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Sección Especial

LA SOLTERÍA Y LA IGLESIA

tuidos por Cristo, no por la línea sanguínea (a diferencia del judaísmo con sus
larguísimas genealogías). Los solteros le
recuerdan a una iglesia enfocada en la
familia, que si bien ella es un hermoso y
confortador regalo, no es el único medio
que tiene Dios para edificar su cuerpo en
cada generación.
Los solteros —quizás especialmente las
mujeres solteras— encarnan una dependencia radical de Dios en cuanto a la
satisfacción de sus necesidades terrenales. Casi siempre ha sido el caso que
las mujeres se han casado por necesidad
económica. ¿Qué sucede con la mujer
cristiana que ha enviudado o que nunca
se ha casado, por la razón que sea? El día
de hoy, las mujeres pueden sostenerse
a sí mismas por medio del trabajo (e
incluso encuentran mucha satisfacción
y su llamamiento allí), y esto es un don.
Pero se mantienen los temores de no
haber ahorrado lo suficiente para su jubilación, de enfrentar la ancianidad, de ser
estafadas por mecánicos o vendedores,
o de convertirse en una anciana rodeada
de gatos. Los cristianos solteros deben
buscar cotidianamente la ayuda de Dios,
y confiar en que Él se las dará cada día.
Pero la verdad es que todos los creyentes deben tener esta misma confianza.
Solo que los cristianos casados pueden
sumergirse en la comodidad de la familia
y el hogar, olvidando tal vez de ese modo
que ninguno de los dos les ofrece su
seguridad verdadera.
Los cristianos solteros desafían
también a poderosos mitos modernos
sobre el sexo y el romance —es decir, de
que ambos son necesarios para vivir. Sí,
el amor y las relaciones son necesarias,
pero éstos pueden tomar muchas formas.
He llegado a los veintinueve años sin
tener sexo. Pero no habría llegado a este
punto en la vida sin buenas amistades
que me ayudaran a crecer y mantenerme

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firme. Los cristianos solteros demuestran que la comunidad y la intimidad
toman muchas formas diferentes que
no implican amor erótico.
La verdad es que el matrimonio —y
con él, la satisfacción sexual y la posibilidad de tener hijos— no son garantías en esta vida. Nadie puede confiar
en el matrimonio para su sostén y
su seguridad. Pero nosotros, quienes
seguimos al Salvador resucitado, un
hombre que nunca se casó, sí tenemos
una garantía: la promesa de una nueva
familia constituida por todos los que
llaman a Dios Abba.
Y el primer paso que podemos
dar hacia nuestras familias eternas
es acercarnos más —cuando nos

Los cristianos solteros
demuestran que la
comunidad y la intimidad
toman muchas formas
diferentes que no implican
amor erótico.
saludamos en la iglesia, cuando nos
reunimos alrededor de una mesa para
comer, cuando tenemos estudios bíblicos y actividades de evangelización,
cuando oramos los unos por los otros
y nos ocupamos de todas las demás
actividades de la iglesia local. Puesto
que vamos a pasar mucho tiempo
juntos en el futuro, será mejor que nos
acostumbremos a pensar que los unos
y los otros formamos una familia. Lo
que significa que, cuando nos demos
vuelta para saludar a quienes tenemos cerca en el culto de la iglesia,
debemos cruzar con gozo la línea que
divide a casados y solteros. l