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LA VUELTA OLIMPICA
El lunes 26 de mayo de 1924 comenzaron los Juegos Olímpicos para
la selección uruguaya de fútbol, que derrotó a Yugoslavia por 7 goles
a 0.
Fue el comienzo de una serie de triunfos sucesivos (EEUU 3-0, Francia 5-1, Holanda 2-1) que culminó con la obtención del campeonato
el 9 de junio, jornada en que “la celeste” venció en la final a Suiza
por 3 goles a 0, frente a 60.000 personas en el estadio de Colombes.
Aquel día, los jugadores dieron una vuelta a la cancha para saludar
a los asistentes. Nacía la “vuelta olímpica”.
ORO CELESTE
campeones concurrirían a las Olimpíadas de París. Uruguay no tenía
afiliación olímpica y la Asociación no tenía fondos. Narancio hipoteca
su casa.
Numa Pesquera, Presidente de Nacional desde 1923, firma un cheque
en blanco.
Nacional aporta 6 jugadores: Andrés Mazali, Santos Urdinarán, Alfredo
Zibechi, Héctor Scarone, Ángel Romano y Pascual Somma..
En los Juegos de 1924, en París, Uruguay concurre con una delegación
integrada por veinticinco deportistas, representando a tres deportes.
Obtiene la medalla de oro en Fútbol.
Luego que Uruguay se consagrara como Campeón Olímpico de fútbol
en los Juegos realizados en París en 1924, hubo una larga serie de
festejos.
En la noche del 9 de Junio, tras vencer en la final a Suiza, todos fueron
a cenar a un restaurante parisino cuyo chef era uruguayo. Allí se comió
puchero criollo, compartido con residentes uruguayos y argentinos en
París.
Pero no todo quedó allí, porque la selección siguió recorriendo la
ciudad y el 16 de Junio se realizó un banquete de confraternidad en
el hotel D’Orsay. Mientras tanto, la selección celeste seguía hospedándose en el castillo de Argenteuil.
Lo cierto es que los gastos de la estadía y celebraciones provocaron
la aparición de bolsillos semivacíos: el dinero escaseaba. Alguien
tiró una propuesta de jugar un partido para recaudar dinero, pero
los muchachos estaban fuera de forma.
Pero comenzaron las dudas. Si se aceptaba cobrar por jugar, ya no
eran aficionados, tal cual lo requerían las reglas olímpicas y corría
riesgo el trofeo obtenido. También la prensa francesa requería precisiones acerca de cómo podía ser que los uruguayos, a un mes de
haber terminado los Juegos, no retornaban a sus trabajos.
Entonces se resolvió regresar inmediatamente a Montevideo, terminando con la fiesta. Se hizo una vaquita entre esos argentinos
y uruguayos, más una ayuda oficial, pagándose todo lo que había
que pagar. Y Uruguay volvió a su país. Los integrantes del plantel
volvieron a sus trabajos habituales, marmolista (Nasazzi), repartidor de hielo (Cea), funcionarios de bancos (Zibechi, Saldombide),
empleado en el Mercado Agrícola (Petrone), funcionario de Usinas y
Teléfonos (Romano), vendedor de tienda (Naya), verdulero (Somma),
empleado en una fábrica de vidrios (Vidal) y jornaleros de frigorífico
(Tomassina, Arispe, Uriarte), entre otros oficios.
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