EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf

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de sobrepasarlo con el fin de vivir la plenitud.
La plenitud, la alegría, la beatitud no conocen falta alguna, ni falla alguna,
acordaos que nunca dependen de vuestra persona, tampoco de vuestros deseos.
El Abandono a la Luz - y el sacrificio de la persona - debe vivirse íntegramente
por el proceso descrito de manera muy justa por Ma Ananda Moyi con respecto
a la reversión del alma. La sed de Amor está ligada a la reversión del alma. Esta
sed de Amor es tal que se vuelve en cierto modo un fuego devorador y ardiente.
Así se realizan en vosotros las diferentes Llamadas de la Luz, pero responder a
ello no es todavía el sacrificio final de la persona. Es el momento en que
aceptáis conscientemente de morir a todo lo que no es verdadero, de morir a
todo lo que no dura. Por supuesto no es una muerte física sino una muerte - o un
sacrificio - real del alma. Es solamente a partir de este momento que la beatitud
del Espíritu será manifestada en cada aliento de vuestra vida en la superficie de
esta Tierra, y será también el garante de vuestra aptitud para atravesar la estasis
en esta beatitud que, os lo recuerdo, es la mismísima desaparición de esta última
conciencia que llamaba, en mi precedente intervención, esta Presencia última o
Shantinilaya.
La paradoja es que para realizarlo no podéis emprender nada, ni hacer nada. Se
trata, como lo dije, de una rendición total e incondicional a lo que os sobrepasa
como persona - y hasta como vida encarnada sobre este mundo. Y el ejemplo de
mi vida, muy corta sobre esta Tierra, lo ilustra perfectamente. Lejos de mi la
idea, en aquella época, de vivir lo que nombráis « energía », lo que nombráis «
vibración », lo que todavía nombráis hoy « supraconciencia » o « supramental »,
no tenía ningún conocimiento de ello. Simplemente mi sed de Amor era tal que
incluso el amor más perfecto tal como lo concebía entonces, como el expresado
por mis padres, no era comparable con la sed de Amor.
Esta sed de Amor debe consumar por completo todo lo que se opone al Amor.
Ahí intervienen los procesos de encuentro y de alquimia entre vuestro cuerpo
efímero y el cuerpo de Êtreté, traduciéndose en numerosas manifestaciones que
os han sido descritas y sobre las que no volveré. Estas manifestaciones son unos
marcadores y unos testigos de algo sucediéndose pero tampoco son la realidad.
Ahí también es en cierto modo un médium, un médium de manifestación a
través de las vibraciones, a través de lo que ha sido nombrado las Coronas
radiantes, pero todo esto también debe ser soltado y quemado por la sed de
Amor.
En ese momento, podréis observar concretamente sea cual sea vuestra edad,
sean cuales sean vuestras vidas, la palabra Amor, la palabra Luz está presente en
cada uno de vuestros pensamientos, en cada uno de vuestros actos, en cada una
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