Feminismo y marxismo, un matrimonio mal avenido.pdf

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PAPERS DE LA FUNDACIÓ/88
es el lamento neurótico de una inadaptada, sino la respuesta a una estructura social
en la que la mujer es sistemáticamente dominada, explotada y oprimida. La posición
de inferioridad de la mujer en el mercado de trabajo, la estructura emocional centrada
en el hombre del matrimonio de clase media, el uso de la mujer en la publicidad, la
supuesta interpretación de la psique femenina como una psique neurótica popularizada por la psicología académica y clínica - son algunos de los aspectos de la
vida de la mujer en la sociedad capitalista avanzada sucesivamente investigados y
analizados. La bibliografía feminista radical es muy amplia y no se presta fácilmente a
un resumen. Al mismo tiempo su interés por la psicología se mantiene. El documento
que aglutinó a las feministas radicales de Nueva York fue “The politics of the ego”. “Lo
personal es político” significa, para las feministas radicales, que la división de clase
original y básica es la división entre los sexos, y que el motor de la historia es el
esfuerzo del hombre por conseguir el poder y la dominación sobre la mujer, la
dialéctica del sexo22.
De acuerdo con esto, Firestone hizo una nueva lectura de Freud para interpretar la
conversión de los niños y niñas en hombres y mujeres en función del poder23. Su
descripción de los caracteres “masculino” y “femenino” es típica de la literatura
feminista radical. El macho busca el poder y la dominación, es egocéntrico e
individualista, competitivo y pragmático; el modo “tecnológico”, según Firestone, es
masculino. La hembra es nutricia, artística y filosófica; el modo estético es femenino.
No hay duda de que la idea de que el “modo estético” es femenino habría
escandalizado a los antiguos griegos. Aquí estriba el error del análisis feminista
radical: la “dialéctica del sexo”, tal como la presentan las feministas radicales,
proyecta las características “masculinas” y “femeninas” que aparecen en la actualidad
retrospectivamente sobre toda la historia. El análisis feminista radical resulta más
convincente cuando examina el presente. Su mayor fallo es su interés por lo
psicológico, que le hace ser ciego a la historia.
La razón de esto estriba no sólo en el método feminista radical, sino también en la
naturaleza del propio patriarcado, ya que el patriarcado es una forma notablemente
elástica de organización social. Las feministas radicales usan la palabra ”patriarcado”
para referirse a un sistema social caracterizado por la dominación del hombre sobre la
mujer. La definición de Kate Millet es clásica:
Nuestra sociedad (...) es un patriarcado.
El hecho se pone
inmediatamente de manifiesto si se recuerda que el ejército, la
industria, la tecnología, las universidades, la ciencia, los cargos
políticos, las finanzas; en resumen, toda vía de poder dentro de la
sociedad, incluida la fuerza coercitiva de la policía, está por entero en
manos masculinas24.
Esta definición feminista radical del patriarcado se aplica a la mayoría de las
sociedades que conocemos, sin hacer distinciones entre ellas. El uso de la historia por
las feministas radicales se suele limitar a proporcionar ejemplos de la existencia del
patriarcado en todos los tiempos y lugares25. Tanto para los marxistas como para los
científicos sociales anteriores al movimiento de la mujer, el patriarcado fue un sistema
de relaciones entre los hombres que configuró el perfil de la sociedad feudal y de
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