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Aprender a escuchar, aprender a hablar

identificar problemas o fuentes de conflicto y proponer soluciones, mostrar acuerdos y desacuerdos, ceder y negociar, describir objetos, personas, situaciones y
sentimientos y hacer contribuciones nuevas frente a un tema.
2. Escuchar y seguir narraciones: mucho de lo que las personas saben sobre la
vida lo han aprendido de las diversas narraciones a las que han estado expuestas. En la vida cotidiana, niños y adultos escuchan lo que les sucedió a otros.
Muchas veces esto ocurre de manera informal, a la hora de la comida, cuando
encuentran a alguien en la calle, al platicar por teléfono. Cuentan anécdotas,
sucesos, noticias de la comunidad. También escuchan narraciones reales o ficticias (como noticias, cuentos y relatos) en la televisión y la radio. Otras veces
escuchan a otros leer cuentos, leyendas y otro tipo de narraciones en voz alta.
Desarrollar la capacidad de escuchar, seguir y entender narraciones significa
también avanzar en otros conocimientos: reconocer las relaciones entre causas
y consecuencias, imaginar los sucesos y los lugares a partir de lo que se cuenta,
deducir qué características y motivaciones tienen los personajes involucrados,
inferir qué significan las palabras o frases desconocidas a partir del contexto y
extender así su vocabulario, familiarizarse con el lenguaje literario y otras variantes lingüísticas, reconocer cuáles son los eventos más importantes. Escuchar
narraciones también da pie para comentar y compartir impresiones sobre los
sucesos y los personajes.
3. Narrar: escuchar narraciones exige conocimientos y habilidades distintas a narrar. No es lo mismo seguir y entender una historia que ser capaz de contar la
historia. La persona que narra debe elegir qué decir, en qué orden decirlo y cómo
ligar los hechos para que el otro pueda seguir la lógica de la historia; debe hacer
las descripciones necesarias de los personajes y los lugares y dar pistas del orden
temporal de lo que sucedió; debe ajustar su lenguaje a partir de las reacciones de
sus escuchas y ser capaz de mantener el interés de los otros, de crear suspenso.
También debe elegir el “estilo” del habla: si está contando un cuento iniciar con
“Había una vez…” es pertinente, pero no para contar algo que sucedió en su casa
el día anterior.

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Materiales

para

Apoyar

la

Práctica Educativa