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Aprender a escuchar, aprender a hablar
En otras palabras, los niños de familias con padres poco escolarizados, que generalmente son los más pobres, tienen acceso a un lenguaje más limitado. Los hijos
de padres profesionistas, por el contrario, por lo general han estado expuestos a un
vocabulario más extenso, a estructuras gramaticales más complejas y a diferentes
contextos de comunicación (Hart y Risley, 1995). En este sentido, el nivel preescolar
tiene una obligación fundamental para avanzar en la equidad social y lograr una educación de calidad para todos.
Lybolt y Gottfred (2003) hacen hincapié en que
los niños que se encuentran en ambientes escolares donde los maestros están
poco comprometidos a realizar experiencias de aprendizaje de la lengua, no podrán traspasar las fronteras de sus conocimientos. Con frecuencia, los infantes
de preescolar que se encuentran en contextos de escasos recursos sólo oyen
aquellas palabras que se repiten con más regularidad (p. 17).
En casa y en la comunidad los niños aprenden a hablar como el resto de su comunidad. Pueden, por ejemplo, decir “haiga” en vez de “haya” sin que eso tenga una
consecuencia; de hecho, serían desadaptados si no se expresaran así. La escuela
tiene la función de ir más allá de lo que la casa y la comunidad más cercana pueden
ofrecer. Se trata de ampliar los temas y las maneras en que se puede hablar y escuchar. Los preescolares deben también descubrir los diferentes propósitos para hablar,
escuchar, leer y escribir. El nivel preescolar debe ofrecer las oportunidades para que
lo hagan y tener expectativas altas de sus capacidades para lograrlo.
Los niños que tienen acceso a un ambiente lingüístico rico en conceptos y temas
variados, sintaxis y vocabulario complejo, crean estrategias para inferir las intenciones
sociales y el significado de palabras desconocidas; amplían sus estructuras sintácticas y sus capacidades pragmáticas, como juzgar la relevancia de un tema y saber si se
está hablando del aquí y el ahora o de experiencias alejadas en el tiempo y el espacio.
Parte de lo que los niños aprenden a temprana edad está relacionado con la posibilidad de enfrentar retos de la vida escolar: fijar la atención, incorporar nuevas palabras a
su vocabulario y asociarlo con nuevos conceptos, seguir instrucciones, hacer y entender
comparaciones y descripciones, escuchar y contar historias y cuentos. Es decir, los preescolares que están expuestos a un lenguaje rico, que ofrece la posibilidad de hablar
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Materiales
para
Apoyar
la
Práctica Educativa
