiar en nadie.
-Está bien… pueden quedarse. Después de todo, no podemos manejar todo esto nosotros
solos, ¿verdad?
Mi expresión se transformó completamente. Por fin me sentí aliviada al saber que ellos se
quedarían cerca. Definitivamente no quería perder a nadie más en este momento.
-Bien, probablemente estén cansados. Mmh… veré como nos dividiremos las habitaciones.
En mi mente surgieron las posibles posibilidades en las cuales podíamos reubicarnos de
manera cómoda. Por un lado, Alicia, Ofelia y yo, ocuparíamos mi habitación. Papá les
dejaría la habitación a Madison y Travis, al fin y al cabo son una pajera y asumí que no
querían dormir separados. Y por último, el señor Salazar, Nick, Victor y Chris dormirían en
el cuarto de huéspedes. Papá no tenía problemas de dormir en el sillón-cama de la sala,
de todos modos para él era más cómodo que su propia cama. Todos estábamos casi cerca
uno del otro, casi no había gran espacio entre las habitaciones así que eso era perfecto si
algo malo sucedía. Al comentarles mi idea, todos parecían estar de acuerdo, entonces solo
quedaba ayudarlos con sus cosas.
Todos se acomodaron en sus respectivos cuartos. Teníamos varias mantas y colchones
para todos porque en nuestra familia solíamos ser bastantes miembros y siempre venía
algún que otro familiar a visitarnos. Pero desde que todo esto sucedió, los mismo no
estaban en las mismas condiciones pero en estas situaciones nadie se puede quejar. Antes
de dirigirme a mi cuarto vi que alguien estaba sentado solo sobre la cama, en el cuarto de