TEXTO 2.3 Beauvoir por Amelia Valcárcel.pdf


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como

poco

prohibición

comunes,

y

vuelven

de

y

del

saber

al

saber,

asunto:
antigua

la
pero

perfectamente viva, para las mujeres. Pues bien, en
su opinión Beauvoir dejó este asunto intacto.
Ya en los setenta Beauvoir fue vindicada, pero
también

criticada.

Se

desaprobó

su

arte

de

las

distancias con todo y con todos, así como su negativa
a bendecir una nueva identidad femenina. Irigaray se
queja de que Beauvoir nunca quisiera discutir con
ella el texto que le envió y supone que tal cosa fue
una

oportunidad

perdida.

Tal

y

como

es

el

mundo

intelectual francés, y más aun hace tres décadas, la
cosa parece explicable: ni por el contenido, que no
compartía, ni por la autora, que probablemente no
tenía con su círculo mayores lazos, tal entrevista para dar carta de naturaleza a la propia Irigaraytenía

pocas

posibilidades

de

producirse.

Beauvoir

mantuvo siempre fuertes reservas con el esencialismo
y las mantuvo hasta el final. No podía ser de otro
modo:

la

negativa

al

esencialismo

es

el

núcleo

del Segundo Sexo. Tampoco aprobaba, por ejemplo, la
tematización
intentada

del

por

C.

género

en

Dupont.

clave

de

Saludaba,

clase
sin

social

duda,

la

resurrección del Movimiento, asistía a reuniones y
concentraciones aportando su presencia y dignidad -ya
anciana-,

pero

poco

más.

El

propio

círculo

existencialista no se estaba comportando demasiado
bien con ella. Se la comenzaba a excluir, con toda
facundia, de las "listas oficiales" de la corriente.