EMT 2015 (2).pdf


Vista previa del archivo PDF emt-2015-2.pdf


Página 1...69 70 717273138

Vista previa de texto


castigo; Jehová expresó por boca del profeta Natán: “Aquí estoy levantando contra ti calamidad
procedente de tu propia casa”. (2Sa 12:1-12.)
Y así resultó ser. El niño nacido del adulterio con Bat-seba murió pronto, a pesar de que David
ayunó y estuvo de duelo por el niño enfermo durante siete días. (2Sa 12:15-23.) Después, Amnón,
hijo primogénito de David, violó a su propia medio hermana Tamar, y posteriormente fue asesinado
por el hermano de ella, lo que ocasionó gran congoja a su padre. (2Sa 13:1-33.) Más tarde, Absalón,
el tercer hijo de David y el amado de su padre, no solo intentó usurpar el trono, sino que despreció
de forma manifiesta a su padre y lo deshonró públicamente al cohabitar con sus concubinas. (2Sa
15:1–16:22.) Por último, la humillación alcanzó su grado máximo cuando una guerra civil sumió al
país en una lucha de hijo contra padre, y finalizó con la muerte de Absalón, para tristeza de su padre
y en contra de su deseo. (2Sa 17:1–18:33.) Cuando huía de Absalón, David compuso el Salmo 3, en
el que dice: “La salvación pertenece a Jehová”. (Sl 3:8.)
No obstante, a pesar de todas sus faltas y graves pecados, David siempre mostró la condición de
corazón apropiada, arrepintiéndose y suplicando el perdón de Jehová. Esta actitud es manifiesta
después de pecar con Bat-seba, tras lo cual David escribió el Salmo 51, donde dice: “Con error fui
dado a luz [...] en pecado me concibió mi madre”. (Sl 51:5.) Otra ocasión en la que David confesó
humildemente su pecado fue cuando Satanás le incitó a hacer un censo de los hombres capacitados
para sus fuerzas militares. (2Sa 24:1-17; 1Cr 21:1-17; 27:24; véase INSCRIPCIÓN.)
Compra del lugar para el templo. Cuando la peste que resultó de este último error del rey se
detuvo, David compró la era de Ornán y dio el ganado vacuno y el trillo como sacrificio a Jehová. Fue
en este lugar donde más tarde Salomón construyó el magnífico templo. (2Sa 24:18-25; 1Cr 21:1830; 2Cr 3:1.) David siempre tuvo en su corazón la intención de construir el templo, y aunque no se le
permitió hacerlo, sí se le concedió organizar a muchos trabajadores para labrar piedras y recoger
materiales: 100.000 talentos de oro (38.535.000.000 de dólares [E.U.A.]) y 1.000.000 de talentos de
plata (6.606.000.000 de dólares [E.U.A.]), así como cobre y hierro sin medida. (1Cr 22:2-16.) De su
fortuna personal David contribuyó oro de Ofir y plata refinada, cuyo valor hoy se calcula en
1.202.000.000 de dólares (E.U.A.). También hizo los planos —por inspiración divina— y organizó a
las decenas de miles de levitas en sus muchas divisiones de servicio, así como un gran coro de
cantores y músicos. (1Cr 23:1–29:19; 2Cr 8:14; 23:18; 29:25; Esd 3:10.)
Fin del reinado. En los últimos días de su vida, el rey David, ya con setenta años y confinado en
su cama, continuó segando calamidad dentro de su familia. Sin que David lo supiera o diera su
consentimiento y, lo que es más importante, sin la aprobación de Jehová, su cuarto hijo, Adonías,
intentó coronarse rey. Cuando estas noticias llegaron a David, obró con rapidez para que su hijo
Salomón, escogido por Jehová, fuese instalado oficialmente como rey y se sentase en el trono. (1Re
1:5-48; 1Cr 28:5; 29:20-25; 2Cr 1:8.) David entonces aconsejó a Salomón que anduviera en los
caminos de Jehová, guardase sus estatutos y mandamientos y que actuase con prudencia en todo.
Si obraba así, prosperaría. (1Re 2:1-9.)
Después de reinar cuarenta años, David falleció y fue sepultado en la Ciudad de David. Fue
merecedor de aparecer en la notable lista que Pablo realizó de los testigos que sobresalieron por su
fe. (1Re 2:10, 11; 1Cr 29:26-30; Hch 13:36; Heb 11:32.) Citando del Salmo 110, Jesús dijo que David
lo había escrito “por inspiración”. (Mt 22:43, 44; Mr 12:36.) Los apóstoles y otros escritores de la
Biblia reconocieron con frecuencia a David como profeta inspirado por Dios. (Compárese Sl 16:8 con
Hch 2:25; Sl 32:1, 2 con Ro 4:6-8; Sl 41:9 con Jn 13:18; Sl 69:22, 23 con Ro 11:9, 10; Sl 69:25 y
109:8 con Hch 1:20.)
Personaje representativo. Los profetas hablaron a menudo de David y de su casa real, algunas
veces en relación con los últimos reyes de Israel que se sentaron en “el trono de David” (Jer 13:13;
22:2, 30; 29:16; 36:30), y otras, en un sentido profético. (Jer 17:25; 22:4; Am 9:11; Zac 12:7-12.) En
ciertas profecías mesiánicas se destaca el pacto real de Jehová con David. Por ejemplo, Isaías dice
que aquel que se llama “Maravilloso Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz” será
establecido firmemente en el trono de David “hasta tiempo indefinido”. (Isa 9:6, 7; compárese también
con 16:5.) Jeremías asemeja al Mesías a “un brote justo” que Jehová le “[levantará] a David”. (Jer
71