ROBERT BLOCH Biografia y Compilado De Relatos.pdf

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doctor Silversmith dirá que estás loco. Creo que es mejor que niegues cuanto has dicho. Ahora
Enoch está conmigo.
Me pareció una buena idea. Mr. Cassidy sabía lo que se hacía.
-Como usted diga, Mr. Cassidy. Sea bueno con Enoch y él será bueno con usted.
Mr. Cassidy me dio la mano y se fue con Enoch.
Me sentí cansado. Tal vez por la tensión de todo el día, o acaso porque Enoch ya no estaba
conmigo. Volví a dormirme. Me desperté muy avanzada la noche. El viejo Charley Potter estaba
junto a la puerta de la celda. Me traía la cena. Dio un respingo cuando lo saludé, y se alejó dándome
la espalda.
-¡Asesino! -gritó-. ¡Han encontrado nueve cadáveres en el pantano! ¡Loco, demonio!
-Charley -le dije-, creía que eras mi amigo.
-¡Por todos los diablos! Me voy corriendo de aquí. Ya se encargará el sheriff, si quiere, deque nadie
te linche. Pero para mí que pierde el tiempo.
Charley apagó las luces y se marchó. Lo oí cerrar la puerta principal y correr el cerrojo. Estaba solo
en la cárcel. Me resultaba extraño estar solo. Era la primera vez, después de tantos años: solo, sin
Enoch. Pasé los dedos por mis cabellos. Noté mi cabeza desolada y vacía. La luna brillaba alta a
través de la ventana. Me quedé de pie mirando al exterior. Enoch amaba la luna. Se volvía vivaz,
inquieto... y glotón. Me pregunté cómo se sentiría con Mr. Cassidy. Permanecí largo tiempo
mirando la luna. Mis piernas estaban entumecidas cuando me volví al oír ruido en la puerta
principal. Luego se abrió la puerta de mi celda y Mr. Cassidy entró corriendo:
-¡Quítamelo de encima! –gritó-. ¡Quítamelo!
-¿Qué ocurre?- pregunté.
-Enoch... Creía que estabas loco... ¡Tal vez yo mismo esté loco! Pero quítamelo...
-¿Por qué, Mr. Cassidy? Yo le había dicho cómo era Enoch.
-Se está arrastrando sobre mi cabeza. Lo noto. Y oigo sus palabras, ¡las cosas que susurra!
-Ya se lo dije. Enoch quiere algo, ¿no es cierto? Usted sabe lo que quiere. Y debe dárselo.¡Lo ha
prometido!
-¡No puedo! ¡No quiero matar para él! ¡No puede obligarme!
-Sí puede. Él necesita eso.
Mr. Cassidy se asió a los barrotes de mi celda.
-¡Seth, tienes que ayudarme! Llama a Enoch. Hazlo volver contigo. ¡De prisa...
-Está bien, Mr. Cassidy.
Llamé a Enoch.
No contestó.
Lo volví a llamar.
Silencio.
Mr. Cassidy comenzó a gritar. Sentí escalofríos y me dio mucha pena. Pero no había querido
hacerme caso. ¡Sé lo que es capaz de hacer Enoch cuando susurra de esa manera! Primero intenta
