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ROBERTO GARCÍA DE MESA
bocetos, desde entonces hasta la actualidad. Tanto la familia como
yo mismo hemos querido, en todo momento, contar con la
acreditación de los tres dibujos por parte de la Fundación GalaSalvador Dalí, (aun sabiendo que no teníamos ninguna duda sobre
su autoría, por mi investigación, contenida en este artículo, y,
desde luego, por los testimonios de la familia y otros documentos
en los que Claudio los llega a citar expresamente, así como por su
perfecto reflejo en las acotaciones de la pieza teatral de vanguardia
Tic-tac), pero el precio que nos han dicho que hay que abonar para
realizar el proceso de acreditación en la Fundación, en concepto de
gastos por el peritaje y el seguro, resulta demasiado caro, en estos
momentos, y no se ha podido llevar a cabo. Esperamos que, en un
futuro, sea posible. Agradezco enormemente a la Fundación GalaSalvador Dalí que haya permitido publicar mi artículo, (con el
compromiso cumplido de añadir aquella frase), y con él todas las
aportaciones científicas que contiene, en especial, para la historia
del teatro de vanguardia en España.
La aventura de la representación de Tic-tac, del dramaturgo, narrador,
poeta, ensayista, director de cine y de teatro, Claudio de la Torre, fue uno de
los capítulos más relevantes y apasionantes de la historia de la vanguardia
escénica española, entre los años 20 y 30. Los medios de prensa hablaban de
ella, sin haberse representado siquiera, algunos críticos pedían, incluso, eso
sí, infructuosamente, temporada tras temporada, a los teatros que decidieran
programarla. Y tras varios intentos, a lo largo de unos cuatro o cinco años,
logró estrenarse en 1930. Los datos generalmente admitidos hasta ahora
sobre la cronología de la obra son los siguientes: en la primera edición de
Tic-tac, publicada en 1932, Claudio de la Torre fijaba la fecha de creación
de esta pieza entre 1924 y 1926, pero, en el «Prólogo» a la segunda edición
de 1950, situaba su escritura en 1925. El estreno mundial lo llevaría a cabo
la compañía del actor Pepe Romeu el 6 de marzo de 1930, en el Teatro
Guimerá, de Santa Cruz de Tenerife, después de vivir cuatro o cinco años de
incertidumbres y posibilidades truncadas. Luego, el 1 de abril del mismo
año, se representaría en el Teatro Pérez Galdós, de Las Palmas de Gran
Canaria. Y el 3 de octubre de ese mismo año, la compañía de Antonio Soler
la pondría en escena en Madrid, en el Teatro Infanta Beatriz, en 16
ocasiones, con una previa representación en el Teatro Arriaga de Bilbao, el
11 de septiembre.
Anagnórisis
Número 10, diciembre de 2014
B-16254-2011 ISSN 2013-6986
