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aventura, fiesta), realidades exteriores de apoyo sobre las que construir su personalidad, posibilidades de
descubrimiento y manifestación de lo que tienen dentro; que les permita intensificar en lo positivo y excluir
lo negativo. Necesitan unas relaciones sociales que posibiliten la participación, manifestación y maduración; donde la experiencia vivida se convierta en aprendizaje que ayude a decidir por sí mismo de modo
progresivo, adquiriendo independencia y autonomía respecto de los adultos.
El ocio y el Tiempo Libre son cada vez más un tercer espacio de vida cualitativa y cuantitativamente muy
importantes en el desarrollo de las personas. Para muchas, el trabajo ya no significa una forma de expresarse y desarrollarse, sino una forma de ganarse el sustento diario; por lo que el Tiempo Libre les ofrecerá una oportunidad de salir de la rutina y ser ellas mismas. Los jóvenes, por ejemplo, esperan con ansiedad el fin de semana para salir, estar con los amigos, practicar deporte, etc. Aunque, como veremos, no
siempre el uso del ocio conlleva un desarrollo sano y armónico en esta etapa evolutiva.
Una acción de promoción sociocultural de la juventud se debe realizar allí donde los jóvenes están y con
la mayor proximidad posible a ellos, donde se plantean los problemas y naturalmente sus respuestas,
bien en los niveles municipales o en los niveles autonómicos. Y estos niveles deben ser concurrentes, sin
establecer jerarquías o pirámides de ningún tipo.
Desde la Administración se está dando una oferta múltiple de actividades de Tiempo Libre para llenar el
ocio de los jóvenes principalmente. Se está repitiendo, tal vez por desconocimiento, el sistema consumista de ofrecer cosas para ocupar el tiempo, pero sin más; actividades muy concretas normalmente en el
tiempo de verano. Se están haciendo cosas sueltas sin una continuidad, sin dar una respuesta a la globalidad de lo que son los problemas graves de la infancia y juventud. No es de extrañar, pues, que España
arroje un lamentable índice de asociacionismo juvenil (del 6 al 8 %), lo que indica que estamos en una
sociedad muy poco vertebrada e integrada; lo que justificaría un plan urgente de todas las administraciones en materia de animación sociocultural (lo que se entiende también por progreso económico y
desarrollo integral de la persona y no única y exclusivamente por participación cultural como a veces
tratan de hacernos ver).
La educación no formal se distingue de la formal por estar al margen de los sistemas educativos fijados
social y legislativamente y estructurados en ciclos selectivos coronados por la titulación correspondiente:
Pero esta diferencia no le resta su carácter educativo. Este campo de la educación no formal se puede
precisar en los trabajos realizados por Jaime Trilla, en sus obras «La educación no formal», «El concepto
de la educación informal» y «La educación fuera de la escuela».
La educación no formal también ha tenido su desarrollo en España, algunas con considerable retraso con
respecto a otros países europeos y en otras ocasiones con aspectos propios.
Pero la tarea educativa tiene sus técnicas y sus funciones, como cualquier otra disciplina:
1. Funciones de animación de las actividades: relativas a la motivación y decisiones de proyectos, a facilitar la estructuración y la realización.
2. Funciones instructivas: relativas a la facilitación de aprendizajes instrumentales y técnicos (motivación,
propuesta de actividades, ejercicios...).
3. Funciones de orientación: relativas a facilitar la elección y la toma de decisiones.
4. Funciones de relación interpersonal: relativas a la ayuda personal y al intercambio afectivo.
Este «Curso de Educador-a en Medio Abierto -Educador de Calle-» pretende introducir al aspirante a
Educador en conceptos y temas -que desarrollarán más ampliamente en otras publicaciones de este Plan
de Formación- para que adquiera unas actitudes mínimas y asimile y profundice en otras que le habiliten
para hacer de Educador antes que poseer un título o un diploma que le acredite como tal. Se trata de
actitudes que le dispondrán para ejercer mejor su trabajo, sin sentir el agobio de la frustración y el desánimo. Para ello debe:
- Reflexionar sobre la propia existencia, sus deseos, anhelos, necesidades, aspiraciones.
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