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Se precisa observar ciertos temas desde una perspectiva seria y crítica, que no da el contacto
próximo, pues los árboles pueden tapar el bosque. Todos podríamos reírnos a coro, y hacer burla, de un
grupo de enanos para divertirnos; pero, ¿es digno reírse de otra persona precisamente por su defecto
físico?. Visionando un documental televisivo sobre el SIDA, se podía ver imágenes de risas entre jóvenes
africanos a los que una organización americana les daba gratuitamente condones. ¿De dónde proceden
las risas?. No son muestra precisamente de la responsabilidad de los jóvenes sobre un tema tan
importante que puede llevarles a ellos y a sus familias a la tumba. ¿Es digno tratar a estas personas como
animales, renunciando a su derecho a ser educados, a vivir como personas civilizadas?. ¡Qué bueno es el
hombre blanco!.
En un capítulo posterior analizaremos el sentido humano de la sexualidad, y la educación sexual
correcta que habría que difundir.

6.3. Incómodo.
Cualquier adicto en su uso, si habla a las claras, siempre dice que usar condón es una
incomodidad. Reduce el placer y su empleo se hace antipático. De incómodo, impropio y distorsionante
habría que juzgar el que hubiera que besar a una mujer, o a un hombre, con un plástico protector de por
medio.
Hay un porcentaje nada despreciables de personas que sufren de alergia al látex, ¿qué hacer en
esos casos?, ¿el poliuretano, o el acero?
Luego, viene el miedo a que se rasgue, a que se deslice, y finalmente... que para atrás antes de
tiempo, pues si no... En fin, sin dar más detalles: una incomodidad. ¿Quién va a estar tranquilo en
momentos que deberían ser de amor, de confianza, de placer?, ¿quién va a cumplir instrucciones en esos
momentos? Son incomodidades, y exigencias imposibles de asumir por quien hace del placer su sentido
de vida.
Contemplé un documental televisivo en Canal Plus sobre la tragedia del SIDA en Mozambique. Allí
testimoniaban los naturales del país, que ellos estaban acostumbrados a la relación carne a carne, (así la
llaman al no uso del condón), o que a eso era a lo que aspiraban. El sentido de la "responsabilidad" que
otros quieren inculcarles está fuera de lugar. El propio guionista del documental parecía coincidir con el
testimonio de una profesora contagiada que manifestaba que cuanto más se les hablaba a los alumnos de
estas cosas, más contagios y embarazos se producían; los alumnos quieren probar. Por otro lado
quedaba flotando la pregunta, ¿entonces qué hacer?, ¿tendremos que cambiar nosotros para luego
ayudar a cambiar a esta gente?

6.4. Inútil.
Si tanto se ha hablado del condón, si tantas campañas se han hecho, ¿cuál es el problema?,
¿por qué sigue el SIDA transmitiéndose?, ¿por qué preocuparse? Pues porque se comprueba que esa no
es la solución. En la psicología masculina hay un rechazo inconsciente a reducir la sensibilidad, y además
en plenos momentos de pasión "parar" para ponérselo, aunque se esté totalmente concienciado, muchas
veces no se hace. Pasa como con el coitus interruptus, que es un método no aprobado por la OMS, ya
que en teoría es seguro, pero en la práctica no funciona.
Parecen descubrirse intereses políticos en las campañas sanitarias contra el SIDA, manipulando la verdad
y engañando a los enfermos: la verdad no está en los condones, ni en las jeringas desinfectadas. Estas
son mentiras, mentiras a veces pronunciadas por motivos políticos por parte de los responsables, y sin
embargo al ciudadano se le oculta que a los enfermos de SIDA les espera la muerte, y muchos de ellos
morirán en la miseria, en el abandono, cubiertos de heridas, tal vez enloquecidos.
En muchos ambientes propensos al contagio, la recomendación del condón es desoída. En una reunión
celebrada en Bethesda hace años, (Maryland, EE.UU.), sobre las mujeres y el SIDA, se señaló que la
población femenina de los barrios míseros de la ciudad, conocían bien el SIDA y su contagio, y no por eso
modificaban su comportamiento. Más del 90% de las drogadictas consultadas en New Jersey sabían que
el SIDA puede transmitirse utilizando la misma aguja con otros drogados, y más del 80% estaban
enteradas del contagio sexual , y sin embargo, seguían compartiendo sus agujas y manteniendo
relaciones sexuales como siempre, pues si hablaban de condón, el otro se negaba.
Lo mismo revelaba la revista JANO, cuando hay conductas de riesgo... no se escuchan recomendación de
condones, según los datos de diversos estudios. Un editorial de ésta revista decía: "Hay que situarse en el
ambiente en el que suelen vivir frecuentemente esas personas. Para un drogadicto que esté viendo morir