la tiranc3ada de la falta de estructuras1.pdf

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aquellas organizaciones políticas que conciben el movimiento de
liberación como uno de los muchos temas a los que las mujeres deben
dedicar su tiempo, encuentran en el movimiento un camino de
reclutamiento de nuevas afiliadas. Estas organizaciones no necesitan
infiltrarse, (aunque esta opción no quede excluida) ya que el desea de
una actividad política coherente generada en las mujeres a partir de su
participación en el movimiento, es suficiente para animar a incorporarse a
otra organización cuando el movimiento no ofrece cauce a sus energías
y proyectos. Las mujeres que se adhieren a otras organizaciones políticas,
permaneciendo al tiempo en el Movimiento de Liberación de la Mujer, o
aquellas que se incorporan al movimiento al tiempo que militan en otras
organizaciones políticas, se convierten a su vez en el marco de nuevas
estructuras informales. Estos círculos de amigas se basan más en su común
actividad política -no feminista-, que en las características anteriormente
apuntadas aunque, en última instancia, actúan de forma muy similar.
Estas mujeres al compartir los mismos valores, ideas y concepciones
políticas se convierten asimismo en élites informales, sin una estructura
planeada o formal, sin responsabilidad ante el grupo y actúan por
derecho propio, sea o no su intención.
En
los
grupos
del
movimiento
las
nuevas
élites
informales
son
frecuentemente consideradas como una amenaza por las antiguas,
dicho sentimiento de amenaza responde a la realidad. Estas nuevas redes
políticamente encadenadas rara vez se conforman con limitarse a ser
meras sororidades como de hecho lo eran las antiguas y quieren hacer
proselitismo de sus ideas políticas y feministas, actitud por otro lado
absolutamente
natural,
aunque
sus
implicaciones
no
han
sido
plenamente analizadas por el movimiento feminista. Las antiguas élites
