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SUEÑOS (ilust) .pdf



Nombre del archivo original: SUEÑOS (ilust).pdf
Título: SUEÑOS (ilust)
Autor: Leopoldo

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SUEÑOS
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

1er capítulo – LA LLEGADA Quiero contaros el relato de una historia, que ocurrió hace mucho tiempo.
Por aquel entonces las familias vivían en pisos, normalmente con su hijo o hijos, y los
niños iban al colegio. La vida transcurría con normalidad, la gente trabajaba para
poder vivir y en los barrios de las ciudades la vida pasaba muy deprisa, casi sin darnos
tiempo a disfrutar cada día, esperando a que llegaran los fines de semana para, poder
tener algo más de tiempo para disfrutar. Aconteció entonces, que a un colegio llegó un
hombre, de avanzada edad pero aspecto saludable, y quiso hablar con el director del
mismo
- ¡Buenos días ! – exclamó con voz firme, pero dulce al mismo tiempo.
Sólo aquellos buenos días, hicieron que el colegio parara de repente. En todas las
clases, alumnos y profesores, Incluso el director, que era a la vez el profesor de música,
salió del aula quitándose lentamente sus gafas y andando hacia el Hall del colegio para
ver de quien habían sido aquellos buenos días. El director era profesor de música
porque un día, siendo niño, y estando en casa de un amigo de sus padres, un sábado
de café, él se acercó a un piano que este hombre tenía porque era maestro de
conservatorio y tocó dos notas, el amigo de su padre dijo, este niño tiene que ser
músico!! Pero esa es otra historia y será contada en otro momento.
Al llegar al pasillo, lo vio, era un hombre de aspecto mayor, pero semblante joven,
incluso ágil, con pelo cano y largo recogido en una cola, algo desmelenada, su traje era
oscuro pero con un aire alegre, con dibujos de colores muy pequeños formando figuras
geométricas alegres a la vista.
-

Buenos días, comentó el director, ¿qué deseaba usted?

-

Buena pregunta si señor, comenzamos bien, porque usted sabrá, que para tener
un deseo, antes hay que haberlo soñado ¿verdad?!! Exclamó…

-

Bueno pero, ¿le hago una pregunta, y me contesta con otra pregunta?

-

¡¡ Excelente !! –Contestó- ¡¡lo ha vuelto a hacer!! Efectivamente, después de
desearlo te tienes que hacer la pregunta, ¿quiero hacerlo de verdad?

-

Estoy completamente de acuerdo con usted, pero por favor, dígame, quién es
usted y qué quiere, y así todos podremos seguir con nuestras obligaciones.

En ese momento el hall ya se había llenado de profesores y alumnos escuchando la
conversación del director y aquel hombre, alertados por una sensación que les
embargaba de emoción.
-

Ahora si has formulado bien la pregunta, además, ya creo que estamos aquí
reunidos todos los que tienen que escuchar lo que tengo que decir.

Todo el mundo, profesores y alumnos, comenzaron a sentarse en el suelo, y el
hombre empezó a hablar.

2º capítulo – EL PROYECTO –
-

Me llamo Miguel Angel Balls, pero me podéis llamar Miguel, soy una persona
bastante mayor, tengo 80 años –dijo con voz grave y firme- nací en Francia, en
un pueblo pequeño, crecí junto a mis padres como hijo único, y acostumbré a
leer novelas de misterio, luego con el pasar de los años, pasé mi juventud
leyendo libros de esoterismo y cábala y he llegado a desarrollar una técnica
para volar por el espacio ¡siendo transportados únicamente con nuestro
espíritu!

Se produjo un silencio total, El hombre quedó serio, esperando algo, y luego se produjo
lo inevitable…
-

¡ Jajajaaaaaja ! La sala comenzó a reír toda a la vez y de golpe, cómo si se
hubiesen puesto de acuerdo, o un director de orquesta hubiera dado la orden
de empezar…

Durante aquel momento, el hombre comenzó a asentir con la cabeza, y a sonreír
levemente. Luego dijo:
-

Estaba previsto, es más, era aconsejable, que mi primer contacto con todos
vosotros estuviese lleno de risas. Pero ahora, contestaré a la segunda parte de la
pregunta del director. Lo que quiero es demostraros y enseñaros una de las
cosas más maravillosas que el ser humano puede hacer, Soñar, porque ese es el
principio de cualquier cosa que vaya a existir en la Tierra, Y por lo tanto, si
aprendemos a creer en esto, podremos conseguir todo lo que nos propongamos
en la vida. Así que me gustaría proponer a este colegio, que me dejara impartir
las clases de un curso que lo llamaremos LA HORA DE SOÑAR. Ya hace
tiempo que lo deseé y más que lo soñé, quiero deciros, que lo vamos a hacer
seguro, porque ya lo he soñado, y eso es más que suficiente!!! Jajajaja!!! – ahora
fue Miguel, el que comenzó a reír, tan fuerte, que todos comenzaron a reír de
nuevo!!-

-

Bueno, dijo el director, secándose las lágrimas de los ojos, y eso cuándo, cómo y
dónde lo quiere hacer usted, y lo más importante, cuanto quiere cobrar?

-

Pues mire usted, Yo estaré aquí siempre, a todas horas en un aula que
acondicionaremos a tal efecto, estaré siempre que haya alguien en el colegio,
¡¡incluso tardes!! Y por supuesto cada uno acudirá cuando crea que deba o
pueda, en fin, sin horarios ni fechas en el calendario, y lo que para usted es lo
más importante, en este momento, deja de existir, porque yo estoy jubilado y
tengo cubiertas todas mis necesidades económicas, bueno, hay una necesidad
que es insaciable, que es la de dar, ¡¡nunca te cansas!! ¡¡Jajaja!! Así que si me
indica por favor ¿en que rinconcito puedo quedarme? Se lo agradecería.

Todos quedaron sorprendidos, niños, profesores, y el director dijo: Le daremos una
oportunidad, precisamente tenemos un pequeño aula desaprovechado que utilizamos

como desván, está por aquí, le condujo por los pasillos y le explicó que tendría que
incluir su actividad en el plan de centro, que no acostumbraba a hacer estas cosas.
- ¡ por supuesto que no! – lo sé- respondió aquel hombre.
Al llegar al habitáculo, se encontraron con una habitación llena de muebles viejos,
material usado, herramientas de todo tipo, montones de carpetas y hojas escritas. El
hombre entró y soplando el polvo de uno de los montones de carpetas, dijo, -creo que
tenemos bastante trabajo.
Y se puso manos a la obra, estuvo varios días limpiando la sala, de vez en cuando
algún niño, se acercaba en la hora de recreo a cotillear un poco, y Miguel, le miraba, le
sonreía y seguía con su qué hacer. Un chico llamado Juan, se quedó un tiempo mirando
como organizaba todo, Miguel se giró y con su sonrisa habitual y su buen talante le
hizo un gesto con la mano de que pasara.
-

¡Pasa hombre!, no tengas miedo.

-

No tengo miedo señor, sólo siento curiosidad.

-

¡Claro que si! La curiosidad es una de las madres de las grandes ciencias. Nunca
dejes que nadie te diga lo contrario.

-

¿Qué piensa hacer usted aquí cuando termine de arreglar todo esto?

-

…Ya lo estoy haciendo chico, ya lo hago desde hace mucho tiempo. Por cierto,
cómo te llamas?

-

Juan, señor, mi nombre es Juan y tengo diez años.

-

Yo soy Miguel, encantado de conocerte – le dijo estrechándole la mano
fuertemente.

-

Juan se quedó mirando fijamente a Miguel, y tuvo la sensación de que serían
buenos amigos.

3er capítulo – LA ENTREGA Al día siguiente, Juan le contó a sus amigos de la clase, que había estado hablando con
Miguel, les dijo que cuando llegara el recreo iría a verlo de nuevo para ayudarlo a
preparar el aula. Sus amigos asintieron y le dijeron que lo acompañarían. La noticia
corrió como la pólvora, todos comentaban que hoy un grupo de niños ayudarían a
Miguel con la preparación del aula, todos estaban expectantes por saber en qué
consistirían las clases de Miguel.
Llegó la hora del recreo, y cuando Juan y sus amigos llegaron al aula, ya estaban otros
niños allí esperando para ver al anciano. Se hizo un pasillo, y Juan llamó a la puerta,
cuando Miguel abrió, esbozó una gran sonrisa exclamando -¡Pasad, pasad todos, os
estaba esperando!.
Primero entró Juan, seguido de alguno de sus compañeros, y detrás algunos niños más.
Todos quedaron sorprendidos, la clase estaba totalmente limpia, ordenada, no había
trastos por medio, las paredes estaban adornadas con imágenes de la naturaleza,
pergaminos egipcios, cortinas de colores, el suelo estaba lleno de cojines y de fondo con
una tenue luz, que era justo la que entraba por las rendijas de las ventanas, una música
que parecía ser india.
-

Vamos sentaos todos, quiero contaros algo.

-

Pero si ayer estaba todo sucio y desordenado, dijo Juan.

-

Nada, nada, en cuanto supe que vendríais me puse manos a la obra para que
todo estuviese listo.

-

Sabía que veníamos? Claro se lo habrá dicho alguien…

-

¡No! No me lo ha dicho nadie, me lo dijiste tú ayer, con tu mirada. Y de eso es
precisamente de lo que os voy a hablar hoy, ¡vamos, vamos! Sentaos todos,
poneos cómodos.

Los niños comenzaron a entrar lentamente, curioseando la clase y sus adornos, sobre el
techo había dibujado un cielo de estrellas, con un Sol, una Luna, y los planetas que
componen nuestro sistema solar. También estaba dibujada la Vía Láctea que recorría
todo el techo. En una esquina había algo escrito con letras antiguas, como con pluma,
no se atinaba a leer apenas, pero si te acercabas distinguías algo así como…

”Todo lo que se puede pensar, puede existir.
Todo lo que se puede imaginar, puede existir.
Todo lo que se puede desear, puede existir.
Y todo lo que existe, se ha imaginado antes de existir.
Los sueños están para que se hagan realidad…
¡¡Haz que suceda !!”

Miguel, lo recitó en voz alta, con voz firme, y una sensación de entusiasmo recorrió
la sala. Juan, que se encontraba sentado en un cojín con un León dibujado, susurró,
-

Maestro, ¿qué vamos a hacer ahora?

-

Hoy vamos a escuchar a nuestra mente, vamos a escucharla, y vamos a dejar
que se canse, luego nos escucharemos a nosotros, a nuestro corazón, y vamos a
ver, vamos a ver que desea, para luego convertir ese deseo en realidad.

-

¡Dinero! Exclamaron algunos, ¡juguetes, muchos juguetes! Yo quiero un coche
nuevo para mi papá, y yo una casa en la playa, una casa no, una mansión!!

Miguel, guardaba silencio, estaba mirando a todos los niños allí sentados en los cojines,
todos de diferentes formas y colores. Poco a poco las voces fueron callando, y un
silencio abrumador entornó toda la sala, nadie hablaba, nadie se movió, durante un
tiempo.
El silencio dio paso a escuchar el murmullo que venía del patio, el recreo estaba a
punto de acabar, de repente sonó la sirena que lo anunciaba y un enorme alboroto se
sintió desde dentro de la sala, algunos niños se sorprendieron de aquel ruido que venía
de fuera, pero que no enturbió su tranquilidad.
Miguel se levantó, y de forma suave habló al oído de Juan y dijo:
-

Veis, antes de escuchar a vuestro corazón, hay que dejar que todo lo demás se
agote, vuestra mente piensa, habla, transmite, desea, ordena y quiere, pero
quien realmente es capaz de transmitir vuestros mejores pensamientos, es
vuestro corazón. Así que esta noche cuando os acostéis, pedidle a vuestro
corazón que os diga qué desea, y mañana nos veremos aquí de nuevo para
hablar de lo que os ha dicho.

Lentamente, como sin querer hacerlo todos se levantaron, y se dirigieron a sus clases,
dedicándole una última mirada a Miguel, compasivos, contemplativos, sin saber bien
que había pasado.
Miguel no dijo nada más, se quedó allí sentado, con su sonrisa en el rostro. Sólo
cuando salió Juan y volvió su mirada, él le saludó con la mano y le dijo:
-

Hasta mañana Juan.

Juan agachó la cabeza y sin decir nada se marchó a su clase. Pensó que le tocaba clase
de matemáticas, y ese no era precisamente su fuerte.

4º capítulo – EL SUEÑO Llegó la noche y Juan ya en su cama recordó lo vivido durante su estancia en la clase
con Miguel, y cuando su padre se acercó a la cama para darle las buenas noches, le
preguntó:
-

Papá. ¿Se puede volar sólo con el espíritu?

-

Por supuesto que si hijo, tú duérmete, y no te preocupes por esas cosas, tú sólo
piensa en estudiar, para el día de mañana ser un hombre de provecho y no
tener problemas en la vida, con tu trabajo, tu familia, tu dinero, tus aficiones,
tus amigos, y poder pagar todos tus impuestos, hipotecas, etc… ¿Volar con el
espíritu?? ¡¡ jajajaja !!

Se marchó de su habitación y el eco de su risa resonaba por el pasillo, escuchó el
murmullo de como se lo contaba a su madre, ya casi dormido Juan recordó lo que le
dijo Miguel: “Esta noche pedidle a vuestro corazón que os diga qué desea”
En un último esfuerzo por no dormirse, Juan vio en la pared de su dormitorio un
trabajo hecho para el día de la paz, era una paloma que portaba en su pico un símbolo,
precisamente, de la paz, y debajo muchos hombres con los brazos levantados.
Juan se durmió.
De pronto se despertó, ya era de día, miró el reloj, y faltaba justo un minuto para que
sonara la alarma, eran las 7 y 59 de la mañana, el sol entraba radiante por su ventana,
nunca se había fijado en esto, era estupendo parecía sábado, pero no era sábado, era
jueves, lo sabía bien porque tenía clase de gimnasia, que era una de sus favoritas. Se
levantó de la cama se vistió, desayunó con sus padres y se fue al colegio, de repente
cuando iba por la calle se dio cuenta de que todo el mundo sonreía, él estaba
especialmente contento, y fue entonces cuando ¡¡ Voilá (ya está) !! La gente comenzó a
volar !! Camino del colegio él también podía caminar suspendido en el aire, pero ¿qué
era esto, que sucedía? ¿Tendría algo que ver Miguel? Se apresuró a llegar al colegio y a
dirigirse hacia el aula de Miguel, cuando llegó, abrió la puerta despavorido, y allí
estaba.
-

¡¡Hola Juan!! Llevo ya un rato esperándote, ¿porqué no has aligerado más?
¿Podías volar no?

-

¡ Siii ! Respondió – ¡¡ es estupendo, nunca antes me había pasado!!

-

¡¡ Claro Juan !!
Porque no lo habías deseado con la suficiente fuerza y
convencimiento de que lo que deseas se puede cumplir, ¡¡tanto para bien como
para mal!!

Delante de Miguel había una especie de cápsula de color plateado, no parecía metal
pero si brillaba como si lo fuese. Tenía el tamaño justo de una persona, y estaba lleno
de relieves formando espirales, triángulos, cuadrados y círculos perfectamente
armonizados entre ellos.

-

¿Qué es eso? Preguntó Juan.

-

¡¡ Es tu cápsula de viaje espiritual !! Vas a viajar ahora mismo !!.

Presionó un botón, y la cápsula se abrió justo por el centro. Dentro había un cómodo
sillón, como el de los coches deportivos.
Juan notó como se le disparaban las pulsaciones del corazón, tenía unas ganas
tremendas de subir allí, pero un extraño miedo se apoderó de él. En ese momento
Miguel le tendió la mano y le dijo:
-

No tengas miedo, la cápsula te protegerá.

Juan subió allí, se sentó y se acomodó, Miguel bajó lentamente la parte superior del
huevo metálico, y por la última rendija agachado ya, le dedicó una sonrisa y le dijo…
-

Adiós Juan, buen viaje.

Todo se sumió en una agradable oscuridad y un atronador silencio.

5º capítulo – EL VIAJE –
Pasaron unos minutos y Juan empezó a relajarse, pensó que allí adentro nada malo le
podría pasar, en todo caso cuando ya no pudiera o no quisiera aguantar más podría
levantar la cápsula y salir. Total, por aguantar un poquito más de tiempo allí sentado
no iba a pasar nada. La sirena del colegio sonó, eran las 9 de la mañana, escuchó el
alboroto de todos los niños entrando en sus clases, en breves minutos, el ruido
desapareció, todos estaban en sus clases. Juan pensó que no le echarían de menos, no
era seguramente, de los más populares de su clase. Pero le dio igual, no se perdería
aquella experiencia por nada en el mundo. A medida que se iba acostumbrando a la
oscuridad, observó que la capsula se transparentaba y podía ver el aula, entonces
recordó que podía volar y decidió elevar la cápsula, cada vez podía ver con mayor
claridad, y podía ver como salía del colegio y como se elevaba por encima de los
tejados de los edificios, ¡vaya hasta podía ver su casa desde allí!. Entonces siguió
subiendo y subiendo hasta salir de la atmósfera siguió viajando y vio la tierra desde el
espacio muy cerca de la Luna. Siguió y pasó junto al Sol. Podía sentir el calor, pero era
agradable, la cápsula lo protegía tal como le había dicho Miguel. Pudo ver el sistema
Solar al completo, y fue maravilloso, ¡cuanta belleza! Ojalá todas las personas pudiesen
vivir esta sensación al menos una vez en su vida, seguro que cambiarían muchas cosas
en el mundo. Entonces, vio como la cápsula se acercaba a un planeta muy parecido a la
Tierra, entró en su atmósfera y todo era naturaleza resplandeciente, la luz y los colores
eran distintos, más intensos, más brillantes, y la naturaleza estaba colmada de árboles
frutales y campos de trigo, lagos y mares bañaban la mayor parte del planeta, similar a
la Tierra.
Paró la cápsula en el suelo, y salió de ella, ¡¡era el paraíso!! Un mundo virgen, sin el
maltrato del hombre, en su estado más puro. Y allí se sentó a contemplarlo todo.

De repente de entre unos arbustos, salieron unos niños ataviados con ropa como
deportiva, ajustada y cómoda. Juan no sintió ningún miedo, y los niños le invitaron a
acompañarlos, el asintió con la cabeza y cruzaron al otro lado de la montaña. Allí
estaba un pueblo perfectamente ordenado en cabañas aéreas encaramadas a los
árboles, con caminos entre ellas para pasar de unas a otras. La tarde comenzó a caer, y
se sentaron junto a una hoguera. Uno de ellos, le dijo,
-

Juan, te hemos traído aquí para que vuelvas a la Tierra y adviertas a todos, que
si seguís maltratando a la Madre Naturaleza, el ser humano no tendrá futuro.
Nosotros hace muchos miles de años que ya pasamos por aquel trance, pero lo
superamos. Justo cuando comprendimos que la clave de la evolución de
nuestra especie, la del ser humano, pasa por proteger los dos elementos más
importantes que son, la Naturaleza, y el comprender que todos los seres
humanos somos iguales, que lo que sea malo para mi prójimo, es malo para mi.

Juan asintió con la cabeza nuevamente, charlaron, comieron, bebieron y jugaron
durante largas horas, hasta que llegó la noche, y entonces lo invitaron a dormir en una
de sus cabañas. Voló hasta una de ellas y encontró una mullida cama, estaba muy
cansado, se acostó, cerró los ojos y se durmió.

6º capítulo – EL REGRESO –
El despertador sonó.
Eran las 8:00 de la mañana, la voz de su madre retumbó en sus oídos - ¡Arriba Juan son
las ocho!
Pero ¿qué había pasado? ¿Dónde estaba? ¿Había regresado a casa sin darse cuenta? Le
preguntó a su madre:
-

Mamá, qué día es hoy?

-

Hoy es Jueves Juan.

Dios mío! No había existido tal viaje, no había ido al colegio volando! No existía la
cápsula! Pero, todo había sido tan real…
-

¡¡Jajajaja !! Vaya sueño raro que he tenido mamá, he soñado que volaba, y que
me iba al espacio y que visitaba un mun…

-

¡Basta Juan, al Colegio!! Que llegarás tarde como siempre. – Le ordenó su madre
cortando sus palabras.

Juan se apresuró, en desayunar, esta vez de verdad, y corrió al colegio, esta vez sin
volar claro… Estaba deseando llegar y ver a Miguel para contarle lo sucedido, ¡Había
viajado en espíritu!
Juan llegó al colegio y se dirigió corriendo hacia el aula de Miguel, abrió la puerta y…
Sorpresa, el aula volvía a estar llena de muebles y pupitres viejos, montones de papeles
polvorientos, pizarras antiguas, y un montón de ropas olvidadas por alumnos como si
de un ropero desordenado se tratase.
¿Qué había pasado de nuevo? No puede ser, se había marchado, se había marchado o
¿quizás nunca había venido?
Se apresuró a ver algún niño por el pasillo, al primero que pasó le preguntó,
-

Oye, ¿qué ha pasado con la clase de Miguel?

-

¿Qué clase de Miguel? Le respondió.

Juan se quedó mirando al suelo, desconcertado, preguntó a todo el que pasaba y nadie
conocía a Miguel.
Se armó de valor y fue a visitar al director.

-

Perdone señor Director,

-

Dime, Juan…

-

¿Si yo le dijera que he soñado con que había una nueva clase llamada LA
HORA DE SOÑAR, impartida por un profesor llamado Miguel? Usted, usted,
que me diría?

-

Pues Juan, yo te diría, ¡que lo has soñado! Que te voy a decir.

Juan confirmó lo que temía desde hacía ya un buen rato. ¿Todo había sido un sueño?
¿O no?
El lo había vivido, eso no se lo quitaría nadie, él había conocido a Miguel, eso era
cierto, pero nadie más que él había tenido aquella experiencia…
-

Te diré algo más Juan, si lo has soñado, lo has vivido. ¡¡No lo olvides!!

El director se marchó por el pasillo dedicándole una sonrisa y un guiño de ojos.

7º capítulo - DESPEDIDA –
Hoy estamos en Febrero del año, 2.092, soy Juan, y tengo 90 años. Si, el que relataba la
historia era yo, ésta fue mi propia historia, ocurrió realmente o no, eso hoy ya no me
importa, Hace ochenta años que tuve aquella experiencia, hoy en día, en mi tiempo,
esto ocurre con normalidad, la gente vuela, y se comunica con la mente ¡¡jajajaja!! Pero
he escrito esto porque hoy en el año de nuestra era, el hombre está cambiando sus
hábitos de comportamiento con la Tierra, se protegen las plantas, los animales, el
medio ambiente, los niños, la educación, el respeto, la tolerancia, el bien común, las
necesidades y consumos justos, la igualdad, el bienestar común, social y propio, como
nunca antes en la historia de la humanidad, se había hecho, y estamos convencidos de
que si seguimos así, la Madre Tierra recuperará su mejor salud en breves años de
nuestro tiempo.
Todo esto ocurrió porque el ser humano alentado por una necesidad imperiosa de
cambiar su comportamiento, llegó a concienciarse de que la clave de la evolución
estaba en tratar a la Tierra como a una Madre. Todavía no se si lo que viví con 10 años
fue real o imaginario, lo único que si sé, es que si alguien de aquel tiempo puede leer
este relato ahora, que sepa cuales son las claves de la evolución del Planeta Tierra, y
comiencen a aplicarlas cuanto antes, para así acelerar la recuperación de un planeta
que nos ha sido brindado como Paraíso ¡¡ Haz que suceda!!.
De algo más estoy seguro, Miguel existe en algún lugar de entre los confines de los
Universos.

F i N
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.Dedicado a todos aquellos que desde lo más profundo de sus sueños y deseos, luchan
por hacer de este mundo un lugar mejor.
Dedicado a mi mujer y a mis hijas, porque sin ellas mi mundo estaría incompleto.
Dedicado a mi Maestro, Luz , Guía, Ejemplo y Sabiduría, porque sin él, el sentido de la
palabra Padre, estaría incompleta.
Dedicado a todos los que estáis leyendo esta historia ahora mismo, porque como dice
la Ley Universal, “las casualidades no existen”.

Roca de los Vientos Astrales


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