Un rostro que solÃa conocer..pdf

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-Un placer… Y, gracias por… lo que hiciste y… por esto. De verdad.
-No hay porqué. –Mantuve mi sonrisa, recibiendo el agradecimiento de su parte.
Luego prosiguió por aquel chico que había caído en el charco de sangre, minutos atrás, el
cual estaba cubierto con la misma. Su nombre era Chris. Una mujer muy bonita y joven, y
a un hombre mayor, se encontraban detrás de él, a los cuales correspondían como Ofelia
y Daniel Salazar. Y al lado de Nick, se encontraba este hombre alto, de piel oscura, Victor
Strand. Todos parecían ser muy agradables y asustados a la vez. Por momentos pude ver
que el señor Salazar analizaba cada rincón de mi casa procurando estar fuera de peligro.
De pronto se siente un golpe fuerte proveniente del otro lado de la sala. Yo supuse que
sería mi padre entrando por la puerta que da al patio trasero, sabiendo que él se
encontraba previamente sobre el tejado, pero ellos se alarmaron demasiado, pensando
que sería algún infectado que entraba a la casa. Yo los calmé diciendo que era mi padre
que volvía de ahí, el cual al mismo tiempo se adentraba en la sala.
-Vaya… ¿A quién tenemos aquí? –Preguntó mi padre, dirigiendo su mirada a todos los
presentes.
-Papá, ¿Te acuerdas de la familia Clark?. ¿Te acuerdas de Alicia? Ella venía muy frecuente
a casa cuando vivíamos en los Estados Unidos. Y ellos son Madison y Nick.
-Oh sí… -Mi padre dirigió una cálida mirada hacia ellos, saludándolos con cortesía. Hasta
que se dirigió a Nick. Obviamente mi padre sabía quién era. Su reacción no me sorprendió.
Pero él sabe que no me gusta el drama así que se ahorró los comentarios incómodos.
-¿Nick, verdad?. –Preguntó en un tono serio. No sé si intentaba hacer que Nick se ponga
incómodo o quería que él supiera que mi padre sabía por todo lo que me había hecho
pasar. Nick solo afirmó con la cabeza, algo tímido y temeroso. De lo contrario, mi padre le
respondió con una sonrisa un tanto cómplice, al mismo tiempo que estrechaba su mano
para saludarlo, al cual respondió con temor.
Luego, siguió por saludar a Madison, si bien no la había visto muchas veces, la trató con la
misma cortesía de siempre. La misma, prosiguió por presentar a todos los presentes que
estaban en la sala de la misma forma que lo había hecho conmigo.
-Mi nombre es David. Es un placer tenerlos a todos aquí pero… claramente no esperaba
este… tipo de visitas. –Su mirada se enfocó en mí, esperando que le diera alguna
respuesta-
