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ROBERTO GARCÍA DE MESA

huecos de las diversas cerraduras incrustadas en las dos estructuras planas
de color verde colocadas a ambos lados del escenario. Y, finalmente, en el
tercer boceto, esta misma idea se observa en unas manchas etéreas de color
blanco sobre fondo oscuro que podrían representar procesos de fecundación,
muerte y vida en el mismo ciclo. Una porción de estas manchas se puede
observar en la parte superior del lado derecho del segundo de los bocetos,
también, como si anticiparan el tercer decorado de la serie, en la entrada al
mundo de los muertos.
Por otra parte, en el tercer boceto existe un triángulo central con un
círculo en la parte superior y la punta en la zona inferior, gobernando, de
alguna manera, la estructura visual (así como los pequeños triángulos que
también se dan en la base), se aproximan a la misma figura central de su
cuadro Aparato y mano. No es exactamente igual, pero si se comparan
ambas imágenes, se puede deducir un concepto similar de composición.
Además, algo parecido sucede con otras obras, también de 1927, ya que
aparece en diferente contexto, tamaño y protagonismo, la obsesión por la
misma figura triangular con un hueco circular en la parte llana superior y
con la punta en la base: La miel es más dulce que la sangre y Cenitas
(anteriormente denominado Els esforços estèrils y, primero, El naixement de
Venus), por ejemplo. Por todo ello, podría deducirse que, en efecto, los
bocetos para Tic-tac pertenecen al mismo período que aquellas obras: 1927.
Tal y como se ha recordado, ya, en varias ocasiones, la primera
edición de Tic-tac se publicó en 1932, mientras que la segunda es de 1950.
Se podría interpretar de ello que la versión más cercana a los bocetos
escenográficos de Dalí fuera la primera. En este sentido, la segunda ya
responde a otra época y a otro momento histórico, con lo cual, no va a ser
comparada con los bocetos escenográficos. En la primera edición su autor
divide su obra en tres actos. En la de 1950, Claudio eliminará esta
distribución y la estructurará en cuadros, solamente. Siguiendo, entonces, la
de 1932, tal vez se pudiera admitir, a priori, la posibilidad de que cada
dibujo perteneciera a un acto de los tres en los que dividió la obra, pero no

Anagnórisis

Número 10, diciembre de 2014
B-16254-2011 ISSN 2013-6986