El mito del condon.pdf

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El pueblo normal, el africano, recibe también la presión de las campañas, sin ningún resultado. Si en
algún sitio las campañas para frenar la epidemia del SIDA están mal adaptadas a la cultura local, ese
lugar es África. Allí esta más del 70% de los seropositivos de todo el mundo y, la transmisión heterosexual
es la predominante. Se constató en la conferencia que las campañas pro-condón son absolutamente
ineficaces en África. Así lo reconoce también la propia OMS : "Por diversas razones, los africanos en
general, no utilizan los preservativos en sus relaciones sexuales. Y los que lo hacen, es solamente para
planificar el número de hijos. Recientes estudios realizados en el África sub-sahariana establecen que
sólo un 1% los emplean". Y es que a pesar de las cifras cada vez más alarmantes sobre la enfermedad, el
hombre de la calle sigue sin inmutarse, pensando que se trata de asuntos europeos.
Así lo reconoce también María Francisca Basarán de Médicos sin Fronteras :"Introducir los preservativos
en las relaciones sexuales en Africa es culturalmente muy difícil, y no se trata primordialmente de una
cuestión religiosa o moral"(74).
En la conferencia mundial sobre el SIDA de Vancouver, en 1996, se reconocía que es una paradoja que
mientras los investigadores acaban sabiendo casi todo del SIDA y logren terapias más eficaces contra el
VIH, los mensajes preventivos no "calen" en la gente, y menos en las que mantienen prácticas de riesgo.
En los países anglosajones, puede que subsista el moderno imperativo ético de la autodeterminación y de
responsabilidad personal, que obliga a responsabilizarse totalmente de las consecuencias de los propios
actos, lo que aconseja evitar situaciones de riesgo. Sin embargo, casi en el resto del mundo, por ejemplo
los países mediterráneos aflora un cierto neofatalismo. No se piensa en las consecuencias de los actos,
quizá porque se piensa que lo que sea sonará. De ahí, que se vive al día ... : se comparten jeringuillas
usadas, se aceptan parejas ocasionales sin cuestionar su historial, y se mantiene a los jóvenes
entretenidos con la explosiva mezcla sexual de ignorancia y permisividad. Así se logra que quien caiga
víctima de la enfermedad parezca que fue por la fatalidad supersticiosa, por voluntad divina o porque
quizá lo merezca.
Según informaba la CNN(75), Pedro Chequer responsable oficial del SIDA en Brasil, a la vista de que
después de intensas campañas pro-condón desde 1983, los estudios oficiales hablan de que el 76% de la
población no usa condones en sus relaciones sexuales, dice que "esas cifras nos están haciendo pensar
en una nueva estrategia de prevención". El citado informe sobre los hábitos sexuales de los brasileños,
que se publicó en esas fechas, revelaba que un creciente número de brasileños beben alcohol antes de
las relaciones, el 44% de los jóvenes, lo que reduce su percepción del riesgo.
Durante un congreso de Medicina Tropical y Salud Internacional que se celebró en Sitges.(Enero
2000)(76), se hizo público un estudio que informa que el 50% de los viajeros a "paraísos sexuales" no usa
condón. El estudio, realizado en el Hospital Clínico de Barcelona a partir de mil historias clínicas de
viajeros que hicieron alguna consulta en la unidad de medicina tropical, señala que uno de cada cinco
viajeros mantuvo relaciones sexuales durante el viaje con parejas no habituales, la mayor parte personas
autóctonas del país visitado. El estudio, con el que se quiso conocer el grado de protección de los viajeros
para evitar enfermedades de transmisión sexual y comprobar si alguno de ellos contrajo una de estas
enfermedades, señala que únicamente el 47 por ciento de los hombres y el 60 por ciento de las mujeres
utilizaron el condón. Por lo que respecta a los contagios, en 9 viajeros se diagnosticaron enfermedades
asociadas a las relaciones sexuales: tres seroconversiones en viajeros a India, Brasil e Indonesia, un caso
de pediculus pubis, 4 casos de escabiosis en personas que visitaron Cuba, Guinea Ecuatorial y Sudáfrica,
y un caso de vulvovaginitos contraído en Senegal.
Según el Departamento de Defensa de los EE.UU., el ejército estadounidense es el que tiene mayor
índice de enfermedades de transmisión sexual (ETS) de los países desarrollados. Cada año se producen
en el mundo 333 millones de contagios de este tipo de enfermedades, de los que 15,3 millones
corresponden a Estados Unidos. La población militar es la de mayor incidencia, con entre dos y cinco
veces más riesgo de contraerlas, cifra que se eleva a 50 veces más en caso de conflicto
La cuestión les preocupa especialmente porque las ETS son cada vez más virulentas y resistentes a los
fármacos y, además, provocan lesiones que facilitan el contagio del SIDA. Por eso, se ha sabido (77) que
van a adoptar medidas, y estas no pueden ser nunca impopulares, por lo tanto, a lo de siempre,
promocionar entre los soldados los condones. Pero no esperan demasiado de esta medida porque, según
Bill Calbert, presidente del Comité de Prevención de ETS, del Departamento de Defensa de los EE.UU,
sus soldados saben perfectamente cómo se transmite el SIDA y, sin embargo, sólo el 42% de los
encuestados utilizaron el condón en el último contacto sexual: "Parece haber una clara desconexión entre
lo que saben y lo que hacen", añadió Calbert, quien explicó que el programa de ayuda que van a poner en
marcha incluye también orientación sobre abstinencia y relaciones monógamas, algo es algo.
Ya se ve que sirven de muy poco las teorías cuando fallan los valores. ¿Es honrado incitar a los jóvenes a
la promiscuidad con esos programas de "educación" sexual que se limitan a promover un sexo "seguro y
sin riesgos" y no estimulan la afectividad de los jóvenes hacia el autodominio y el amor comprometido? En
