las drogas una industria capitalista y opresora y la juven.pdf


Vista previa del archivo PDF las-drogas-una-industria-capitalista-y-opresora-y-la-juven.pdf


Página 1 2 34518

Vista previa de texto


1. OBJETIVOS PARA LA JUVENTUD ABERTZALE RESPECTO DE LAS DROGAS.
El papel de la juventud abertzale en todo lo relacionado con las drogas ha de abarcar cuatro niveles que ahora
sintetizamos pero que iremos viendo más detenidamente a lo largo del texto:
1º- Denuncia pública sistemática de las causas e intereses que hay debajo de las drogas.
2º.- Divulgación por todos los medios posibles de una alternativa global, vital, contra las drogas.
3º.- Movilización práctica propia contra las drogas y apoyo a las movilizaciones similares que otros
grupos organicen.
4º.- Reflexión crítica interna contra las drogas.
No hace falta decir que los cuatro niveles se apoyan y se exigen mutuamente.
2. DIAGNÓSTICO
Dejando de lado el uso de algunas drogas como elementos curativos, tranquilizantes y euforizantes, así como
recursos exteriores para acceder a estados mentales "interiores", de contacto con los dioses, etc, características
ambas existentes desde lo más remoto de los tiempos, también es incuestionable que las drogas se han usado
desde un determinado momento, que luego veremos, como lo que son: elementos psicoactivos que alienan al
sujeto, le hacen olvidar su mísera malvivencia, le transportan a un mundo irreal, ficticio, falso e inexistente,
pero tramposo al principio y luego, mortal.
Dos son las razones de fondo de esta constante histórica: la primera es la contradicción entre el mundo
objetivo injusto, limitado, peligroso, tenso, insatisfactorio, amargo, aparentemente incognoscible e inmóvil, por
un lado y por otro, los deseos, sueños, anhelos y desesperaciones subjetivas de quienes quieren salir de esa
amargura existencial sin saber cómo o sin atreverse a luchar por y para ello. Esta contradicción
generalmente inconsciente entre el quiero pero no me atrevo, es una de las causas del recurso a las drogas
COMO SOLUCIÓN ALTERNATIVA. Decimos una porque existen más, pero todas ellas nos remiten en
última instancia a la incapacidad de la persona concreta a dar el paso primero que le encamine por el
sendero de su liberación. Muchas son las formas en las que esa incapacidad se plasma, se materializa,
dependiendo de las condiciones históricas, pero esa incapacidad, ese miedo e impotencia, puede reaparecer
en determinados momentos, en situaciones de crisis de autoconfianza, tras derrotas personales o colectivas, tras
decepciones y reveses que no pueden ser analizados y comprendidos con rigor, conscientemente, que
APARENTAN RESPONDER A FUERZAS INACCESIBLES, CAPRICHOSAS, AZAROSAS.
Esta impotencia también se plasma cuando en la cuadrilla, el grupo y el contexto cotidiano en el que nos
movemos, una persona con influencia, o un recién llegado, o quien sea, empieza a introducir una droga nueva
que promete más paraísos que las drogas ya socialmente establecidas. Si las condiciones del entorno son
propicias por el alto nivel de la contradicción arriba expuesta, la droga nueva puede imponerse. La ausencia de
un conocimiento crítico y alternativo sobre las causas e intereses de las drogas facilitan esa implantación.
Pero hay otra forma más peligrosa de ocultar esa contradicción, esa impotencia de la persona, y es presentar
la droga nueva o un uso nuevo de la vieja, o una mezcla de todas ellas, COMO UN INSTRUMENTO DE
LUCHA Y DE LIBERACIÓN PSEUDOREVOLUCIONARIA. La experiencia histórica muestra, al
respecto, dos cosas muy unidas: una, que esa creencia y la droga unida a ella, es introducida por el poder
opresor, con la finalidad de ARRASAR LA VIDA COLECTIVA. Los casos son tan concluyentes que no nos
extendemos. La otra es que si las organizaciones revolucionarias no tienen muy claro el peligro de esa
maniobra enemiga, y no han desarrollado los instrumentos adecuados para combatirla, ESA MENTIRA
-la de la droga como medio de liberación- TERMINA ACEPTÁNDOSE EN GENTE MILITANTE PERO
SOBRE TODO EN GENTE QUE TIENE POCA EXPERIENCIA MILITANTE. Es decir, que son los
sectores más jóvenes y algunos ya experimentados los que SE CREEN ESE CUENTO Y TERMINAN
ENGANCHADOS A LA DROGA Y DESENGANCHADOS DE LA PRAXIS REVOLUCIONARIA. En
este caso la impotencia psicológica se oculta mediante el subterfugio y la estúpida y suicida creencia de que esa
persona concreta logrará controlar los efectos de la droga, o sea, no caerá en la drogodependencia.