Feminismo y marxismo, un matrimonio mal avenido.pdf


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PAPERS DE LA FUNDACIÓ/88

patriarcado. No hay duda de que aquí entran en juego la clase, la raza, la nacionalidad
e incluso el estado civil y la orientación sexual, así como la edad. Y las mujeres de
diferentes clases, razas, nacionalidades, estados civiles y orientaciones sexuales
están sometidas a diferentes grados de poder patriarcal. En la jerarquía patriarcal, las
mujeres pueden ejercer un poder clasista, racial, nacional o incluso patriarcal (a través
de sus relaciones familiares) sobre los hombres inferior al de sus parientes
masculinos.
En resumen, definimos el patriarcado como un conjunto de relaciones sociales que
tiene una base material y en el que hay unas relaciones jerárquicas y una solidaridad
entre los hombres que les permiten dominar a las mujeres. La base material del
patriarcado es el control del hombre sobre la fuerza de trabajo de la mujer. Este
control se mantiene negando a la mujer el acceso a los recursos productivos
económicamente necesarios y restringiendo la sexualidad de la mujer. El hombre
ejerce su control al hacer que ésta le preste servicios personales, al no tener que
realizar el trabajo doméstico o criar a los hijos, al tener acceso al cuerpo de la mujer
por lo que respeta al sexo y al sentirse y ser poderoso. Los elementos cruciales del
patriarcado, tal como los experimentamos habitualmente, son: el matrimonio
heterosexual (y la consiguiente homofobia), la crianza de los hijos y el trabajo
doméstico a cargo de la mujer, la dependencia de la mujer con respecto al hombre
(impuesta por los dispositivos del mercado de trabajo), el Estado y numerosas
instituciones basadas en las relaciones sociales entre los hombres: clubs, deportes,
sindicatos, profesiones, universidades, iglesias, corporaciones y ejército. Todos estos
elementos han de ser examinados si se quiere comprender el capitalismo patriarcal.
Tanto la jerarquía y la interdependencia entre los hombres como la subordinación de
las mujeres son elementos integrantes del funcionamiento de nuestra sociedad, es
decir, estas relaciones forman parte del sistema. Dejamos a un lado la cuestión de la
creación de estas relaciones y nos preguntamos: ¿podemos reconocer relaciones
patriarcales en las sociedades capitalistas? Dentro de las sociedades capitalistas
podemos descubrir esos lazos entre los hombres que, según los científicos sociales,
burgueses o marxistas, no existan ya o son, como máximo, reliquias sin importancia.
¿Podemos saber cómo se perpetúan estas relaciones entre los hombres en las
sociedades capitalistas? ¿Podemos identificar la forma en que el patriarcado ha
configurado el curso del desarrollo capitalista?
La colaboración entre el patriarcado y el capital
¿Cómo podemos reconocer las relaciones sociales patriarcales en las sociedades
capitalistas? Parece como si cada mujer fuera oprimida sólo por su propio hombre; su
opresión parece asunto privado. Las relaciones entre los hombres y entre las familias
parecen igualmente fragmentarias. Es difícil reconocer las relaciones entre los
hombres, y entre el hombre y la mujer, como relaciones sistemáticamente patriarcales.
Afirmamos, sin embargo, que en el capitalismo existe el patriarcado sistemáticamente
como sistema de relaciones entre el hombre y la mujer, y que en las sociedades
capitalistas existe una fuerte y provechosa colaboración entre el patriarcado y el
capital. Sin embargo, si partimos de la producción, reconoceremos inmediatamente
que la colaboración entre el patriarcado y el capital no es inevitable, puesto que los
hombres y los capitalistas a menudo tienen intereses opuestos, sobre todo por lo que

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