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6.7.2. Embarazos de adolescentes
Vamos a prestar un poco más de atención a este otro problema social de creciente actualidad. Ante la
preocupante falta de sintonización entre la evidencia científica disponible y la orientación de las campañas
para prevenir las epidemias de embarazos imprevistos y enfermedades de transmisión sexual (ETS), hay
que recordar que diferentes organizaciones sanitarias internacionales abogan por la abstinencia de
relaciones sexuales entre los jóvenes como principal medida. La Fundación Cochrane, considerada la
máxima instancia en la Medicina Basada en Evidencias, concluye, después de revisar todos los estudios
científicos existentes, que el preservativo reduce la probabilidad de embarazos imprevistos y de ETS en
un 80% pero no la elimina. Los jóvenes deben conocer estos hechos.
Es cierto que el porcentaje de adolescentes que tienen relaciones sexuales aumenta y que cada vez las
inician antes. Pero cabe plantearse si eso es bueno o no. Aproximadamente un tercio de la población
fuma, y desde los organismos que velan por la Salud Pública no se les dice que sigan fumando pero con
un filtro que reduzca el riesgo de morir de cáncer de pulmón. Se les da la mejor de las recomendaciones
en base a lo que hoy en día se sabe científicamente. Asimismo, se debería ayudar a los jóvenes a poder
decir que "no" a esa relación sexual precoz o a esa relación sexual esporádica o casual. Se ha llegado a
la situación de falta de libertad donde un adolescente no pueda afirmar, sin quedar mal ante los amigos,
que "todavía no lo ha hecho". Esto, que parece imposible, ya se ha logrado con éxito en otros países. En
un estudio publicado en el British Medical Journal en el año 1998, se decía, por ejemplo, que el 70% de
las mujeres que habían tenido su primera relación sexual antes de los 16 años opinaban que hubiera sido
mejor esperar un tiempo. El 50% de los hombres y el 30% de las mujeres afirmaron que su primera
relación sexual fue fruto del arrebato de un momento. La opción más elegida para caracterizar la
motivación principal que les llevo a esa relación fue, en ambos sexos, la de "satisfacer una
curiosidad"(128). ¿No deberíamos prestar atención a estas cuestiones a la hora de "ayudar a los
jóvenes"?
Un adolescente, aunque biológicamente esté preparado para tener relaciones sexuales, no
necesariamente lo está desde el punto de vista psicológico, de la madurez cognitiva y de la interacción
social (129). Esto debe tenerse en cuenta a la hora de realizar campañas que, en el fondo, incitan a la
sexualidad sin preocupaciones ni responsabilidad con tal de usar preservativos. También, hay que
destacar que en otro trabajo publicado por Churchill y colaboradores, se llama la atención sobre el hecho
de que la gran mayoría de las adolescentes que se quedaban embarazadas precozmente ya habían
acudido, en el año anterior, a los servicios sanitarios para recibir información anticonceptiva(130). El
estudio también afirma que entre las adolescentes que abortaban era más frecuente haber recibido la
píldora postcoital con anterioridad. Estos datos nos sugieren que la falta de información quizás no sea la
única causa de nuestros problemas, ni la información y distribución de preservativos sea la solución
efectiva que acabará con ellos.
Respecto a la efectividad de dar preservativos a los hijos, con el argumento de "porque de todos modos
es probable que acabe teniendo relaciones sexuales", otro trabajo de investigación sugiere que esto
puede asociarse a más embarazos imprevistos, más enfermedades de transmisión sexual y al inicio más
precoz de relaciones sexuales; es decir, podría tener el efecto contrario a lo que se pretendía (131).
No hay que olvidar el gran problema de fondo, como es el de la destrucción de un ser humano. Nos dicen
que no es abortivo sino anticonceptivo porque "su acción se basa en impedir la implantación del óvulo
fecundado y no exclusivamente en destruir el óvulo ya implantado...". Si se afirma "y no exclusivamente"
quiere decirse que este mecanismo de acción abortivo también existe. Pero además, atendiendo al hecho
biológico de que una vida comienza en el momento de la fecundación, si se impide la implantación del
óvulo fecundado, el resultado es la destrucción de un nuevo ser al no poder implantarse para seguir su
desarrollo normal. La literatura científica, una vez más, nos arroja algo de información al respecto y, según
el estudio de Grou y colaboradores, el efecto antiovulatorio (propiamente anticonceptivo) de esta píldora
se da solamente entre el 21% y el 33% de los casos, y la gran mayoría de las veces en que hay
fecundación inhibe la implantación, por lo tanto es abortivo (132).
En Gran Bretaña el problema de embarazos de adolescentes es muy preocupante(133). Desde hace años
el gobierno británico ha centrado sus esfuerzos en dar abundante información sexual a los
jóvenes(134)(135). Sin embargo esta estrategia no ha logrado apenas contener el problema. En algunas
ciudades o colegios donde organismos independientes han utilizado campañas centradas en la
responsabilidad sexual, que fomentan la continencia hasta el matrimonio, han tenido más éxito. Así lo ha
revelado el estudio "Sex Education or Indoctrination" realizado por la asociación "Family Education Trust",
a principios del 2004.
La autora del estudio Valerie Riches, afirma que "El gobierno centra su campaña de educación sexual de
los adolescentes con la premisa de que es poco realista esperar que los jóvenes se abstengan del sexo. Y
que además se encuentran embarcados en una situación en la que tienen que elegir entre el uso del