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Uso sistemático de la biblioteca escolar
E
l uso permanente, creativo y sistemático de la biblioteca de aula es un
valioso recurso para la formación
de alumnos lectores. Trabajar con los
libros del Rincón que hay en el aula es una
oportunidad para invitar a los niños a que se
acerquen libremente a ellos, donde pueden
encontrar cuentos, leyendas, fábulas, poesía,
textos informativos, revistas, enciclopedias,
libros de ciencia, recetarios, y libros con instrucciones para armar objetos, entre otros.
De esta manera, los niños estarán en contacto
con la lengua escrita por medio de textos y
materiales utilizados socialmente.
Desafortunadamente, algunos maestros han
tomado de manera literal el nombre “Libros
del Rincón”: éstos se encuentran olvidados o
embodegados en algún rincón de la escuela,
entre otras razones porque se considera que
la lectura de estos materiales “quita tiempo”
para el desarrollo de los programas escolares.
Sin embargo, recordemos que uno de los
propósitos básicos de los programas de estudio es que los niños se formen como lectores, lo cual implica tanto que lean con gusto
diversos tipos de texto, como que busquen
información, la procesen y la compartan con
sus compañeros. El uso de los materiales de la
biblioteca es entonces el mejor camino para
lograr este propósito; además, si los alumnos
disfrutan de la lectura, comprenden lo que
leen, reflexionan y critican, tendrán mayores
posibilidades de aprender por sí mismos y con
más facilidad la información de sus libros de
texto.
A continuación se comparten algunas ideas
sobre el uso de la biblioteca de aula:
a) Cuidar que la ubicación de los libros
facilite su uso por los niños. Algunos
maestros colocan los Libros del Rincón en
tendederos o huacales. Lo importante es
que los alumnos se sientan con seguridad y
confianza para tomar los libros.
b) Propiciar la utilización de los materiales de
la biblioteca mediante varias posibilidades:
• Cuando los niños terminan algún
trabajo y hay tiempo disponible para
la lectura libre.
• Como préstamo de materiales a
domicilio, ya sea por el solo interés
de leer o para realizar alguna
actividad específica.
• Mediante una o más sesiones
semanales de biblioteca.
• Durante el recreo, como círculo de
lectura, en el que participen niños que
así lo deseen.
c) Procurar un ambiente cálido y afectivo
en la sesión de biblioteca. Los niños
pueden elaborar carteles y colocarlos
cuando se realice esta actividad: “Niños
lectores”, “Hora del cuento”, “Viajando
con los libros”, pueden ser algunos
títulos. Incluso el mobiliario tendría otra
disposición: individualmente, en pareja o
equipo; en el suelo –hay quienes utilizan
cojines o tapetes–, en el patio, en el jardín
de la escuela…; de cualquier manera es
fundamental generar un clima de confianza
al elegir el libro, al decidir con quién
sentarse, y al levantarse de lugar para
comentar, mostrar o intercambiar
el texto con otros compañeros.
Propuesta Educativa
Multigrado 2005
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