1965 12 07, Concilium Vaticanum II, Constitutiones Decretaque Omnia, ES.pdf

Vista previa de texto
como tal, es necesario que se vea en el prójimo la imagen de Dios según la cual ha sido
creado, y a Cristo Señor a quien en realidad se ofrece lo que se da al necesitado; se considere
como la máxima delicadeza la libertad y dignidad de la persona que recibe el auxilio; que no
se manche la pureza de intención con ningún interés de la propia utilidad o por el deseo de
dominar; se satisfaga ante todo a las exigencias de la justicia, y no se brinde como ofrenda de
caridad lo que ya se debe por título de justicia; se quiten las causas de los males, no sólo los
defectos, y se ordene el auxilio de forma que quienes lo reciben se vayan liberando poco a
poco de la dependencia externa y se vayan bastando por sí mismos.
Aprecien, por consiguiente, en mucho los laicos y ayuden en la medida de sus
posibilidades las obras de caridad y las organizaciones de asistencia social, sean privadas o
públicas, o incluso internacionales, por las que se hace llegar a todos los hombres y pueblos
necesitados un auxilio eficaz, cooperando en esto con todos los hombres de buena voluntad.
Capítulo III
Varios campos de apostolado
Introducción
9.
9. Los laicos ejercen un apostolado múltiple, tanto en la Iglesia como en el mundo. En
ambos órdenes se abren varios campos de actividad apostólica, de los que queremos recordar
aquí los principales, que son : las comunidades de la Iglesia, la familia, la juventud, el ámbito
social, el orden nacional e internacional. Como en nuestros tiempos participan las mujeres
cada vez más activamente en toda la vida social, es de sumo interés su mayor participación
también en los campos del apostolado de la Iglesia.
Las comunidades de la Iglesia
10.
10. Los laicos tienen su papel activo en la vida y en la acción de la Iglesia, como
partícipes que son del oficio de Cristo Sacerdote, profeta y rey. Su acción dentro de las
comunidades de la Iglesia es tan necesaria que sin ella el mismo apostolado de los pastores
muchas veces no puede conseguir plenamente su efecto.
Pues los laicos de verdadero espíritu apostólico, a la manera de aquellos hombre y
mujeres que ayudaban a Pablo en el Evangelio (Cf. Act., 18,18-26; Rom., 16,3), suplen lo
que falta a sus hermanos y reaniman el espíritu tanto de los pastores como del resto del
pueblo fiel (Cf. 1 Cor., 16,17-18).
