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librarse de esta amenaza. Tomó los tesoros del templo y los de la casa real, y los envió como soborno al rey
Ben-hadad de Siria con el fin de inducirlo a atacar la frontera norteña de Israel y de este modo distraer la
atención de Baasá. Ben-hadad I aceptó, y su incursión en las ciudades del N. de Israel interrumpió la obra de
construcción de Baasá y forzó la retirada de sus fuerzas de Ramá. Asá entonces reclutó toda la mano de obra
disponible en el reino de Judá y se llevó la totalidad del abastecimiento de materiales de construcción de Baasá,
que usó para edificar las ciudades de Gueba y Mizpá. (1Re 15:16-22; 2Cr 16:1-6.)
Por esta razón, Hananí el vidente se enfrentó a Asá, le señaló su inconsecuencia al no apoyarse en el Dios
que le había librado de la enorme fuerza etíope y le recordó que “en cuanto a Jehová, sus ojos están
discurriendo por toda la tierra para mostrar su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con
él”. Debido a su necedad, Asá habría de enfrentarse a un estado de guerra continuo. Resentido por la
corrección, el rey encarceló injustamente a Hananí y oprimió a otros del pueblo. (2Cr 16:7-11.)
La afirmación que se encuentra en 2 Crónicas 16:1 en cuanto a que Baasá subió contra Judá en “el año
treinta y seis del reinado de Asá” ha dado origen a cierta controversia, pues la gobernación de Baasá —que
comenzó en el tercer año de Asá y tan solo duró veinticuatro años— había terminado diez años antes del año
trigésimo sexto de la gobernación de Asá. (1Re 15:33.) Si bien algunos opinan que se trata de un error del
escriba y que la referencia es al año decimosexto o vigésimo sexto del reinado de Asá, no es necesario concluir
que hubo tal error para armonizar el relato. Los comentaristas judíos citan el Seder Olam, en el que se indica
que el año trigésimo sexto se calcula a partir de la existencia del reino separado de Judá (997 a. E.C.) y
corresponde con el decimosexto año de Asá: Rehoboam había reinado diecisiete años; Abías, tres, y Asá se
encontraba para ese entonces en su año decimosexto. (Soncino Books of the Bible, Londres, 1952, nota sobre
2Cr 16:1.) Este también fue el punto de vista del arzobispo Ussher. Además, así puede explicarse la aparente
diferencia entre la afirmación de 2 Crónicas 15:19 en el sentido de que la guerra “no ocurrió sino hasta el año
treinta y cinco [de hecho, el año quince] del reinado de Asá”, y la de 1 Reyes 15:16 con referencia a que “hubo
guerra misma entre Asá y Baasá el rey de Israel todos los días de ellos”, por cuanto una vez que comenzaron
los conflictos entre los dos reyes, continuaron sin cesar de allí en adelante, como había predicho Hananí. (2Cr
16:9.)
Enfermedad y muerte. Los tres años finales de Asá fueron dolorosos debido a una enfermedad de los pies
(quizás gota), pero él, imprudentemente, procuró obtener curación física más bien que curación espiritual. A su
muerte, se le dio un entierro honorable en la tumba que él mismo se había preparado en la ciudad de David.
(1Re 15:23, 24; 2Cr 16:12-14.)
A pesar de la insensatez y la falta de discernimiento espiritual que manifestó en algunas ocasiones, sus
buenas cualidades y el no haber apostatado sin duda pesaron más que sus errores, y se le considera uno de
los reyes fieles de la línea de Judá. (2Cr 15:17.) Los cuarenta y un años de su reinado coincidieron total o
parcialmente con los reinados de ocho reyes de Israel: Jeroboán, Nadab, Baasá, Elah, Zimrí, Omrí, Tibní (que
gobernó sobre una parte de Israel en oposición a Omrí) y Acab. (1Re 15:9, 25, 33; 16:8, 15, 16, 21, 23, 29.) Al
morir Asá, su hijo Jehosafat le sucedió en el trono. (1Re 15:24.)
16 de mzo. Lectura de la Biblia: 1 Samuel 5 a 9
Núm. 1: 1 Samuel 6:10-21
Núm. 2: Atalía (núm.1). Tema: Las malas consecuencias de dejarse influir por personas como
Jezabel (it-1 págs. 246, 247)
Núm. 3: * Profecías mesiánicas que se cumplieron en Jesús (igw pág.11)
Lectura de la Biblia: 1 Samuel 5 a 9
*** w05 15/3 págs. 21-22 Puntos sobresalientes del libro de Primero de Samuel ***
Respuestas a preguntas bíblicas:
7:7-9, 17. ¿Por qué ofreció Samuel una ofrenda quemada en Mizpá y erigió un altar en Ramá, en
vista de que los sacrificios debían ofrecerse con regularidad únicamente en un lugar que Jehová
escogiera? (Deuteronomio 12:4-7, 13, 14; Josué 22:19.) Una vez que se retiró el Arca sagrada del
tabernáculo de Siló, dejó de ser evidente la presencia de Jehová. Por eso, en calidad de representante de
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