Feminismo y marxismo, un matrimonio mal avenido.pdf

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PAPERS DE LA FUNDACIÓ/88
aprenden a ser mujeres y hombres. Aquí Mitchell se centra en las esferas que
inicialmente desdeñó - la reproducción, la sexualidad y la crianza de los hijos -, pero al
colocarlas en el ámbito ideológico mantiene los puntos flacos de su análisis anterior.
Presenta claramente al patriarcado como la estructura ideológica fundamental, del
mismo modo que el capitán es la estructura económica fundamental:
Dicho sea esquemáticamente (...) nos estamos refiriendo a dos
áreas autónomas: el modo económico del capitalismo y el modo
ideológico del patriarcado20.
Aunque Mitchell analiza su interacción, no da al patriarcado una base material en la
relación entre la fuerza de trabajo del hombre y la de la mujer, ni tampoco señala los
aspectos materiales del proceso de formación de la personalidad y de creación de los
géneros, con lo que limita la utilidad de su análisis.
Shulamith Firestone tiende un puente entre marxismo y feminismo al aplicar al
patriarcado el análisis materialista21. Su uso del análisis materialista no es tan
ambivalente como el de Mitchell. La dialéctica del sexo, dice, es la dialéctica histórica
fundamental, y la base material del patriarcado es el trabajo que hacen las mujeres al
reproducir la especie. La importancia de la obra de Firestone al usar el marxismo para
analizar la posición de la mujer y afirmar la existencia de una base material del
patriarcado nunca será demasiado elogiada. Pero hace excesivo hincapié en la
biología y la reproducción. Lo que necesitamos entender es cómo el sexo (hecho
biológico) se convierte en género (fenómeno social). Es necesario situar todo el
trabajo de la mujer en su contexto social e histórico, no centrarse sólo en la
reproducción. Aunque la obra de Firestone ofrece un nuevo uso feminista de la
metodología marxista, su insistencia en la primacía del dominio del hombre sobre la
mujer como piedra angular sobre la que se basa toda otra opresión (clase, edad, raza)
indica que su libro ha de ser clasificado más bien entre los feministas radicales que
entre los feministas marxistas. Su obra sigue siendo la exposición más completa de la
postura del feminismo radical.
El libro de Firestone ha sido despachado con demasiada premura por los marxistas.
Zaretsky, por ejemplo, lo llama “canto a la subjetividad”. Sin embargo, lo interesante
para las mujeres del libro de Firestone era su análisis del poder del hombre sobre la
mujer y su saludable irritación ante esta situación. Su capítulo sobre el amor era y
sigue siendo fundamental para comprender esto. No es sólo una “ideología machista”
que los marxistas pueden afrontar (una mera cuestión de actitudes), sino una
exposición de las consecuencias subjetivas del poder del hombre sobre la mujer, de lo
que se siente al vivir en un patriarcado. Decir que “lo personal es político” no es,
como supone Zaretsky, un canto a la subjetividad, al sentimiento:
es una
reivindicación de que se reconozca el poder del hombre y la subordinación de la mujer
como realidad social y política.
Feminismo radical y patriarcado
El gran esfuerzo de los escritos feministas radicales se ha encaminado a documentar
la consigna de que “lo personal es político”. El descontento de la mujer, afirman, no
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