EN ESTOS TIEMPOS DE LA TIERRA Noviembre de 2015 PDF.pdf


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para cada uno de vosotros, sólo tiene una vocación, la de iluminarles
literalmente desde el interior, de permitirles no estar más afectados, incluso por
vuestra propia muerte o por la misma defunción de la persona más querida,
porque es en las dificultades que el hombre encuentra más fácilmente las
capacidades de superación y de transformación. Entiendan bien esto y vívanlo
sobre todo.
La Vía de la Infancia, es también la vía de la confianza, no solamente de la fe,
no solamente de la confianza en vosotros, por supuesto, pero de la confianza
absoluta en la Luz, en el Amor, y en la Verdad. Recuerden que la Verdad no
depende de ninguna circunstancia de este mundo. Lo mismo ocurre con el
Amor, lo mismo ocurre con la Luz. Os vais a dar cuenta, cada vez más, de que la
Paz, el Amor, la Luz y la Verdad sólo dependen de vosotros mismos y no más
de las circunstancias exteriores de satisfacción de lo que sea. La Luz, en cierto
modo, os sugiere de superar el sentido y la idea de ser simplemente una persona.
Recuerden esto en alguna circunstancia que tengáis que atravesar en lo sucesivo.
Recuerden que cualquiera que sea el sufrimiento de la pérdida, de lo que sea de
este mundo, esto puede ser muy rápidamente colmado por la beatitud del
Corazón y por el estado de Gracia. Todavía hace falta que la acojan y la acepten,
hace falta que en vuestra Vía de la Infancia acepten de no comprender, de no
entender “los por haber y los por tener” de lo que se celebra sobre la pantalla de
vuestra conciencia o vuestras relaciones. Allí también se sitúa la Libertad. La
verdadera Libertad de dejar de entender las circunstancias de este mundo y
todavía menos toda justificación o explicación de lo que sea. Es un estado de Ser
natural cada vez más cercano a vosotros y cada vez más manifestable.
Recuerden también, para los de entre vosotros que tuvieron la posibilidad de
vivir los procesos vibratorios, el encendido de las Coronas, la activación de la
Onda del Éter – o de la Onda de Vida – que tuvieron pruebas incontestables de
la Obra de la Luz en este cuerpo y en vuestra conciencia. Pero también para los
que no vivieron ninguna experiencia, tal como las vibraciones, recuerden que la
Vía de la Infancia es la más directa y más segura porque no podéis estar
afectados por ningún conocimiento, por ninguna proyección, por ningún deseo.
La única certeza que queda es la certeza de la Luz. Entonces por supuesto se
trata también de una forma de renuncia. Esta renuncia no es una privación, sino
más bien, yo diría, una profesión de fe enviada a la Luz.
Entregarse a la Luz, es de aceptar de ser Luz y nada más que la Luz, y esto
nunca concernirá la idea que os hacéis de vosotros mismos, de vuestra vida o
vuestra historia, porque la Luz es independiente de toda historia y de toda
memoria. Lo que la vida les dé a vivir, a hacer, a emprender o a aguantar,
busquen siempre la beatitud, aquella de la profundidad de vuestro corazón, de
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