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13 de abr. Lectura de la Biblia: 1 Samuel 19 a 22
Núm. 1: 1 Samuel 21:10–22:4
Núm. 2: Bernabé. Tema: Seamos afectuosos y generosos en el ministerio (it-1 págs. 315, 316)
Núm. 3: * ¿Por qué pasan cosas malas? (igw pág.15)

Lectura de la Biblia: 1 Samuel 19 a 22
*** w05 15/3 pág. 24 Puntos sobresalientes del libro de Primero de Samuel ***
Lecciones para nosotros:
20:41, 42. Podemos encontrar amigos verdaderos entre los que aman a Jehová.
21:12, 13. Jehová espera que utilicemos nuestras facultades mentales y aptitudes para hacer
frente a las situaciones difíciles de la vida. Nos ha proporcionado su Palabra inspirada, que nos da
sagacidad, conocimiento y capacidad de pensar (Proverbios 1:4). También contamos con la ayuda
de ancianos cristianos nombrados.

Núm. 1: 1 Samuel 21:10–22:4
Núm. 2: Bernabé. Tema: Seamos afectuosos y generosos en el ministerio
(it-1 págs. 315, 316)
*** it-1 págs. 315-316 Bernabé ***
(Hijo del Consuelo).
La primera mención que se hace en las Escrituras de este cristiano destacado del primer siglo es
la de Lucas en Hechos 4:34-36. En este pasaje se dice que este hombre devoto era un levita nativo
de la isla de Chipre, pero que se encontraba en Jerusalén para ese entonces. Fue uno de los
creyentes que poco después del Pentecostés vendieron sus campos y sus casas y dieron el importe
a los apóstoles para el sostén de otros cristianos necesitados. Se llamaba José, pero los apóstoles
le dieron el sobrenombre de Bernabé, que significa “Hijo del Consuelo”. No era infrecuente esta
costumbre de dar sobrenombres de acuerdo con las características personales.
Bernabé era un hombre afectuoso y generoso que no vacilaba en ofrecerse a sí mismo y compartir
sus bienes materiales para el provecho de los intereses del reino de Dios. De buena gana ‘fue en
socorro’ de sus hermanos (Hch 9:27), y al encontrar a nuevos creyentes, “se regocijó y empezó a
animar a todos a continuar en el Señor con propósito de corazón”. “Era un varón bueno y lleno de
espíritu santo y de fe” (Hch 11:23, 24), y fue profeta y maestro en Antioquía. (Hch 13:1.) Los apóstoles
lo incluían entre los ‘amados que habían entregado sus almas por el nombre de nuestro Señor
Jesucristo’. (Hch 15:25, 26.) Aunque no era uno de los doce, con buena razón se le llamaba apóstol
(Hch 14:14), pues era uno de los “enviados por el espíritu santo”. (Hch 13:4, 43.)
La relación estrecha que Bernabé y Pablo tuvieron durante muchos años empezó unos tres años
después de la conversión de Pablo, cuando este intentaba ponerse en contacto con la congregación
de Jerusalén. No se dice cómo Bernabé llegó a conocer a Pablo, pero fue él quien tuvo el privilegio
de presentarlo al apóstol Pedro y al discípulo Santiago. (Hch 9:26, 27; Gál 1:18, 19.)
Mientras tanto, el testimonio de ciertos judíos de habla griega de Chipre y Cirene había suscitado
mucho interés por el cristianismo en Antioquía de Siria. Como consecuencia, el cuerpo gobernante
de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía para animar y edificar a estos nuevos creyentes. Por ser
un chipriota de habla griega, era el hombre idóneo para esta asignación. Tan pronto como “se añadió
una muchedumbre considerable al Señor” en Antioquía, Bernabé se fue a Tarso y persuadió a Pablo
para que fuese y le ayudase en su ministerio. Por entonces, una advertencia divina sobre un hambre
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