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Autor: José Moncayo

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¿CANDIDATOS PRESIDENCIALES IGNORAN POSIBLE
BURBUJA INMOBILIARIA?
Por: José Alfredo Moncayo Arenas
Bogotá D.C., Junio 1 de 2014

Como históricamente está demostrado, una burbuja inmobiliaria lleva a deterioros en
carteras bancarias, recesión, desempleo y devastadoras consecuencias en la
economía de los hogares más vulnerables y con alto endeudamiento hipotecario.
La burbuja significa un fuerte y continuo aumento en el precio de un activo,
estimulando la demanda de compradores y especuladores por las expectativas de
nuevas alzas, pero finalmente esas expectativas cambian y comienza
irremediablemente una caída abrupta de los precios del activo.
Los precios actuales de los activos inmobiliarios en algunas ciudades de Colombia,
claramente están lejos del precio de sus fundamentales, impulsados por expectativas
alcistas y la especulación de quienes hacen su agosto en estas coyunturas,
situándose peligrosamente en niveles inalcanzables para la población de ingresos
medios del país.
Cuando se desintegra una burbuja inmobiliaria, las consecuencias para el empleo y la
producción son desastrosas, ya que la construcción influye sobre el comportamiento
económico de otros importantes sectores industriales que le proporcionan insumos,
como son las industrias del cemento, acero, madera, vidrios, materiales eléctricos,
tuberías, energía, entre otras, e, igualmente, para los sectores que abastecen a los
compradores de los nuevos inmuebles, como son la industria de muebles,
electrodomésticos, artículos de decoración, lámparas, cortinas y muchas más
actividades que se benefician del crecimiento del sector de la construcción
inmobiliaria.
Ahora bien, la última crisis económica que sufrió Colombia hacia finales de la década
de los años 90, nos recuerda que los problemas se complican cuando existen
desequilibrios macroeconómicos estructurales, porque limitan las posibilidades de
actuación del Estado, en esa coyuntura en particular, la crisis asiática y la moratoria
rusa de agosto de 1998, originó en 1999 el cierre de los créditos internacionales que
debió enfrentar el país, con un déficit de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos1,
ocasionando una importante reducción en la inversión y el consumo internos, situación
que se hizo más dramática con la presencia de una burbuja inmobiliaria con
incrementos en precios muy distantes de la realidad de los ingresos medios de nuestra
población, explicándose así una fuerte contracción del Producto Interno Bruto (PIB)
superior al 4% en el año 1999.
No olvidemos que al comenzar la década de los 90, los hallazgos de petróleo y una
importante entrada de capitales, llevaron a la revaluación del peso colombiano,
situaciones que junto con un incremento desbordado del gasto público, originaron
difíciles desequilibrios macroeconómicos. En este orden de ideas, la carencia de

                                                                                                               
1

http://www.banrep.gov.co/balanza-pagos

“La balanza de pagos de Colombia registra los flujos reales y financieros que el país intercambia con el
resto de las economías del mundo. Presenta dos grandes cuentas: Cuenta corriente y cuenta financiera.
La cuenta corriente contabiliza nuestras exportaciones e importaciones de bienes y servicios, los ingresos
y egresos por renta de los factores y por transferencias corrientes. La cuenta financiera registra los flujos
de capital relacionados con inversiones directas y de cartera, préstamos, créditos comerciales, reservas
internacionales y otros movimientos financieros.”

 

recursos fiscales, acompañada de una difícil coyuntura en el sector privado con un
altísimo endeudamiento externo e interno, impidió la implementación de políticas
anticíclicas, situación que se complicó por la debilidad que presentaba el sector
financiero, con poco capital e insuficientes provisiones para cubrir la cartera de difícil
cobro.
Posteriormente, al desinflarse la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos en el año
2006, originando en ese país a finales del 2007 la crisis de las hipotecas “subprime” y
en el 2008 un contagió general, inicialmente, a toda la economía de los Estados
Unidos y en seguida a las principales
bolsas
internacionales, castigando
drásticamente a los países desarrollados, reduciendo la demanda mundial y la
dinámica de todas las economías, incluyendo con menos fuerza las latinoamericanas,
las que aunque altamente dependientes de los E.U., no se habían involucrado
ampliamente en el mercado de los papeles financieros contaminados.
He recordado de manera muy general esas situaciones pasadas, para analizar nuestra
coyuntura actual, poniendo de manifiesto que la crisis de las hipotecas “subprime” no
afectó dramáticamente a las economías latinoamericanas y por el contrario éstas
vieron favorecidas su Producto Interno Bruto (PIB) y su comercio internacional, por
mejores precios y expectativas en los llamados commodities, integrados por materias
primas esenciales para todas las economías del mundo, como el oro, plata, cobre,
platino, hierro, manganeso, cinc, níquel, petróleo, gas natural, carbón, café, maíz,
trigo, azúcar, algodón, hasta carne de vacuno, entre otros. 2
Pero ahora, las expectativas en el precio de los commodities parecen no ser tan
estimulantes, tras los descensos que vienen presentándose desde el año 2013, se
pondrá a prueba la capacidad de economías como la colombiana, con fuerte
dependencia de la exportación de materias primas, para adaptarse a esas nuevas
circunstancias que podrían darse en los precios en el mercado internacional, porque
ya no pueden desconocerse los efectos mundiales de la desaceleración de la
economía China, la baja demanda europea y la revolución que podría significar para el
mercado mundial el resuelto avance que viene presentándose en los nuevos sistemas
de extracción de hidrocarburos, conocidos como “shale gas” y “shale oil”, que cuentan
con enormes reservas mundiales en crecimiento y explican el renacer energético en
los Estados Unidos de América.3
Pero, aunque se espera una reducción en el precio de las materias primas, las cifras
actuales, en principio, indicarían que Colombia, como la mayoría de países de la
región, exceptuando claramente a Venezuela y Argentina, presenta fundamentales
económicos más sólidos que los observados a finales de la última década del siglo
XX, cuando sufrimos una recia caída de la economía. Bueno, al menos, imploremos
que así sea, porque las perspectivas en realidad no son tan satisfactorias y la
esperanza es lo último que se pierde.
Aún, aceptando que la coyuntura actual se percibe más favorable que cuando
sufrimos la crisis de finales de siglo, debemos recordar que todos los últimos
gobiernos han sido incapaces de sacar adelante reformas fundamentales,
estructurales e inaplazables, como las que requiere el sistema nacional de salud,
pensiones, justicia, educación, minería, agricultura, industria, deficiente competitividad,
infraestructura, estructura tributaria, programas sociales para la primera infancia y los

                                                                                                               
2
3

http://enlacemineria.blogspot.com/2014/01/por-que-bajan-los-precios.html
http://www.ypf.com/energiaypf/Paginas/que-es-shale.html
http://www.energypress.com.ar/index.php?r=noticias/verArticulo&q=74955

 
 

2  

menos favorecidos; dejando así de lado una oportunidad, sin igual, que ofrecían las
cifras económicas y las optimistas expectativas impulsadas por los mejores ingresos
provenientes de la producción y exportación de materias primas.
De todas maneras, esperemos que en el corto plazo, los fundamentales de la
economía se sigan fortaleciendo, si en realidad lo han hecho y se aproveche de mejor
forma las posibilidades que puedan dejar, los aún interesantes precios de las materias
primas, porque seguramente continuarán períodos de volatilidad y una estabilidad con
precios absolutamente menos optimistas que los que beneficiaron a los países
productores de materias primas desde la última década del siglo anterior.
En este orden de ideas, considerando la actual coyuntura internacional, debemos ser
menos optimistas para los próximos años frente a los resultados de la balanza
comercial (Exportaciones – Importaciones de bienes y servicios) y el flujo de recursos
de inversión y crédito externo, porque las perspectivas internacionales hacen pensar
en una desaceleración de la economía mundial y un aumento en las tasas de interés
de la financiación externa, situaciones que pueden redundar en futuros problemas de
balanza de pagos y una posible tendencia a la devaluación de la moneda colombiana.
Fedesarrollo presenta el siguiente gráfico sobre la variación porcentual del las
exportaciones en Colombia: 4
60
Totales
Sin combustibles

Variación anual, %

50
40

En marzo de 2014, las exportaciones del país
disminuyeron 4,9% respecto al mismo mes del año

30

anterior, explicado principalmente por el fuerte decli-

20

ve en el grupo de combustibles y, en menor medida,

10

-1,7

0
-10

-8,2

-20

-4,9

de productos de las industrias extractivas.

-12,6

En lo que respecta a los destinos de las exportaciones, el país que más contribuyó con la caída de las

Dic-13

Mar-14

Jun-13

Sep-13

Dic-12

Mar-13

Jun-12

Sep-12

Dic-11

Mar-12

Jun-11

Sep-11

Dic-10

Mar-11

Jun-10

Sep-10

Dic-09

Mar-10

Sep-09

-30

exportaciones fue Estados Unidos, que presentó un
significativo declive del orden del -46,6%.

* Variación anual de las exportaciones totales y sin combustibles en promedios móviles
a tres meses.
Fuente: DANE.

En la siguiente tabla se muestra que al examinar las evoluciones del Índice Tasa de
Cambio Real (ITCR) y la evolución de la tasa representativa del mercado (TRM), en el
período 2003 – 2013, en el país se registro una revaluación real de la moneda del 39%
y nominal del 31%.
AÑOS

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

2011

2012

2013

ITCR (*)
TRM

113,50
2.390

104,04
2.284

104,70
2.239

97,01
2.015

98,16
2.244

90,25
2.044

81,83
1.914

81,25
1.943

75,16
1.768

80,17
1.927

Crecim.
03 - 13
-38,99%
-30,65%

Fuente: Banco de la República.
(*) El índice de tasa de cambio real, utiliza el IPC como deflactor y las ponderaciones totales que corresponden a la
participación móvil de orden 12 de cada país en el comercio exterior colombiano (importaciones y exportaciones) con
los 20 principales socios comerciales.

Igualmente, las perspectivas en el campo fiscal al parecer exigirán mayores esfuerzos
en el pago de impuestos a los colombianos, teniendo en cuenta el paulatino desmonte
del 4 x mil y el impuesto al patrimonio, unido a una posible reducción de ingresos por
impuestos y regalías provenientes de la producción minera y de hidrocarburos,
circunstancias que pueden originar un enorme faltante de recursos que deberá
enfrentarse, dentro de un nuevo marco fiscal, con claros límites al endeudamiento y

                                                                                                               
4  Fedesarrollo.Tendencia Económica. Informe Mensual de FEDESAROLLO 142. Evolución y perspectivas de los
precios de la vivienda en Colombia; retornando a los fundamentales. Bogotá, abril 2014. Pág. 24.  

 

3  

que adicionalmente restringe casi totalmente la posibilidad de vender activos del
Estado con el propósito de financiar un Presupuesto Nacional que cada vez exigirá
una mayor proporción del PIB.
Aun cuando debe reconocerse que este marco fiscal es verdaderamente adecuado y
consecuente, porque impide comprometer y castigar a las generaciones futuras con la
irresponsable contratación de altos endeudamientos internos y externos, también es
evidente que el nuevo gobierno deberá manejar situaciones más apretadas y frágiles,
llevándolo con absoluta seguridad a presentar al Congreso una nueva y fuerte reforma
tributaria, que le permita aumentar los ingresos fiscales para financiar los urgentes
políticas y estrategias necesarias para corregir los graves problemas estructurales que
agobian distintos sectores, como la salud, educación, pensiones, agropecuario,
infraestructura y los urgentes programas de equidad social, como la construcción de
viviendas.
Para finalizar este sucinto recuento de la coyuntura económica actual, no sobra decir
que hoy, a diferencia de la crisis de finales de los 90, el país cuenta con un sistema
financiero que se ha beneficiado enormemente, igual que los constructores
inmobiliarios, de una larga bonanza en los precios y utilidades derivadas de la
construcción inmobiliaria y se espera que con la adecuada vigilancia de la
Superfinanciera, sus indicadores patrimoniales, de calidad de cartera y provisiones
sean suficientes para enfrentar eventuales problemas que puedan presentarse en
nuestra economía.
Retomando el tema de la posible existencia de una burbuja inmobiliaria, sobre la
evolución y perspectivas de los precios de la vivienda en Colombia, Fedesarrollo anota
lo siguiente: 5


“El sostenido incremento en el precio de la vivienda en Colombia ha sido un motivo de
debate en torno a la posibilidad de que se esté formando una burbuja inmobiliaria en el
país.”



“El agotamiento de las fuentes transitorias generadoras del auge en los precios de la
vivienda impondrá limitaciones a los excesos de liquidez que han estado presentes
durante los últimos años y podría inducir una sana corrección de esos precios en el
futuro cercano.”



“Los bajos niveles de apalancamiento en el mercado de vivienda, sumado a la
prevalencia de factores estructurales como el fortalecimiento de la clase media y las
restricciones de suelo urbanizable en las principales ciudades del país, mitigan la
preocupación en torno a la eventual existencia de una burbuja hipotecaria.”



“(…) la cartera de vivienda representa menos del 4,1% del PIB, cifra que representa
menos de la mitad de su nivel previo a la crisis de 1999 y significativamente menor al
promedio expuesto por los países desarrollados (alrededor del 50%) o a los datos de
países de la región como Panamá y Chile (superior al 20% en ambos casos). / Por otra
parte, en la actualidad, menos de una tercera parte de los compradores de vivienda se
financia con crédito y, quienes lo hacen, cubren menos del 60% de su obligación por
medio de préstamos bancarios.”

                                                                                                               
5

 

http://www.fedesarrollo.org.co/tendencia-economica-no-142/
http://www.fedesarrollo.org.co/wp-content/uploads/2014/05/T-E-No-142-Web.pdf

4  



“En síntesis, el agotamiento de las fuentes transitorias generadoras del auge en el precio
de la vivienda repercutirá en una moderación de la demanda, que probablemente va a
generar una corrección en los precios de la misma en el futuro cercano. Sin embargo,
los bajos niveles de apalancamiento en el mercado de vivienda hacen muy lejana la
preocupación en torno a la posibilidad de que se reproduzca una nueva crisis hipotecaria
en el país. Por lo anterior, es de esperar que la sana reducción en los precios de la
vivienda encuentre piso en niveles congruentes con las buenas perspectivas que existen
sobre el crecimiento de largo plazo de la economía.”

No obstante el optimismo que presenta Fedesarrollo, con el propósito de mostrar que
en realidad si está presente un aumento inmensamente superior al que podría
considerarse normal en el precio de la vivienda en Colombia, en la siguiente tabla se
presentan las variaciones porcentuales anuales de los índices correspondientes al
Salario Mínimo Legal (ISML), Índice de Precios al Consumidor (IPC), Índice de Precios
de Vivienda Nueva, incluyendo casas y apartamentos (IPVN), Índice de Costos de la
Construcción de Vivienda, considerando materiales, mano de obra, maquinaria y
equipo (ICCV), población de Colombia en millones, Número de Hogares en millones y
Cartera Hipotecaria Tradicional Ajustada en miles de millones de pesos, todo lo
anterior para el período 2004 - 2013.
AÑOS

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

2011

2012

2013

SML
IPC
IPVN
ICCV
Poblac.
Hogars
Cartera
Hipot(*)
Crec.
Cartera

7,80
5,50
11,92
7,88
42.4
10,6

6,60
4,85
8,43
2,69
42,9
10.9

6,90
4,48
8,91
6,64
43,4
11,1

6,30
5,69
17,96
4,23
43,9
11,4

6,40
7,67
14,22
5,29
44,5
11,6

7,70
2,00
5,45
-1,12
45,0
11,9

3,60
3,17
9,25
1,77
45,5
12,2

4,00
3,73
9,75
6,87
46,0
12,5

5,80
2,44
11,33
2,51
46,6
12,7

4,02
1,94
10,60
2,65
47,1
13,0

Crecim.
03 - 13
77,44%
49,92%
177,23%
46,72%
12,60%
25,53%

10.300

9.769

10.428

12.437

14.321

15.934

18.514

21.765

25.005

28.954

156,38%

-8,79%

-5,16

6,75

19,27

15,15

11,26

16,19

17,56

14,89

15,79

156,38%

Fuente: DANE y Banco de la República.
(*)
Cartera Hipotecaria: créditos de vivienda otorgados a personas naturales destinados a la
adquisición de vivienda nueva o usada, o a la construcción de vivienda individual.

De la anterior tabla merecen subrayarse los siguientes aspectos:

 



En relación con los índices de precios se destaca que en el período 2003 –
2013, los precios de la vivienda nueva crecieron 177%, mientras que el Índice
de Precios al Consumidor, indicador utilizado por excelencia para medir las
tasas de inflación tuvo un crecimiento del 50% y el salario mínimo del 77%,
poniendo de manifiesto que el desborde del precio de los inmuebles supera
peligrosamente el ingreso medio de los hogares y por ende su capacidad de
pago.



Igualmente, se resalta que durante el período analizado, el índice del precio de
la vivienda nueva creció un 177%, mientras que el índice del costo de
construcción de vivienda apenas los hizo un 47%, mostrando claramente la
altísima utilidad que han obtenido los constructores en esta etapa favorable del
ciclo inmobiliario, haciendo la salvedad que este último indicador no incluye el
valor de la tierra, componente que ha aumentado su incidencia en el costo,
especialmente en Bogotá.



Aunque claramente en Colombia, muchas familias colombianas no son
propietarias de su vivienda, el tema demográfico no está generando un exceso
de demanda que explique el exagerado dinamismo en los precios de la

5  

vivienda en Colombia, toda vez que la población en el período observado tuvo
un crecimiento del 12,6% y el número de hogares del 25,5%.


La cartera hipotecaria registra en el período un crecimiento del 156% y si
excluimos de la serie el año 2004, esto es, evaluando solo el período 2005 –
2013, este crecimiento asciende al 196%, mostrando que el aumento en la
financiación de vivienda viene dándose a tasas muy superiores al crecimiento
de los precios, tendencia que se observa a partir del año 2007 como puede
observarse en la siguiente gráfica, donde claramente se registra que el
incremento en el Precio de la Vivienda Nueva y en la Cartera Hipotecaria se
desborda y se aparta peligrosamente del crecimiento del IPC, Salario Mínimo y
del Costo de la Construcción de Vivienda.

EVOLUCIÓN    ÍNDICES  DE  CRECIMIENTO  
EVOLUCIÓN  INDICE  

3  

ISML  
IPC  

IPVN  
ICCV  

2,5  
2  
1,5  
1  
0,5  
0  

ICarteraHip.  

1  

2  

3  

4  

5  

6  

7  

8  

9  

10  

AÑOS  =  (1)  2004,  (2)  2005,  3  (2006)  ....  (10)  2013  



En Colombia, después de la fuerte recesión y caída de la burbuja inmobiliaria
de finales de los 90, se presentó un largo período de fuerte valorización de los
activos inmobiliarios que parece estar llegando a su fin. Producto de esa alta
valorización de los inmuebles, vivimos un efecto riqueza que ha estimulado la
economía en general y adicionalmente se ha visto favorecido por una alta
disponibilidad de recursos de inversión y un proceso de revaluación de nuestra
moneda que ha magnificado el efecto riqueza y la valorización de los
inmuebles locales.

En el estudio realizado por Fedesarrollo antes referido, se presentan los siguientes
gráficos que muestran claramente una elevada alza en el índice de precios de la
vivienda nueva y usada y una fuerte caída en la relación arrendamiento/precio,
indicadores que corroboran que el mercado, en el mejor de los casos, tenderá a
corregir los altos precios de la vivienda que se han alcanzado en Colombia. 6

                                                                                                               
6

 

Fedesarrollo.Tendencia Económica. Informe Mensual de FEDESAROLLO 142. Op. cit.. Pág. 8.

6  

Aunque un análisis profundo de la situación, exigiría efectuar modelos econométricos
para revisar, entre otros muchos aspectos, la correlación entre precios, PIB, ingresos
medios, evolución de la población y hogares, costo de la tierra, evolución del mercado
de alquiler, valor del canon de arrendamiento, disponibilidad crediticia, tasas de
interés, incentivos tributarios, limitaciones normativas al uso de la tierra, deflactores y
diferentes técnicas estadísticas; debemos señalar que las cifras oficiales antes
analizadas, demuestran que el incremento en los precios que se vienen registrando en
los últimos años en el mercado de la vivienda nueva, arrastrando obviamente los
precios de la vivienda usada, muestran claros signos de desbordamiento frente a la
capacidad de pago de la población, por lo que roguemos que el mercado permita un
ajuste gradual, sin dramáticas caídas que deterioren peligrosamente las expectativas y
afecten el comportamiento general de la economía.
Así las cosas, es irrebatible la importancia de anticiparse y blindar a la economía, ante
la posibilidad de enfrentar una nueva crisis en el sector de la construcción inmobiliaria,
pero muy a pesar de la situación que se vislumbra, el gobierno no quiere aceptar el
riesgo que distintos indicadores están manifestando, ignorando las evidentes señales
de alarma en relación con la posible formación de una nueva burbuja inmobiliaria y ha
buscado retardar la debacle con medidas fiscales y subsidios crediticios para
fortalecer artificialmente la inversión inmobiliaria en viviendas con altos precios,
absolutamente alejados de la realidad económica, situación que encuentra un caldo de
cultivo abonado por las expectativas alcistas y el crecimiento dinámico de una
demanda por factores demográficos, que en últimas han contribuido al crecimiento y
consolidación de las utilidades de la entidades financieras y sobretodo del gremio
constructor que ha aprovechado muy bien su actual bonanza obteniendo jugosas
utilidades.
Es claro que la vivienda no es solamente un activo de inversión para especuladores y
rentistas, sino fundamentalmente un activo que suministra calidad de vida, porque
tiene un enorme significado de seguridad y fortaleza patrimonial para la mayoría de
hogares que pueden acceder a una vivienda propia, en un país como Colombia donde
un exagerado porcentaje de la población se ve obligado a arrendar su techo.
Sin embargo, ante las alarmas de la posible formación de una burbuja inmobiliaria, el
gobierno debe actuar en consecuencia, buscando correctivos que fortalezcan al
comprador, como garantías de tasas de interés bajas durante toda la vida del crédito,

 

7  

anticipándose a una eventual crisis, porque ante la debacle que pudiera presentarse
en el precio de los activos inmobiliarios que hoy adquieren los colombianos con
elevadísimos precios, destinando una parte muy importante de sus ingresos para
cubrir las cuotas de los créditos hipotecarios, compromiso que si llegara a estallar una
burbuja, en el mejor de los casos, los mantendrá atados durante muchos años al
cumplimiento de cuantiosas obligaciones financieras o, en la situación más extrema,
los llevará a la pérdida de su patrimonio más importante, cuando lo entreguen
voluntariamente en dación en pago a una entidad financiera o lo pierdan en un
procesos ejecutivo por mora e incumplimiento en sus obligaciones crediticias. Pero
quiero aclarar, la situación actual de Colombia es mejor que la que se presentaba a
finales de los 90 y por lo tanto, esperemos y roguemos a Dios que lo que se viene
para el mercado inmobiliario es solo una importante corrección de precios y no el
pinchazo de una burbuja inmobiliaria.
Pero lo más desconcertante, es que en los debates realizados para la primera vuelta
presidencial no se plantearon con precisión propuestas para enfrentar problemas
fundamentales, como los que ocupan esta nota, que agobian profundamente a una
población apática y desilusionada de sus dirigentes, situación que explica el porque el
claro ganador de la contienda fue la abstención, sin desconocer el importante papel
jugado por Clara López y Marta Lucia Ramírez, las que afortunadamente fueron
favorecidas con importantes votaciones por el decoro y altura de sus campañas.
Para la segunda vuelta, los electores debemos escoger entre el actual Presidente de
la República J.M. Santos y el candidato de URIBE, O.I. Zuluaga, ambos economistas,
con una importante trayectoria en la administración, exministros de hacienda,
exministros de URIBE e igualmente se han beneficiado de la sectaria popularidad que
apoya a URIBE, pero seguramente sin URIBE los dos serían mejores candidatos. No
hemos visto un debate con altura, el Presidente, dedicado a contestar las agresiones
de su anterior jefe URIBE y el economista Zuluaga, utilizando las mismas estrategias
non sanctas de su jefe político el expresidente URIBE, por eso y porque necesitamos
vivir en PAZ, quisiéramos pasar las páginas de URIBE, PARAMILITARISMO,
GUERRILLA y toda la VIOLENCIA que tanto daño ha hecho al país.
En lo que resta del debate presidencial, los candidatos que se presentan a la segunda
vuelta, deben darnos más claridad sobre lo que piensan sobre problemas inmediatos
que deben resolverse, ante la evidente necesidad de nuevos e importantes recursos
para atender asuntos inmediatos, como la necesidad de fortalecimiento de la base
tributaria, modificaciones al IVA e impuesto a la renta, continuidad del impuesto al
patrimonio, posibilidad de gravamen de dividendos, implementar una tributación
menos regresiva y más progresiva, reducción de la informalidad, inequidad y justicia
social.
En la coyuntura económica mundial y nacional, pueden presentarse perspectivas
menos favorables, afectando el recaudo tributario que, gracias a la situación
económica actual, al crecimiento económico y a las mejores actuaciones de la
administración, ha tenido una tendencia positiva en los últimos años, aunque falta
mucho por hacer para combatir la evasión y fortalecer el recaudo, sin afectar
dramáticamente a los contribuyentes, porque la necesidad de recursos fiscales es
creciente y requiere que siga mejorando la eficiencia de la administración, por esta
razón los candidatos deberían contarle a los electores cuáles fórmulas tienen para
enfrentar estas situaciones.

 

8  

Finalmente, aunque espero que los candidatos le manifiesten al país compromisos
responsables para solucionar nuestros problemas fundamentales, en mi caso
particular, por convicción política, mi voto será por la PAZ y Dios quiera que logremos
enfrentar verdaderamente la corrupción y cambiar las desastrosas costumbres
políticas que tanto daño nos han dejado. Los recursos del Estado deben destinarse
primordialmente a mejorar la equidad social, la educación, la infraestructura, la
competitividad del país y no ser consumidos por la corrupción y la guerra.

José Alfredo Moncayo Arenas
Economista y Abogado
@JoseAMoncayoA

 

9  


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