Desarrollo emocional 0a3 simples.pdf

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Se puede considerar la presencia de un trastorno de este tipo cuando:
• El niño genera juegos repetitivos, recuerdos recurrentes, pesadillas o flashbacks que repitan la
vivencia traumática.
• Si se observa en él una gama de afectos más restringida (menos variedad) y menor capacidad
de modular los afectos.
• Si muestra un menor interés en establecer relaciones sociales, disminuye las actividades de
juego habituales, pierde logros evolutivos que ya había adquirido, presenta dificultades para
dormir o terrores y despertares nocturnos.
• Si presenta un estado de mayor excitación con vigilancia extrema del medio que lo rodea y
reacciones sobresaltadas frente a los estímulos que recibe.
Hemos recorrido los diferentes modos en que se pueden organizar u ordenar los signos de sufrimiento
psíquico y las problemáticas en el desarrollo del niño pequeño, con el fin de orientar la detección
temprana de dichas problemáticas. En el siguiente capítulo nos ocuparemos de las intervenciones
posibles en función de promover la salud mental y del desarrollo de acciones preventivas y de asistencia en esta temprana etapa vital.
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