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Mundo Desconocido: El Necronomicon

0YARLATHOTEP: El Caos reptante, el Eter que media entre los diversos aspectos de los Grandes Antiguos.
El receptáculo de su Voluntad combinada. Su mensajero y siervo, capaz de existir en cualquier figura y
forma, en cualquier región del tiempo y del espacio. Astrológicamente relaciono a Nyarlathotep con la Vía
Láctea, esa mística franja de nebulosa luminosidad que se extiende a través de los cielos con una inclinación
de 63º con respecto al ecuador celeste y que indica el círculo de nuestra galaxia. Los antiguos acadios
atribuían a este torrente de pálida luz a su Mito de la Gran Serpiente, y los polinesios la llamaban el largo y
azul tiburón comedor de estrellas. En la India se la conocía como Nagavithi, el Camino de la Serpiente.
HASTUR: La Voz de los Antiguos. El Vengador y Destructor, el Caminante sobre el Viento (el Wendigo de
la tradición de los indios pieles rojas). El que no debe ser nombrado. En la esfera de los Elementos Hastur
está asignado al Aire, el Elemento de con tienda, y entre las constelaciones, indicado por el Signo de
Acuario, un asterismo dedicado a regir el Trígono Etéreo. En el aspecto terrestre, Hastur está asignado al
Este.
CTHULHU, Señor de los Profundos, Inicia dar de Sueños. Cthulhu está representado entre los Elementos
por el Agua y, astrológicamente, por la forma del Escorpión, conocido por los acadios como Girtab, El
Agarrador o Aguijoneador, ante el cual hay que inclinarse. Geográficamente, Cthulhu está referido al Oeste,
el lugar de la muerte en la religión de los antiguos Egipcios.
SHU8-01GGURA T: El Gran Macho Cabrío Negro de los Bosques con un Millar de Jóvenes. La
manifestación Terrenal del Poder de los Antiguos. El Dios del Aquelarre de las Brujas. La naturaleza
Elemental de Shub-Niggurat es la de la Tierra, simbolizada por el signo de Tauro en los cielos y, en el
mundo, por la Puerta del Viento del Norte.
LOS DIOSES MAYORES
Aunque en el texto del Necronomicon se presuponen varios seres benignos, sólo se cita de forma explícita el
nombre de Nodens, el Señor del Gran Abismo. El hábitat natural de los Dioses Mayores se considera que
está en una región próxima a la estrella Betelgeuze, en la constelación de Orión. En el gran almanaque de los
astrónomos árabes, conocido por Tablas Alfonsinas, posteriormente traducido por entendidos europeos como
Los Libros del Saber de Astronomía (26), Betelgeuze se presenta de varias maneras: Al Mankib, el Hombre;
Al Dhira, el Brazo; y Al Yad al Yama, la Mano Derecha (del Gigante). Es interesante observar que Machen
se refiere al Señor Nodens en su Great God Pan como un dios con una mano de plata, haciéndose eco de la
última de estas designaciones árabes.
Los Dioses Mayores se revelan en la tradición antigua como los protectores de la raza humana, y su gran
relación con la humanidad se corrobora después por su signo, que es una forma de Pentagrama
Resplandeciente, el Signo Mayor. El Pentagrama es reverenciado por los ocultistas como la Estrella de los
Tres Reyes Magos, el símbolo del Hombre, el Microcosmos, divinidad que se manifiesta en forma humana.
Mágicamente, se considera que el hombre es una criatura formada por los cuatro elementos Fuego, Aire,
Agua y Tierra mediante el poder del Espíritu, el quinto de los elementos, o Elemento Oculto, simbolizados
por los cinco puntos del Pentagrama. Por tanto, puede deducirse que el poder del Signo Mayor sobre los
Antiguos reside en la relación con una raza de seres henchidos de los cinco Poderes Universales, como
oposición a la constitución unielemental de sus agresivos rivales (los Antiguos).
En su libro The Syrius Mystery(27), Robert Temple sugiere que la raza humana pudo haber sido introducida
en los beneficios de la ciencia y la civilización por seres venidos de un planeta del sistema planetario de la
estrella Sirio. Sirio está en la constelación del Can Mayor y está muy cerca (aparentemente) del "Talón de
Orión", cuya estrella principal es Betelgeuze, en la región de los legendarios Dioses Mayores. ¿Puede
representar esta teoría y los paralelismos similares que se reflejan en tantos mitos antiguos la aparición de
borrosos recuerdos raciales conectados con la génesis del hombre? ¿Y si fueron efectivamente los Dioses
mayores los misteriosos progenitores del hombre?
Esto representa mi concepto inicial del Necronomicon, un libro de escritos y viejas tradiciones que existen
principalmente a un nivel subjetivo, aunque en paralelo con varios importantes textos místicos. Un libro de
magia compuesto por diversos elementos que yace secretamente enterrado en los oscuros recovecos de la
mente humana. Un patrón arquetípico que subraya y mitifica un conjunto da datos mágicos y mitológicos
aparentemente inconexos.
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