Desarrollo emocional 0a3 simples.pdf


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Estas dificultades están relacionadas probablemente con diferencias individuales ligadas constitucionalmente a la sensibilidad frente a los estímulos que posee cada niño al nacer. Sin embargo,
desde los primeros momentos de vida, el encuentro con el ambiente —es decir, con los adultos en
los primeros vínculos, y el modo en que ellos participan para captar empáticamente las necesidades
particulares del niño en este plano, ayudándolo a regular o intensificar los estímulos— puede resultar
un factor crucial para el establecimiento de un vínculo que equilibre la dificultad inicial y favorezca la
salud mental del niño en el futuro.

5. Trastornos del espectro autista
Son aquellos padecimientos crónicos y de comienzo muy precoz que se caracterizan por involucrar
dificultades en tres o más aspectos del desarrollo:
• interacción social;
• comunicación y lenguaje;
• conductas restringidas, repetitivas, extrañas;
• sensibilidad (restringida o aumentada) frente a estímulos auditivos,
visuales, olfativos y vestibulares.
Se considera que estos constituyen trastornos del espectro de la comunicación y la relación, pero
involucran diferentes áreas de la organización psíquica y de la conducta de los niños pequeños,
iniciándose en general en los primeros meses de vida.
Este tipo de dificultades implica una perturbación severa, aunque no total, de la capacidad para
establecer vínculos emocionales o sociales. Se dan cuando los niños no logran establecer con facilidad circuitos recíprocos de comunicación. Es decir, circuitos que impliquen la atención en el otro
como interlocutor, un ritmo de turnos, de ida y vuelta en la comunicación. Además, se da cuando
los niños no buscan y no logran establecer con el otro circuitos de atención conjunta hacia un tercer
elemento, como por ejemplo, señalar un objeto y atraer la mirada del otro hacia ese objeto en un ida
y vuelta de comentarios no verbales (expresivo/gestuales) o verbales. A este estilo de involucramiento con el otro se agrega una docilidad particular, ya que se da junto con una actitud de desapego
respecto de las personas.
A esto se suman con frecuencia problemas en la integración del esquema corporal*, en la postura y
en la motricidad, dificultades graves en la alimentación, el sueño y la adquisición del control de esfínteres. Del mismo modo, la regulación del nivel de actividad y atención se encuentra comprometida,
ya que estos niños suelen manifestar hiperactividad y dispersión en las actividades.
Una característica habitual que podemos encontrar en estos casos son las disfunciones significativas
en el modo de tratar diversas informaciones sensoriales; por ejemplo, los niños suelen poseer una
resistencia inusual ante estímulos como el frío, el calor y el dolor. Y, a la vez, presentan mucha sensibilidad hacia los olores y los estímulos lumínicos. También pueden buscar estimulaciones vestibulares
(ligadas a la percepción interna del cuerpo y su posición) de modo persistente y a veces aparecen
conductas autoagresivas.

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En general, estos son niños que no se sorprenden y que muestran mucho mayor interés por el mun-