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comunes a una colectividad. Estos patrones o pautas, no obstante, son abstractos la cultura se
manifiesta en conductas concretas y en sus resultados, los cuales no son, en sí mismos cultura.
1.3. Elementos de la cultura.
La cultura tiene los siguientes elementos: los aspectos cognitivos, las creencias, los valores, las
normas, los signos y los modos no normativos de conducta.
a) Toda cultura posee unos elementos cognitivos, es decir, un grado elevado de
conocimientos objetivos sobre la naturaleza y la sociedad. De otro modo la colectividad no podría
sobrevivir: desde los pueblos más primitivos a los más avanzados en complejidad cultural todos
saben enfrentarse con la brega cotidiana, sean las que sean las creencias mágicas, religiosas,
ideológicas y no objetivas.
b) Junto a estos sólidos elementos cognitivos están las creencias, de las cuales no afirmamos su
verdad ni falsedad, pues son empíricamente incomprobables; las creencias son una fe sobre el
cosmos y la vida, y se manifiestan también en acciones y resultados, sobre todo, la religión.
Conviene señalar que existe un grado muy elevado de superimposición entre lo cognitivo y lo
credencial, y que la distinción es puramente analítica.
Así creer es también un modo de conocer la realidad, por muy falsas que sean las creencias de
unos hombres según la opinión de otros hombres. En todo caso, el conocimiento perfecto no
existe: poseemos sólo aproximaciones, más o menos profundas, a la verdad.
c) Por su parte los valores con que nos acercamos a la realidad y las normas de conducta que los
enmarcan determinan nuestras actitudes. Puede decirse que los valores son juicios de
deseabilidad, aceptabilidad o rechazo que se atribuyen a toda clase de objetos y hechos. Los
valores conllevan actitudes que superponemos a fenómenos dados, y que deben ser distinguidos
cuidadosamente de los fenómenos mismos. Pronto se comprende que los valores no pueden
manifestarse sin normas de conducta que los enmarquen y que tienen que ser aceptados por un
número mínimo de miembros de la colectividad, y en muchos casos por todos. La desviación del
valor y de la norma establecida suele implicar una reacción punitiva por parte de la colectividad en
cuestión, aunque muchas sociedades complejas hayan institucionalizado un buen número de
divergencias en un sistema de tolerancias aceptables.

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